El ex hotel Punta Piqueros, un proyecto de 80 millones de dólares (que hoy supera los 100), es un símbolo de los excesivos protocolos de la permisología y el ambientalismo. Hoy el edificio -prácticamente terminado- es un sitio eriazo, sellado con fachadas de metal. Afueran viven indigentes y en las paredes se observan grafitis contra el capitalismo y a favor de la ecología.
Lo nuevo. Con más de 15 años de retraso, el proyecto da un giro para seguir siendo sostenible. La Dirección de Obras de la Municipalidad de Concón resolvió el 30 de enero aprobar el anteproyecto de obras de edificación del Centro Puntamar, iniciativa de propiedad de las familias Urenda, Said y Bolocco.
- Lo que iba a ser un hotel de lujo se convirtió en un proyecto de oficinas y restaurantes, cuya viabilidad no es del todo segura.
- La empresa a cargo, Inmobiliaria Punta Piqueros, es la sociedad que impulsa el proyecto que ahora considera la habilitación de oficinas, cocinas y restaurantes, con una inversión de US$9,3 millones, pero cuyo desembolso total asciende a casi US$100 millones.
La inmobiliaria. Uno de los abogados de la empresa, Juan Carlos Manríquez, explica: “Hasta ahora hemos dado dos pasos muy relevantes en lo que dice relación con la nueva etapa de desarrollo del ex proyecto Hotel Punta Piqueros, hoy día Punta Mar, que contempla tanto la aprobación previa del Concejo Municipal en votación mayoritaria como ahora la publicación de la aprobación del anteproyecto”.
- Agrega: “Esto nos permite continuar en la mantención del edificio en su mejor estándar como siempre ha sido durante este tiempo: avanzar en los temas regulatorios, legales y administrativos que faltan, hasta obtener prontamente un permiso de obra para avanzar hacia la recepción definitiva y total”.
- Un problema ha sido el cuidado del edificio en el borde costero de Concón. Aunque hay otros edificios en la zona, como el Sheraton o Radisson, es cierto que ninguno de ellos está en línea de playa como Punta Piqueros. De ahí, la preocupación de las autoridades por las consecuencias que podría tener un tsunami, sobre todo de noche.
- Sin embargo, Manríquez señala: “Todas aquellas cuestiones en las que puede haber habido alguna disensión se han ido superando, no sólo con buen criterio y buen sentido, sino que también en el marco y en el contexto de una conciliación ante la Corte de Apelaciones”.
- El abogado es optimista: “Esperamos que el sentido común y la razonabilidad primen, porque este es un proyecto que protege el medio ambiente, es un aporte para la región, para el país y particularmente para la comuna de Concón. Y ha significado una inversión enorme durante muchos años, un esfuerzo realmente muy considerable y que hoy permitiría aportar en el desarrollo del borde costero de la Quinta Región con una obra de primera calidad”.
El trasfondo. La historia comenzó en 2011 con un permiso de edificación otorgado por la Dirección de Obras Municipales. Y rápidamente comenzaron las críticas. Para el presidente del Colegio de Arquitectos Rodolfo Jiménez, esto “pronto se convirtió en un símbolo de la fragilidad institucional del país. Ese permiso fue cuestionado casi de inmediato: el proyecto se emplazaba en un peñón costero donde las reglas urbanísticas eran claras, la medición de altura se forzó sobre un «nivel natural» alterado, y además carecía de una evaluación ambiental adecuada. En 2017, la Corte Suprema confirmó lo evidente: la Resolución de Calificación Ambiental era ilegal y debía anularse”.
- El presidente de los arquitectos señala: “Punta Piqueros —ahora Punta Mar— se ha transformado en un ícono de lo que no debiera ocurrir en nuestras ciudades: la erosión de la planificación urbana, la vulneración del borde costero como bien común, y la sensación de que en Chile las normas no son para todos por igual”.
- El Centro Puntamar es el nombre del proyecto antes conocido como Hotel Punta Piqueros, tras una serie de complicaciones ambientales, legales y administrativas que obstaculizaron su concreción. Se ubica en la Avenida Borgoño N°18.115. La propuesta pasa a una segunda de cuatro etapas necesarias para conseguir la recepción definitiva del edificio. Se aprobó por mayoría del concejo municipal.
Lo que viene. El alcalde de Concón, Freddy Ramírez, destacó que esta nueva definición “destraba, bajo la normativa y el cumplimiento absoluto de la legalidad, un proyecto que no puede seguir en abandono y que hoy es un problema para la ciudad”.
- La empresa ingresó al Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) una consulta de pertinencia en la que solicita conocer si debe o no someter la iniciativa a dicho organismo.
- En la inmobiliaria creen que los asuntos ambientales del proyecto están resueltos y que sólo restan dos temas: la obtención del permiso de recepción de obras y el cierre del litigio con los opositores, encabezados por la Corporación Pro Defensa del Patrimonio Histórico Cultural de Viña del Mar y la Fundación Yarur Bascuñán.
- A favor de este proyecto juega que ya hay zona de cocinas y restaurantes, que podrían ser acondicionados para el nuevo escenario. El centro se mantendrá operativo de lunes a domingo, entre las 08:00 a 01:00 horas. La carga ocupacional será de 998 personas.
- Las obras tomarán un plazo total de nueve meses. El problema es que ya han llegado carpas de indigentes en los alrededores del edificio abandonado.
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