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Crónica: El explosivo auge de El Rey de Las Micheladas y su fórmula para atraer jóvenes

En Pio Nono con Dominica hay una vieja casona, símbolo del barrio, de arquitectura gótica. Hoy se observa totalmente pintada de colores verdes y amarillos brillantes. Es un nuevo local de El Rey de las Micheladas (la bebida mexicana que mezcla cerveza, limón y salsa picante). Su crecimiento no ha estado exento de críticas.


Qué mirar. Veintiún locales en un año. Su avance se ha hecho con una estrategia hasta ahora sumamente exitosa. Arriendan -no compran- lugares con patente de alcohol, a punto de cerrar debido a la crisis que afecta al rubro desde la pandemia. Entre ellos locales emblemáticos como el sitio donde estuvo el Venezia de Bellavista y la Cervecería HBH de Ñuñoa.

  • Los repintan con colores brillantes, verde y amarillo, decoran con pasto sintético y letreros con numerosas ofertas; ponen música tropical y apuntan a bajos precios. Esto último es una parte clave de la fórmula, sobre todo como respuesta al elevado precio de salir a comer en Santiago.
  • Detrás de este fenómeno está Ignacio Orellana, de apenas 27 años. Lleva el negocio sanguchero en la sangre: su padre era el famoso Nacho de la sanguchería del mismo nombre en La Vega. Eran célebres sus churrascos de proporciones gigantes. Ignacio aportó con la idea de cobrar barato para que jóvenes pudieran salir sin gastar 40 lucas.

Sospechas. El éxito genera suspicacias. Al propio Ignacio le han preguntado si el Rey de las Micheladas es una forma de lavado de dinero. “Siempre preguntan eso. Lo que digo es: ojalá. No trabajaríamos ni la mitad de lo que trabajamos. Hemos leído todo eso y no lo vemos mal: todo es marketing, todo es venta”.

  • Hace seis años murió su padre y se hizo del negocio en La Vega. Más tarde lo expandió de forma prodigiosa con otro nombre y foco.  Sucursales en Bellavista, Providencia, San Bernardo, Maipú, Mall Plaza Tobalaba y Plaza Ñuñoa.
  • También abrió en Irarrázaval, ocupando el espacio donde durante 28 años funcionó la cervecería HBH, que anunció su quiebra en septiembre pasado. Caben 700 personas y repite la estética chillona que distingue a la marca: limones y manteles de plástico; letreros que dicen: “Ahorra agua, bebe cerveza”. Es como un bar popular, estridente, donde en vez de rock se escucha reggaetón.

Auge. Luego de la muerte del padre, junto a su madre abrieron un segundo local de la sanguchería en Pío Nono. Fue ahí donde decidió asociarse con Marco Lorca, dueño del concurrido local Zona 3 en Bellavista.

  • Ignacio pensaba que salir a comer y tomar era caro. La máxima de El Rey de las Micheladas debía ser los precios bajos. Lorca estuvo de acuerdo, pero había que ofrecer alcohol. Así nació la idea.
  • “Yo veía en Bellavista que todos los locales tenían precios absurdos y pensé: yo salgo de la universidad, tengo apenas dos lucas para una chela y tres para comer, no me alcanza para nada”, dice Orellana.
  • El ahora empresario recordó que cuando era chico, podía salir con sus amigos con cinco lucas cada uno. Hoy se necesitan 20, afirma. Además, tenía una idea clara: no se debía cobrar aparte por los condimentos para la michelada. “Ibas a un bar y te cobraban cinco lucas por un schop y el agregado de michelada salía entre mil y dos mil, entonces te salía siete lucas una michelada. Eso no lo podía entender”.
  • Hoy en sus locales la michelada parte en $2.990. Eso sí, aunque se llenan, hay críticas mixtas de los comensales. “Los precios están bien, el sabor es bueno, pero la comida llegó fría”, dice un cliente. Otro asegura que “dan ganas de volver, por lo barato, y el ambiente”.

Patentes. También han tenido problemas con la Municipalidad de Santiago, cuya Dirección de Fiscalización y Espacio Público clausuró el local ubicado en calle Agustinas N°2015. La razón: el expendio de bebidas alcohólicas sin contar con una patente y el uso indebido de Bien Nacional de Uso Público.

  • Todo partió por una denuncia de apoderados del Colegio Pedro de Valdivia, quienes señalaron que el restaurante se encontraba a muy poca distancia del establecimiento, lo que infringe la ley de alcoholes, que exige 100 metros entre bares o botillerías y recintos escolares.
  • El Rey de la Micheladas clausurado cuenta con patentes municipales vigentes, otorgadas el año 2015, pero el titular es la sociedad Inversiones Molka Cía. Ltda., y no la sociedad Restaurante Pedro de Valdivia SpA, bajo la cual opera el establecimiento.
  • Además, las citadas patentes no habilitan el consumo de bebidas alcohólicas sin alimentos y se advirtieron infrancciones de esta prohibición. También se constató que ocupaba parte del Bien Nacional de Uso Público, mediante la instalación y uso de terrazas, sin tener la autorización municipal. La clausura dispuesta por el municipio fue ejecutada este martes 3 de febrero.

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