Cuando mencionan que la inflación tendrá un descenso más rápido que lo previsto en junio producto de la demanda interna. Nos está diciendo que, en vista que la economía continuará muy fría y sin indicios de mejoras en el empleo, no existirá consumo ni inversión que presionen los precios al alza.
La sensación que queda al leer el IPoM de septiembre es que vivimos en una economía mediocre y sin expectativas de mejora. Una inercia que ni siquiera alcanza para un desempeño regular, porque nuestra realidad está –incluso – por debajo de esa calificación. Aun cuando el Banco Central se esforzó en decir lo anterior de la forma más elegante que pudo. A saber:
- “De todos modos, la reciente moderación de la actividad y la demanda a nivel local ha sido algo mayor que lo proyectado en el IPoM de junio” Es decir, no tenían ninguna expectativa y aun así el crecimiento y la demanda interna lograron decepcionarlos. Y es que el PIB desestacionalizado del segundo trimestre cayó un 0,6% respecto al periodo inmediatamente anterior y la demanda interna retrocedió un 1,4 con relación al año anterior.
- “La evolución de varios de los fundamentos del consumo no ha mostrado grandes cambios en lo más reciente” En otras palabras, seguimos estancados en tasas de desocupación 100 puntos base por sobre los promedios pre estallido social y no existen indicios de que esto vaya a cambiar.
- “La formación bruta de capital fijo (FBCF) se ha estabilizado tras su fuerte caída en la segunda mitad del año pasado” En concreto, la inversión ya no pasa por una tormenta, sino que ya encalló. Y es que pese a que el IPoM no quiso polemizar y decidió describir la serie desestacionalizada que tuvo un crecimiento de 1,4% t/t. Lo cierto, es que la formación bruta de capital cayó 8,7% anual, mientras que la FBCF lo hizo en 4,1%.
- “El crecimiento tendencial del PIB no minero no muestra cambios significativos respecto de la estimación anterior” Es decir, la economía se encuentra en una situación crítica, con perspectivas aún más sombrías para el futuro. Y es que en diciembre 2023 la proyección del PIB tendencial no minero para el período 2024-2028 alcanzaba sólo el 2,3% y para el decenio 2024-2033 un enjuto 1,9%. Aun así, en el último informe las estimaciones fueron rebajadas a un 2% para el quinquenio 2025-2029 y a un 1,8% para el periodo 2025-2034.
Por lo anterior, cuando mencionan que la inflación tendrá un descenso más rápido que lo previsto en junio producto de la demanda interna. Nos está diciendo que, en vista que la economía continuará muy fría y sin indicios de mejoras en el empleo, no existirá consumo ni inversión que presionen los precios al alza. Porque los hogares no tienen dinero para salir a comprar y las empresas para invertir.
Y si bien al finalizar la lectura del reporte, usted quedará convencido que a nuestra economía le falta mucha energía y en su futuro sólo existe desesperanza, recuerde que gran parte de las variables antes descritas son absolutamente controlables. Y es que se trata de factores plenamente gestionables por el Estado, quien cuenta con el poder y los instrumentos para cambiarlos. Es cosa de decisión, mucho coraje y colaboración del sector privado.
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Lo que revela el IPoM de septiembre: Una economía enfriándose con alza en la inflación.https://t.co/XQxIofJcl8
— Ex-Ante (@exantecl) September 4, 2024
