Crónica: la avenida Valparaíso de Viña desbordada por comercio pirata, delincuencia y prostitución

Hicimos un recorrido por la Avenida Valparaíso, otrora centro comercial y epicentro de la vida social viñamarina. Encontramos un lugar que ha perdido su atractivo, debido al auge del comercio pirata y el aumento de la delincuencia. Se han cerrado 159 locales en esta arteria. 


“Sexo vendo”. También se observa comercio sexual: hay bares atendidos por chicas desnudas que suben con los clientes a los apartados del segundo piso. Al final de la avenida, adolescentes y jóvenes ofrecen todo tipo de drogas.

  • La tradicional avenida Valparaíso vive una creciente sensación de inseguridad. De acuerdo con cifras de la Primera Comisaría de Carabineros de Viña, en 2025 se han registrado más de 1.194 denuncias por robos, lo que representa un aumento del 26% en comparación al mismo período de 2024.
  • “La avenida Valparaíso está muerta”, dice tajante Cristián, quien lleva 50 años vendiendo frutas y verduras en ese sector. Tiene permiso y sus productos son de buena calidad.  “Te roban a plena luz del día: entre las 11 y las 2 de la tarde sucede la mayoría de los atracos. Celulares, mochilas, carteras son los principales objetivos de los maleantes”.
  • “Esto era otra cosa en los 80. Una avenida de lujo, un paseo familiar. Yo vendía el triple”, rememora.
  • Claudia vende accesorios femeninos en la calle. Es ilegal. “Lo hago porque estudio enfermería, pero no tengo otros ingresos. La universidad me sale gratis”.

La Cámara y el fallo. Rodrigo Rozas, presidente de la Cámara de Comercio de Viña del Mar, dice: “El comercio ambulante está totalmente desbordado en la vía pública. La verdad es que no se puede caminar tranquilamente”.

  • Rozas detalla que hay 159 locales desocupados en el sector de avenida Valparaíso. El gremio ha llamado a las autoridades a recuperar el orden y devolverle a la avenida el dinamismo comercial que la caracterizaba.
  • De hecho, la diputada Camila Flores, representante de la región de Valparaíso, fue una de las principales impulsoras del recurso de protección presentado por locatarios y comerciantes del sector. Ellos denunciaban el descontrol absoluto en esta importante arteria comercial.
  • La Corte Suprema estimó un fallo que obliga a la Municipalidad de Viña del Mar, la Delegación Presidencial Regional y otros organismos competentes a despejar y recuperar la avenida Valparaíso. 
  • La parlamentaria criticó a la alcaldesa Macarena Ripamonti, al Seremi de Seguridad y a la Delegación Presidencial. Afirmó que el fallo evidencia negligencia y falta de voluntad política, que permitieron que los piratas y criminales se adueñaran del sector.

Clásicos que sobreviven. Hay cosas que no cambian en Viña. Todavía se venden cocos de Palma y el Cine Arte, que formó a generaciones de cinéfilos, sobrevive a duras penas. Es un hito cultural de la ciudad, que en los 80 hizo ciclos de Orson Welles, Truffaut, Godard y Woody Allen.

  • “Resistió la pandemia, que fue el período más grave. Estuvo cerrado casi dos años”, dice el productor Carlos Caballero. La administración está a cargo de Bruno Francia, hijo de Aldo Francia, uno de los cineastas más importantes de los 60 y fundador del Cine Arte.
  • “El año pasado tuvimos un promedio de 35 personas por función. Fueron alrededor de 34.000 espectadores. No se ha pensado cerrar. Pero se han hecho ofertas para convertirlo en un supermercado chino, lo que sería terrible”.
  • Otro lugar clásico de Viña es el Samoiedo, punto de encuentro, de tertulia, donde se juntaba la sociedad viñamarina y se servían los mejores churrascos. “El comercio ambulante, la delincuencia, los lanzazos nos han tenido al borde del cierre”, dice Marcelino Peña, de Samoiedo.
  • “Tuvimos que cerrar la terraza un tiempo por los lanzazos. El ambiente se echó a perder después del estallido social, de la pandemia”, dice. El Samoiedo antes era más grande y más elegante. Parecía un café europeo. 
  • “Los momentos más graves que hemos vivido es cuando le han robado a los clientes. No es una cosa de nosotros no más, sino de la ciudad y del país. Yo trabajé acá en su época clásica hace 28 años. Era un salón. Toda la gente venía acá a pasear. Cerrábamos a las 2 y media de la mañana. A las 1 o 2 estaba lleno. La calle repleta de gente Todo el mundo caminaba, todo el mundo disfrutaba. Ahora cerramos a las 9 de la noche”.
  • Agrega: “Se supone que la municipalidad tiene un plan de seguridad, pero en el fondo no dan abasto”

Sobreviviente. Bogarín es una tradición gloriosa de Valparaíso fundada en 1939. Pero también llegó a Viña. Hacen los mejores sándwiches de miga del país, tan buenos como los tramezzini italianos. “Tuvimos muchos problemas con la delincuencia. Entre las 2 de la tarde y las 3 de la tarde aparecen los ambulantes”, dice el administrador Gonzalo Villarroel.

  • En 2019 abrieron un local en Santiago, justo antes del estallido. Tuvieron que cerrar. Villarroel señala otro problema de la ciudad: el desorden y falta de locomoción, que funciona como las micros amarillas de los 90. “No hay micro, no hay colectivo. Le cuesta mucho a la gente irse a la casa”. En Bogarín trabajan 18 personas.
  • Viña vive una crisis. El comercio ilegal, la delincuencia y el comercio sexual empañan el panorama. Una noche de viernes el empleado de un bar de sexo en calle Viana, al lado de Avenida Valparaíso, invita a los clientes a viva voz. Varios entran.

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