El próximo Director del Trabajo tendrá, así, una relevante tarea y, sin duda, muchas dificultades para realizar su trabajo, ya que muchos laboralistas esperan un trato distinto hacia las empresas por parte de la Dirección del Trabajo -no más cambios doctrinales que actualmente exceden no solo la ley, sino también su mismo espíritu-, y una cierta estabilidad institucional que esta administración ha roto permanentemente.
Hace pocos días Javier Etcheberry hizo duras críticas al actual gobierno, señalando que el Partido Comunista estaba “en todos lados” en el Servicio de Impuestos Internos (SII). Las declaraciones del ex director de SII provocaron resquemor respecto de la forma cómo se entregará -ideológicamente hablando- la Dirección del Trabajo.
Si el Servicio de Impuestos Internos está en esta situación, encabezado por directores más bien moderados, cabe preguntarse qué está pasando actualmente en la Dirección el Trabajo, con un solo Director -gran parte de la actual administración- militante del Partido Comunista (bajo la dirección de una ministra del Trabajo militante también del Partido Comunista) y que solo se retiró para lanzar su candidatura a diputado, por su partido político, en un distrito de la zona norte de nuestro país.
El desafío es importante, ya que, durante la administración de Sebastián Piñera e incluso en las de Michelle Bachelet, nos acostumbramos a dictámenes que no aclaraban demasiado el criterio interpretativo o mantenían la tendencia doctrinal de la Dirección del Trabajo de otras administraciones.
Este periodo, en tanto, ha sido extremadamente productivo en la modificación de criterios, reinterpretación de doctrina y cambios a los procedimientos de la Dirección del Trabajo. Esto ha estado muy en sintonía con las opiniones políticas del Director del Trabajo y, tras las declaraciones de Etcheberry, podría suponerse que también con las de una parte importante de la plana de ese Servicio, la que se mantendrá después de la salida del gobierno del Presidente Boric.
El próximo Director del Trabajo tendrá, así, una relevante tarea y, sin duda, muchas dificultades para realizar su trabajo, ya que muchos laboralistas esperan un trato distinto hacia las empresas por parte de la Dirección del Trabajo -no más cambios doctrinales que actualmente exceden no solo la ley, sino también su mismo espíritu-, y una cierta estabilidad institucional que esta administración ha roto permanentemente.
El estilo del nuevo Director del Trabajo se verá rápidamente, puesto que partirá en abril la aplicación de la jornada de 42 horas, con su interpretación en la forma de implementar el descuento a la jornada. Eso se suma a materias como las de la aplicación de la ley de inclusión y del procedimiento de investigación por ley Karin, que está totalmente sobrepasado, en parte, por los criterios que la actual Dirección ha empleado.
En fin, esperamos que sean revertidos ciertos cambios doctrinales en temas de negociación colectiva, jornadas, inclusión, procedimientos de investigación, y muchos otros que en este momento no solo dificultan el actuar empresarial y contravienen la ley, sino que también atentan frecuentemente con la voluntad y conveniencia de trabajadores y sindicatos.
Quisiéramos que el próximo gobierno ya tenga definidos estos temas neurálgicos y que los funcionarios de la Dirección del Trabajo -sean o no de un partido político determinado- no obstaculicen la titánica labor que tendrá la nueva administración. Ojalá, también, todos recuerden que esta fue elegida por la gran mayoría de los chilenos el 14 de diciembre de 2025.
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