Jiles sufre dura derrota en duelo con Jadue en la gobernación de la RM, tras fuerte revés de la candidatura de su pareja

La candidata a gobernadora metropolitana del Frente Amplio Karina Oliva dio la sopresa y pasó a segunda vuelta junto a Claudio Orrego (DC), y como efecto político inmediato, el candidato presidencial PC Daniel Jadue -quien se la jugó por completo por Oliva y su alianza con el FA- propinó una dura derrota Pamela Jiles en el duelo de presidenciables de la izquierda: su candidato y pareja Pablo Maltés quedó en 5° lugar.

Qué dicen las cifras: Resultados preliminares muestran que Orrego pasó a segunda vuelta -era el favorito, pero su votación fue mucho más baja que lo esperado- con la primera mayoría, y es seguido de cerca por Oliva.

  • Con un 52,85% de las mesas escrutadas, Orrego llevaba un 25,33% de las preferencias, seguido por Oliva con un 22,89%. Fuera del balotaje queda la candidata de Chile Vamos Catalina Parot (15,63%) y el candidato de Pamela Jiles Pablo Maltés (jefe de gabinete y pareja suya), quien quedó en 5° lugar con (10,43%), detrás incluso de la candidata ecologista verde Nathalie Joignant.

Por qué importa: El resultado de Oliva constituye, además de un fortalecimiento de la fuerza electoral del FA, un triunfo para Jadue en su medición de fuerzas con Jiles: el abanderado PC se jugó por completo por Oliva -con varias actividades en terreno junto a ella-, mientras Maltés basó su campaña en  el intento de Jiles de endosarle apoyo.

  • “Karina hizo un gran trabajo en la primaria, y ayudó el respaldo del PC y Jadue”, explicó el diputado RD Miguel Crispi.
  • El último intento de Jiles por levantar la candidatura de Maltés ocurrió el sábado, cuando fue a votar en La Pintana. Junto con insultar al Presidente Sebastián Piñera, Jiles dijo que votar por su pareja “significa votar por la abuela Pamela Jiles, tener un cuarto retiro, un quinto retiro, destruir a las AFP”, con lo que violó la ley electoral que impide hacer campaña el día de la elección.

Qué significa: Jiles, quien lidera las encuestas presidenciales, tuvo un completo fracaso en el primer test de su verdadero caudal electoral (su única medición hasta ahora era su elección de diputada en 2017), y constituye además una muestra de que su estrategia de política-farándula (marcada más por su constante denigración de la política y sus pares que por la promoción de un proyecto político o ideas) le suma popularidad, pero no necesariamente trae réditos electorales.

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