Kevin Warsh, el nominado de Trump para la Reserva Federal, visto por Sebastián Edwards

El economista chileno Sebastián Edwards conoce desde hace años a Kevin Warsh, el candidato de Donald Trump para ser el próximo presidente de la Reserva Federal, y lo define como un “halcón”, más partidario de una política monetaria estricta que de bajas rápidas de tasas. La próxima semana enfrentará su prueba más delicada: la audiencia en el Senado, en medio de cuestionamientos políticos y advertencias sobre la independencia de la Fed.


Los encuentros. Kevin Warsh, de 56 años, no es un desconocido para Sebastián Edwards. El economista chileno, académico de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) y habitual participante de reuniones sobre política monetaria en Stanford, donde Warsh es profesor, señala que lo conoce desde hace años.

  • “Sí, conozco a Kevin, lo veo prácticamente todos los años en una reunión que tenemos en Stanford sobre política monetaria y es una persona con mucha experiencia tanto en la banca como en el gobierno”, dijo Edwards a Ex-Ante.
  • Agregó un dato que vuelve más interesante su designación a la Fed: “En general, un hawk (“halcón”) en el sentido de que había propuesto políticas monetarias bastante estrictas y muchos se sorprendieron que Trump lo nominara con la expectativa de que redujera las tasas”.

La definición no es menor. El Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha empujado públicamente por una Reserva Federal más proclive a bajar tasas, pero Edwards describe a Warsh como alguien más bien identificado con disciplina monetaria, experiencia de crisis y amplio conocimiento del mundo privado.

  • “Debiera ser un buen chairman de la Reserva Federal”, agrega. Su duda hoy no pasa tanto por las capacidades del nominado, sino por si logrará sortear el obstáculo político de su confirmación.

El día clave: 21 de abril. Warsh fue nominado formalmente por Trump y su audiencia ante la Comisión Bancaria del Senado será el martes 21 de abril, en una carrera contra el tiempo: el 15 de mayo concluye el período de Jerome Powell como presidente de la Fed.

  • Su nominación se produce en medio de una escalada pública entre Trump y Powell, marcada por ataques verbales del Presidente, presiones para forzar su salida y una disputa que ha reabierto el debate sobre la autonomía del banco central estadounidense.
  • Trump ha tratado públicamente a Powell de “stupid”, “very stupid” y “very dumb” por no bajar las tasas al ritmo que él exige, y ha dicho incluso que “le encantaría” que renunciara. En abril de 2025 fue más allá y amenazó con despedirlo si no dejaba también su puesto en la Junta de Gobernadores cuando expirara su mandato como presidente de la Fed. Más tarde, moderó el tono al decir que no tenía intención de despedirlo.

Dificil nominación. La resistencia a su nominación no sólo viene desde los demócratas. También hay ruido dentro del mundo republicano. Reuters informó que el senador Thom Tillis ha condicionado su apoyo mientras no se despeje la controversia judicial y política en torno a Powell. A eso se suman las críticas de la senadora Elizabeth Warren por las declaraciones financieras de Warsh, que, a juicio de la demócrata, no cumplen plenamente con los estándares éticos exigidos por el Senado.

  • Edwards lo resume: “Lo que no está claro es si le van a dar la pasada porque hay senadores republicanos que dicen que se van a oponer mientras no retiren la acusación o el juicio que hay en contra de Powell”.
  • En otras palabras, el debate sobre Warsh ya no es sólo una discusión sobre currículum. Es también una disputa sobre hasta dónde Trump puede avanzar en su intento por remodelar la Fed.

La advertencia de Krugman. El Nobel de Economía Paul Krugman señaló esta semana en un blog de Substack que Trump busca convertir a la Reserva Federal en una institución subordinada a su voluntad política, rompiendo la tradición de independencia que ha protegido al banco central de presiones de corto plazo. Su preocupación no está centrada en una descalificación biográfica de Warsh, sino en el contexto de su nominación y en lo que esa jugada simboliza.

  • Krugman plantea que la política monetaria es demasiado técnica y demasiado sensible como para quedar expuesta al impulso de un Presidente que quiera manipular tasas en función de su conveniencia política. Por eso, recuerda, la Fed fue diseñada con “capas de aislamiento” frente al poder presidencial.
  • Si ese diseño se erosiona, advierte, también se resiente la credibilidad del banco central, uno de los activos que —según su argumento— permitió a la Fed bajar la inflación sin provocar un alza fuerte del desempleo..

Quién es. Kevin Warsh combina tres mundos: academia, Wall Street y gobierno. Hoy se desempeña como profesor en la Escuela de Negocios de Stanford.

  • En paralelo, es socio de Duquesne Family Office, integra los directorios de UPS y Coupang, y participa en espacios como el Group of Thirty y el panel de asesores económicos de la Congressional Budget Office. Su biografía pública muestra, por tanto, una red de influencia que cruza el mundo académico, corporativo y de política pública.
  • Su trayectoria pública más relevante fue su paso por la Junta de Gobernadores de la Fed entre 2006 y 2011, en pleno desarrollo de la crisis subprime y la crisis financiera global.
  • Antes de llegar a la Fed, había sido asistente especial del Presidente para Política Económica y secretario ejecutivo del Consejo Económico Nacional de la Casa Blanca entre 2002 y 2006.
  • Previamente trabajó en Morgan Stanley, en el área de fusiones y adquisiciones, donde alcanzó los cargos de vicepresidente y director ejecutivo. Es decir, no proviene del molde clásico del economista académico con PhD, sino de una mezcla entre políticas públicas, derecho, mercados y experiencia gubernamental.
  • En lo académico, Warsh estudió en Stanford University, donde obtuvo una licenciatura, y luego se graduó en Harvard Law School con un Juris Doctor.
  • Más tarde desarrolló investigación en economía y finanzas, incluyendo un informe independiente para el Banco de Inglaterra con propuestas de reforma en la conducción de la política monetaria, varias de las cuales fueron adoptadas por el Parlamento británico, según su biografía oficial en Hoover.
  • En lo personal, está casado con Jane Lauder, heredera de la familia Estée Lauder, y sus declaraciones patrimoniales lo muestran como un hombre de gran fortuna, con activos superiores a los US$100 millones, un punto que ha alimentado cuestionamientos éticos y políticos en el Senado.

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