Lautaro Carmona y Daniel Jadue, que controlan el partido desde enero, retrocedieron en su bombardeo a Jara poco antes de la primera vuelta, cuando el triunfo de Kast era prácticamente inevitable. El PC convocó a un Comité Central donde se esperan ajustes de cuentas, pero no un cambio estructural. Aquí el trasfondo del conflicto y lo que viene.
Lo nuevo. La última semana de la campaña, mientras los estudios mostraban un creciente y aplastante avance de Kast en la segunda vuelta, Lautaro Carmona y su hijo Fernando realizaron elogiosas frases para referirse a Jara e hicieron llamados a dejar todo en la calle para vencer al republicano, un asunto impensado a esa altura en el PC.
- Se trataba, en clave comunista, de la señal más nítida de la coronación de la dupla Carmona-Jadue, que había retrocedido en su bombardeo a la candidata y la disidencia poco antes de primera vuelta. Para entonces el triunfo de Kast era prácticamente inevitable.
- La magnitud del fracaso de la candidata supone que la dupla mantendrá el control del partido, así como un golpe a la disidencia, que a través de un buen resultado de Jara apostaba por remecer el tablero y torcer el rumbo del PC.
Las señales de los Carmona. El miércoles pasado, en la presentación de un libro de Guillermo Teillier, Lautaro Carmona abandonó el tono hostil que marcó su relación con Jara y la disidencia en los últimos meses, e hizo una arenga para apoyarla en un auditorio repleto.
- Carmona describió al PC como “el partido de la unidad”, aunque igualmente marcó la línea histórica de la colectividad. En su discurso habló de los 100 años del natalicio de Fidel Castro, señalando lo siguiente: “La mirada siempre tiene que ser anti imperialista”.
- Fernando Carmona, a quien Jara marginó de la segunda vuelta y le atribuyó la responsabilidad por los errores del programa de primarias, apareció el fin de semana señalando en La Tercera que “si alguien puede ayudar a articular una oposición a Kast, es Jara”.
- El economista proyectó su liderazgo presidencial, aunque lo común es que los candidatos perdedores salgan de la primera línea, como ocurrió con Frei en 2010 y Guillier en 2017.
- Al revés de lo esperado, el hijo del presidente del partido sostuvo que la responsabilidad por los errores de la campaña no habían sido de Jara, sino de su ex asesor Darío Quiroga, y que “el peor de los mundos es quedarse en la crítica y en la autocrítica”.
- Sus dichos suponen un alto al fuego tácito, pese a las irreconciliables diferencias políticas y personales que se arrastran al interior del partido y que llevaron a Jara a acusar al presidente del PC y a Jadue de conductas poco “fraternas” con su campaña.
Por qué importa. El que Jadue y Carmona mantengan el control del PC quedó cruzado por varios factores, entre ellos seis.
1) La muestra de fuerza de Carmona. El presidente del PC se fortaleció internamente al elegir a 11 diputados y llegar a 3 senadores. Entre los comunistas indican que la elegibilidad de los candidatos mostró su fuerza de movilización, lo que dejó satisfechos a históricos y disidentes, las dos facciones internas en pugna. La máquina partidaria, además, sigue controlada por él y Jadue.
2) El fin de la “Jarastroika”. La derrota de Jara la deja en una posición muy difícil para perfilarse como una referente de oposición y líder indiscutida del PC. A esta altura, además, está claro que una “jarastroika” -como se llamó en algún minuto a la modernización del PC chileno, al estilo Gorvachov- no tiene espacio ni poder para avanzar en el partido.
3) La disidencia se refugia en el Congreso. En la Cámara ya asoma como un líder indiscutido de la bancada el ex ministro Marcos Barraza, brazo derecho de Jara y líder de la disidencia. Todo apunta a que será el interlocutor con la derecha, tal como lo fue en la fallida Convención Constitucional. En el Senado no es tan claro que Karol Cariola sea quien articule al partido.
4) El factor Jadue. Su ascendencia en el partido sigue fuerte, pero está enredado en un proceso judicial. Los análisis internos apuntan a que difícilmente el ex alcalde podrá erigirse como un líder de un polo de izquierda, como aspira.
5) Qué harán Jara y Vallejo. Ambas forman parte de la comisión política del PC, pero no hay claridad si retomarán un rol activo en el partido. En el caso de Jara ha dado señales de que quiere mantenerse vigente, ante lo cual hoy se reunirá con los presidentes de partido. Sobre Vallejo la incógnita es si se convertirá en una vocera activa de la disidencia.
6) Una izquierda más radical con Kast. Con un partido tensionado, pero sin una fractura, disidentes e históricos tendrán un camino lógico a partir del 11 de marzo: levantarse como firmes opositores a Kast y retornar a una izquierda más radical. Pero el republicano ha dado señales de que quiere construir grandes acuerdos, lo que puede generar fracturas entre el FA-PC y el Socialismo Democrático. En el gobierno piensan que el peso del PC en la calle hoy es muy relativo por su menor influencia en gremios clave, como el de los profesores.
Los “cuchillos largos”. El PC fijó un comité central para el próximo sábado, donde todo apunta a que cada sector sacarán los “cuchillos largos” para saldar cuentas pendientes, aunque la disidencia no tiene opción alguna de obtener más cuotas de poder en la estructura partidaria o cambiar el rumbo de la colectividad. Está por verse de todas formas la profundidad del conflicto.
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