¡Abran el maldito estrecho, malditos locos, o vivirán en el infierno!, escribió hoy el mandatario estadounidense, señalando que “el martes será el día de la Central Eléctrica y del Puente”. Paralelamente, The Economist mostró que la aprobación neta de Trump cayó a su peor nivel en sus dos presidencias. Más allá del registro puntual, el dato revela que su segundo mandato se está deteriorando antes y con más fuerza que el primero, abriendo una alerta electoral para los republicanos.
Ultimátum con insultos. A pocas horas de que se cumpla el ultimátum del Presidente norteamericano Donald Trump a Irán para que abra el Estrecho de Ormuz, el mandatario envió un duro mensaje al país persa, con insultos incluidos, en la red Truth Social.
- “El martes será el Día de la Central Eléctrica y del Puente, ¡todo en uno, en Irán! ¡No habrá nada igual! ¡Abran el maldito estrecho, malditos locos, o vivirán en el infierno! ¡Ya verán! Alabado sea Alá”, escribió el mandatario, quien el miércoles señaló que los ataques continuarían por dos o tres semanas más.
- Trump ya ha pospuesto en dos ocasiones el plazo para su ataque a infraestructura crítica iraní, mientras que el Ministerio de Asuntos Exteriores de Omán -país que comparte el Estrecho de Ormuz con Irán y Emiratos Árabes Unidos- declaró hoy que los funcionarios de ese país habían discutido con sus homólogos iraníes acerca de la reapertura del estrecho, sin llegar a un acuerdo definitivo.
Fuerte desgaste. Donald Trump hace la advertencia en el momento en que entró en una zona de desgaste político más profunda que la que enfrentó en su primer mandato. Según The Economist, su aprobación neta ha caído un total de 23 puntos entre todos los estadounidenses y de 19 puntos entre los votantes registrados.
- De esta forma, 35% de los norteamericanos aprueba y 58% desaprueba al gobierno de Trump, uno de los puntos más bajos de sus dos mandatos.
- Pero esta vez el deterioro tiene un factor de actualidad evidente: la guerra con Irán comenzó a pasarle la cuenta en el frente interno, con alza en los combustibles, inquietud económica y crecientes dudas sobre la conducción del conflicto.
Qué muestra el gráfico. La imagen publicada por el semanario británico es más elocuente que el dato aislado. La curva de Trump II, marcada en rojo intenso, cae con mayor rapidez y llega más abajo que la de Trump I, en rosado, en el mismo tramo inicial de gobierno.
- La comparación con otros mandatos sugiere que no se trata solo del rechazo estructural que siempre acompañó a Trump, sino de un deterioro adicional y más acelerado.

Por qué importa. La caída de Trump ya no se explica solo por la polarización que lo ha acompañado históricamente. Reuters y AP muestran que la guerra con Irán abrió un nuevo frente de desgaste: elevó el costo de vida, debilitó las expectativas económicas y alimentó la percepción de que la Casa Blanca no tiene una estrategia clara de salida.
- Eso convierte el retroceso en las encuestas en una señal política más delicada para los republicanos de cara a las elecciones legislativas de noviembre.
El paralelo con Biden. Lo más llamativo del análisis es la comparación con Joe Biden. Según The Economist, el actual nivel de rechazo de Trump se parece al piso que tocó Biden después de su desastrosa actuación en el debate de 2024, cuando una parte importante del electorado concluyó que no estaba en condiciones de seguir en el cargo.
- El paralelo sugiere que el desgaste de Trump ya no puede explicarse solo por la polarización estructural que lo ha acompañado desde 2016, sino por una pérdida adicional de apoyo más allá de su base dura.
La señal política. Trump nunca ha sido un presidente popular en términos amplios, pero el problema para la Casa Blanca es que ahora su deterioro coincide con un momento de alta tensión política y económica.
- El tracker de The Economist y YouGov muestra que el rechazo supera ampliamente el apoyo, lo que vuelve más difícil ordenar la narrativa del gobierno y contener el nerviosismo republicano.
Lo que viene. El dato no define por sí solo el resultado de las elecciones de noviembre, pero sí confirma un cambio de clima. Si la tendencia persiste, el costo no recaerá solo sobre Trump.
- También puede afectar a los candidatos republicanos que compitan por retener escaños en la Cámara de Representantes y el Senado.
- En ese sentido, la publicación de The Economist funciona menos como una fotografía aislada y más como una señal temprana de riesgo para el oficialismo estadounidense,
