El director de Inbest y organizador de ChileDay, Guillemo Tagle, abordó la recepción que tuvo el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, entre inversionistas en Nueva York y Canadá, en medio de la discusión del Plan de Reconstrucción. “Su mensaje es obviamente muy proinversión y procrecimiento, por lo tanto, ha sido muy bienvenido”, afirmó.
-ChileDay se realiza en medio de la discusión del Plan de Reconstrucción, ¿cómo fue recibido el mensaje del ministro Jorge Quiroz sobre la reforma?
-ChileDay, por definición, es una alianza público-privada del Ministerio de Hacienda con Inbest, y siempre la estrella es el ministro de Hacienda. En esta ocasión, sobre todo cuando hay un ministro de Hacienda nuevo, que además viene con un cambio de énfasis, obviamente genera mucho interés escucharlo. Y así ha sido.
Además, es un foro que no es político, sino más bien neutro, de inversionistas. Su mensaje es obviamente muy proinversión y procrecimiento, por lo tanto, ha sido muy bienvenido.
-¿Qué se ha transmitido sobre el proyecto de reconstrucción ante los inversionistas?
-Hay una diferencia que explica parte de la razón por la cual estos ChileDay tienen éxito. Cuando vienes a este tipo de foros, la discusión es menos contingente a lo inmediato y más del impacto a largo plazo. El público no está necesariamente en el detalle de tal artículo o de cómo está redactada una medida, sino más bien en los conceptos.
Aquí claramente el concepto es potenciar la inversión, el crecimiento y mostrar cómo cambiar el equilibrio de un período largo en que el crecimiento del gasto público ha sido mayor que el crecimiento económico.
-¿Cuál ha sido el mensaje central del ministro Quiroz?
-El ministro expuso las medidas que contiene el proyecto. Pero en un foro público nadie levanta la mano para decir si está a favor o en contra de tal medida. Se presenta un conjunto de propuestas que apuntan a cambiar esa dinámica, para que el gasto público crezca por debajo del crecimiento económico y, por esa vía, se pueda generar más bienestar, más empleo y mejores condiciones de vida.
El centro de su mensaje fue mostrar la historia de los últimos 10 o 15 años, donde hemos venido sostenidamente apostando a que el Estado va a resolver los problemas, para lo cual se necesitan más impuestos. Y la consecuencia ha sido que se han subido los impuestos, no han aumentado los ingresos como se esperaba y el crecimiento económico se estancó.
-¿Cómo se recibió ese diagnóstico entre los asistentes?
-El mensaje ha sido bien recibido, porque apunta a inversión y crecimiento. Y porque en estos foros se mira más el largo plazo que la coyuntura política inmediata. El ministro tiene clara la necesidad de dar vuelta esta ecuación entre gasto y crecimiento.
Tiene la evidencia de los años pasados, en que se han hecho varias reformas tributarias con el objeto de tener dinero para resolver temas sociales, pero que no han recaudado lo que prometían recaudar. Los gastos asociados sí estaban comprometidos y, por lo tanto, se produjeron. Entonces tiene toda una evidencia pasada que es la que él plantea tratar de revertir.
-¿Diría que Quiroz ha logrado transmitir con claridad su hoja de ruta?
-Sí. Tiene una visión muy clara sobre cómo echar a andar la actividad de inversión y el crecimiento, y a través de la actividad de inversión y crecimiento hacer crecer al país y generar bienestar.
-Fuera de Chile, y lejos del debate político interno, ¿se genera un ambiente distinto para conversar estos temas?
-Sí, este tipo de circunstancias lo provoca. Por ejemplo, la comitiva parlamentaria que vino incluye diputados, senadores y al presidente de la Cámara. El ministro y su equipo también viajan juntos.
Ayer, por ejemplo, un vuelo se atrasó cinco horas en el aeropuerto. Estuvimos esperando con el riesgo de que finalmente no saliera. Y en esas cinco horas estaba toda esta comitiva. Eso genera espacios de conversación en un ambiente más distendido. Uno está nervioso porque el avión no sale, pero también tiene cinco horas para conversar.
-¿Se dieron conversaciones entre parlamentarios y el ministro en ese contexto?
-Sí, se dan. Y mucho. Parte de la gracia de salir como país a promocionar a Chile es que se logra una sintonía distinta. Primero, uno se da cuenta de que los problemas que tiene Chile son bastante menores que los problemas que tiene el mundo. También se advierte que tenemos cosas muy buenas sobre las cuales construir.
Cuando sales de la contingencia inmediata del día a día se genera un ambiente de conversación que permite suavizar las diferencias y ver cómo cerrar los temas que se están debatiendo.
-¿Ese ambiente puede ayudar a destrabar diferencias políticas en torno al proyecto?
-Puede ayudar a conversar en otra disposición. No diría que el objetivo principal sea ese, porque ChileDay tiene otro foco. Pero sí se producen esos espacios como subproducto.
El objetivo principal es que cuando miras una sala con 450 personas en Toronto, puede haber muchos chilenos, pero probablemente hay unos 300 asistentes que son canadienses o inversionistas vinculados a Canadá. Hay chilenos que trabajan en Canadá y latinoamericanos que viven allá.
