Crónica: Los 94 años del César, un clásico de Zapallar y de políticos, empresarios y artistas

El restaurante César cumple lleva nueve décadas sin dejar de ser el punto de encuentro en Zapallar. Este verano fue epicentro social de la zona. Famoso por sus canapés de camarones, locos o machas, el lugar tiene un encanto difícil de igualar. Pero no exento de polémicas.


La playa. Mauricio es el garzón que mueve los hilos en el César de Zapallar, el clásico restaurante a la orilla del mar, visita obligada de empresarios, artistas, profesionales y gente local del balneario de la Quinta Región. Mauricio conoce a todos y todos quieren conocerlo para conseguir la mejor mesa. En los fines de semana no hay espacio. Acá se junta el tout Zapallar.

  • Mauricio no da entrevistas, porque conoce todos los secretos de sus clientes.
  • El restaurante lo maneja otro Mauricio, Mauricio Preece, quien lo primero que dice es que el restaurante no es de él sino de la municipalidad. “Mira, esto es muy simple. César es un restaurante sencillo, de mar. La gracia es el producto de excelente calidad. En ninguna otra parte encuentras los camarones, los pescados y la machas de este nivel”.
  • César cumple 94 años con discreción, como siempre y con el mismo éxito. Casi siempre está lleno. Los zapallarinos de toda la vida se saludan. Y Mauricio, el mesero, les da una mesa especial.
  • César ofrece buena mesa y una de las mejores vistas de Chile. Además de un ambiente relajado, donde nadie trata de presumir. Sus canapés de camarón chileno, de tomate con ají verde o de machas con mayonesa son legendarios.

El servicio. En un restaurante como este, el servicio es fundamental. Tan clave es que no han faltado los roces entre garzones y administradores.

  • El  lunes 8 de enero de 2024 se produjo un desacuerdo entre el personal de cocina y el de atención al público. Lo anterior se debió a que los primeros solicitaban que se les aumentara medio punto {de un total de veinte a repartir) en la proporción en que se dividen entre ellos el total de las propinas dejadas por los clientes.
  • Al no poder llegar a una solución entre ambas partes, algunos de los garzones decidieron hacer abandono de su lugar de trabajo en pleno servicio.
  • Mauricio Preece señaló: “Queremos recalcar que el Restaurant César no se queda con ningún ingreso correspondiente a propinas de sus trabajadores, más aún, tampoco participa de la forma en que estas se reparten entre ellos”.
  • El Código del Trabajo en su artículo 64 inciso 2 señala: “Los trabajadores tendrán derecho a percibir todas aquellas sumas que por concepto de propinas entreguen los clientes de dichos establecimientos, sea en forma directa y en dinero en efectivo al trabajador, como también y a su elección a través de los medios de pago aceptadas por el empleador, tales como tarjetas de crédito, de débito, cheques u otros títulos de crédito”.

El cambio. César solía ser conocido como un restaurante solo para zapallarinos, pero se ha ido abriendo a otros públicos y ya no es tan exclusivo. “Hoy es un lugar democrático. Un lugar para juntarse a tomar un trago con amigos o con la familia”, dice un local. “Creo que ya no es tan sesgado como antes. Si tu vas un fin de semana encuentras a personas de Zapallar, pero también turistas extranjeros, familias de todo tipo. La gracia del César es que no tiene carnet de admisión, como antes”.

  • Zapallar tiene sus reglas, sus dominios, pero el tiempo pasa y el balneario se va amoldando a las nuevas tendencias. Y César no va a la zaga.

Para más crónicas en Ex-Ante, clic aquí.

Ver esta publicación en Instagram

Una publicación compartida por Ex-Ante (@exantecl)

Leer a continuación