c Más que "ayuda humanitaria", los cubanos necesitan con urgencia el fin de la dictadura. Por Jorge Schaulsohn - Ex-Ante | Las noticias que importan

Más que “ayuda humanitaria”, los cubanos necesitan con urgencia el fin de la dictadura. Por Jorge Schaulsohn

Cuando la ayuda humanitaria no va acompañada de una demanda de reformas políticas que conduzcan a una transición democrática, nos estamos haciendo cómplices, cayendo en la trampa del gobierno cubano que busca culpar al “bloqueo” de todos los males que aquejan a la isla y evadir su ineludible responsabilidad.


Estado fallido. Digamos las cosas por su nombre, ha transcurrido un tiempo lo suficientemente largo (66 años para ser exacto) como para entender que no es ayuda humanitaria lo que se necesita; que la única salida a la crisis económica y social que afecta al pueblo cubano es el fin de la dictadura del Partido Comunista.

  • Hoy Cuba esta nuevamente en la noticia, esta vez por las sanciones de Trump a quienes vendan petróleo a la isla, lo que sin duda agrava la miseria en que vive ese pueblo desde el colapso de la Unión Soviética a fines de los 80; su mecenas que la mantuvo a flote mientras pudo.
  • En ese momento, el gobierno decretó lo que denominó “el período especial” para referirse a los tiempos difíciles que vendrían con el término de las ayudas billonarias que sostenían, artificialmente, el “milagro cubano”. “Período especial” del que nunca salió.
  • Han transcurrido más de cuarenta años desde entonces y las cosas solo han ido de mal en peor. Hoy Cuba es, en muchos sentidos, un estado fallido, totalitario y represivo, totalmente incapaz de solventar las necesidades básicas de su población.

Boric y la campaña propagandística. Como era de esperar, el gobierno del presidente Boric no pudo resistir y junto a la izquierda conservadora y radical, encabezada por nuestro partido comunista, se ha sumado a la estrategia, diseñada por el régimen cubano de iniciar una campaña “propagandística” internacional de “ayuda humanitaria urgente”.

  • Cuyo único propósito es distraer la atención sobre las causas verdaderas y estructurales de la tragedia que vive el pueblo cubano, victimizarse, blanquear la imagen de la agonizante revolución y evadir la responsabilidad de la elite dirigente por su fracaso.
  • En varias ocasiones, el pueblo cubano ha salido a las calles de manera multitudinaria a expresar su repudio al régimen, siendo brutalmente reprimido. Como dijo el escritor Leonardo Padura: “El grito del pueblo cubano es el resultado de la desesperación…una crisis de confianza y una pérdida de expectativas”.
  • Para Heberto Padilla en Cuba “la desesperanza no llegó de golpe; se fue instalando como la humedad en las paredes, primero una mancha leve, después un olor persistente hasta que un día descubrimos que lo que se estaba cayendo no era la pintura, sino la fe”.

El colapso. Hoy el protagonista es el petróleo; pero resulta que la escasez en Cuba es endémica, pues el gobierno hace años que no tiene plata para comprarlo en los mercados internacionales en cantidades suficientes, cuya consecuencia son los apagones, la paralización del aparato productivo, el colapso del transporte público y de la producción y distribución de los escasos alimentos disponibles,

  • China, Rusia y México, como es lógico, nunca han estado dispuestos a regalarle su petróleo. El único país que hasta hace muy poco lo hacía era Venezuela, que estaba prácticamente “ocupado” por agentes cubanos, encargados del espionaje político, de los organismos represivos y de control de la población, incluyendo los centros de tortura y detención.
  • Fue la inteligencia cubana la que diseñó, organizó e implementó el fraude electoral durante la última elección presidencial; los mismos que custodiaban a Maduro en el momento de su captura.
  • En Cuba no ha ocurrido un terremoto devastador, ni un tsunami, ni un desastre natural repentino que se pueda aliviar con ayuda humanitaria transitoria; el hambre y el desamparo son permanentes porque lo que falló es el sistema, el mismo que causó el fin de la Unión Soviética y sus vasallos de Europa oriental, incluyendo la RDA.
  • Lo que hay es el colapso sostenido de una economía planificada, altamente centralizada y controlada por el Estado, que ha demostrado ser incapaz de generar riqueza suficiente, garantizar servicios básicos estables y ofrecer oportunidades reales de progreso.
  • Los cubanos enfrentan condiciones de pobreza severa, con dificultades para acceder regularmente a alimentos, medicamentos y bienes básicos. Los apagones eléctricos de hasta 10 o más horas diarias afectan la producción, el comercio y la vida cotidiana, reflejando el deterioro estructural del sistema energético, basado en infraestructura obsoleta y sin inversión.
  • El régimen solo se sostiene gracias a un sofisticado y cruel sistema de represión y delación.
  • Cuando la ayuda humanitaria no va acompañada de una demanda de reformas políticas que conduzcan a una transición democrática, nos estamos haciendo cómplices, cayendo en la trampa del gobierno cubano que busca culpar al “bloqueo” de todos los males que aquejan a la isla y evadir su ineludible responsabilidad.

Distanciamiento con el pueblo. Es triste observar como una buena parte de la izquierda latinoamericana sigue encandilada con la revolución cubana, porque algún día vieron en ella, no sin fundamento, la demostración palpable de que era posible “derrotar” al imperialismo norteamericano en todo su apogeo.

  • Por eso a Cuba le perdonan todo. La represión violenta de las manifestaciones populares contra el régimen y sus constantes atropellos a la dignidad humana.
  • Se ignora y excusa su fracaso económico y social y el distanciamiento entre el gobierno y el pueblo. Desde hace años que la calidad de sus sistemas de salud y educación van de mal en peor, existe exclusión social y una drástica pérdida del poder adquisitivo, falta de alimentos, de vivienda y de oportunidades.
  • Recuerdo una cena en 1995 en la embajada de Chile en La Habana junto a Andrés Allamand, Clodomiro Almeyda, Camilo Escalona, Patricio Hales, Jorge Tarud y Sergio Bitar que duró hasta altas horas de la madrugada.
  • Allí Fidel Castro en medio de un acalorado y vehemente intercambio de opiniones, nos dijo con todas sus letras que el socialismo en Cuba estaba acabado; que aspiraba a una transición hacia un modelo como el chino. Es decir, una forma de capitalismo donde el Partido Comunista retiene el poder absoluto. Sin embargo, en Cuba nada ha cambiado para mejor y la dictadura continúa impertérrita.

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