En un reciente libro de la fundación La Casa Común, el abogado y exconvencional constituyente plantea que “el Frente Amplio parece haber perdido la iniciativa política, y muchos de sus integrantes están desmoralizados o desconcertados”.
Qué observar. Este jueves, la fundación La Casa Común —que preside Fernando Atria— presentó el libro “Imaginar el futuro. La izquierda en una nueva época”, editado por Pehuén. La publicación —coordinada por Manuel Antonio Garretón y Eugenio Rivera— aborda las claves del nuevo ideario del sector, sus aspectos políticos, sociales y económicos.
- El libro, de 204 páginas, contiene 11 capítulos escritos, entre otros, por autores como Osvaldo Torres, Libertad Vidal, Rodrigo Astorga, Gitte Cullmann, y Valeska Naranjo.
- En el capítulo sobre la unificación del Frente Amplio, Atria —exconvencional constituyente, que integra el comité central del nuevo partido— se refiere a los éxitos y falencias de la colectividad, el primer proceso constitucional, la administración de Gabriel Boric, la relación con la Concertación y sus apreciaciones de la derecha.
A continuación sus principales definiciones:
El Gobierno de Boric y la oposición. “El Gobierno hoy se encuentra en circunstancias difíciles. Afectado por las consecuencias políticas de dos resultados electorales adversos, el de septiembre de 2022 y el de mayo de 2023, golpeado por el ‘Caso Convenios’, y enfrentando, sin mayoría en el Congreso, una oposición que no está dispuesta a entendimiento alguno si no es exactamente en sus propios términos”.
- “El Gobierno enfrenta una oposición que, como lo hizo con la Convención Constitucional, no busca sólo derrotarlo, sino desacreditar radicalmente las ideas que representa, para excluir del horizonte político toda posibilidad de transformación real”.
Sometimiento discursivo. “En las condiciones actuales, el Frente Amplio parece haber perdido la iniciativa política, y muchos de sus integrantes están desmoralizados o desconcertados”.
- “[Hay una] persistente disposición de la izquierda y la centroizquierda a asumir la descripción o el sentido que la derecha atribuye a sus propias acciones o ideas”.
- “Al enfrentar estas interpretaciones es común aceptar la manera en que la cuestión queda formulada (el framing), de modo que los términos de la discusión política son fijados por nuestros adversarios”.
La ex Concertación. “Es claro que la irrupción del Frente Amplio como agente de impugnación [a las dos décadas de la Concertación] dejó más heridos de lo que era necesario”.
- “Respecto de la Concertación, la demanda de transformación (…) siempre pudo entenderse como la necesidad de pasar a una etapa siguiente (…) o como una denuncia de la ‘traición’ de sus partidos (…) a su tradición de izquierda”.
- “Esto llevó, en muchos casos, a recriminaciones mutuas que implican que hoy entre el Frente Amplio y el Partido Socialista haya cuentas pendientes y fundados resquemores. El futuro de la izquierda chilena, sin embargo, exige la condonación recíproca de todas esas deudas”.
- “Es verdad que la interpelación política a la Concertación que representaba el Frente Amplio apuntó, a menudo, a las concesiones hechas a la derecha (…). Pero también hubo matices, disposición a trabajar en conjunto, ‘colaboración crítica’, diálogo entre generaciones”.
- “Y, nuevamente, figuras de la Concertación que podrían haber aportado experiencia y dado otro giro a la pretendida disputa generacional, quedaron atrapados en la ofensa, mientras la derecha ‘tomaba palco'”.
La Convención y el Congreso. “Desde sus inicios, la derecha decidió que la manera de atacar la Convención Constitucional era mostrar su falta de seriedad, y se dedicó a crear en los ojos del público una imagen de ella como un ‘circo'”.
- “Es verdad que en la Convención hubo convencionales que se mostraron en el edificio del Congreso con los disfraces de animé que los habían hecho símbolos del estallido, o que guitarrearon discursos, o que lanzaron insultos en pruebas de audio”.
- “Pero no se vieron bailes de Naruto, ni convencionales atribuyéndose estrellas de sheriff, ni pugilatos, ni persecuciones homofóbicas, ni negacionistas respaldando dictaduras. Y, sin embargo, la derecha instaló que la Convención era un ‘circo’ y el Congreso la ‘seriedad'”.
Estallido social. “En octubre de 2019 hubo violencia en las calles. Pero el Frente Amplio no puede aceptar que se trató sólo de un conjunto de acciones ilícitas, no puede dejarse confundir por el cliché obturador de ‘se debe condenar la violencia’, liberando de responsabilidad a quienes se opusieron hasta ese momento a un cambio constitucional, y que por eso son los responsables políticos de esa violencia”.
Superioridad moral. “La idea de que el sentido fundamental del Frente Amplio estaría en la ‘superioridad moral’, explicada por razones generacionales, es un intento especialmente notorio de los adversarios de determinar su sentido político”.
- “Esta descripción del sentido político del Frente Amplio es aceptada incluso por varios liderazgos frenteamplistas, que hoy se defienden diciendo que fue un grave error asumir una posición de superioridad moral, que ya aprendieron, que no volverán a hacerlo”.
![[Confidencial] Fernando Atria y sus críticas al Frente Amplio en libro sobre la izquierda](https://www.ex-ante.cl/wp-content/uploads/2024/08/Atria-e1723159609823-800x450.jpg)