Si queremos mejores pensiones para todos de forma sostenible, debemos todos enfrentar estos enormes desafíos. El sistema de pensiones es un organismo vivo: nace, evoluciona, y debe ser longevo. Y como cualquier organismo vivo, debemos cuidarlo.
En enero de 2025, Chile aprobó una de las reformas de pensiones más ambiciosas en sus objetivos y compleja en su diseño. Hoy, sin embargo, el foco (aunque bastante menos intenso) ya no está en la discusión legislativa, sino en algo menos visible, pero igual de decisivo: su implementación.
Pero, así como lo dije en este mismo medio en mayo, esta tarea silenciosa tiene varios desafíos: aspectos técnicos y operacionales, la coordinación entre distintas áreas, plazos ajustados, comunicación a los afiliados y público en general, la necesidad de levantar alertas en lo que no quedó o no está quedando bien en la reforma y la regulación posterior, así como los ausentes, que no podemos obviar.
Si queremos mejores pensiones para todos de forma sostenible, debemos todos enfrentar estos enormes desafíos. El sistema de pensiones es un organismo vivo: nace, evoluciona, y debe ser longevo. Y como cualquier organismo vivo, debemos cuidarlo.
Desde que se aprobó la reforma no tardaron en evidenciarse los múltiples desafíos técnicos, legales, y comunicacionales, del alza en la cotización, nuevos cálculos para beneficios, nuevos órganos estatales, regímenes de inversión de los fondos generacionales y FAPP, institucionalidad para la nueva regulación en torno a la licitación de afiliados antiguos, y una larga lista de etcéteras.
Como se preveía, a diferencia de la gran reforma que fue la PGU, acá no se trata de una pieza única, sino de un engranaje de múltiples componentes que deben coordinarse, y además en plazos muy exigentes.
¿Pero se trata todo de ejecución? En esta etapa la ejecución es muy importante, pero no debemos olvidar, en cualquier política pública, cuán importante es el diseño. El diseño es el punto de partida, y si este, en algún lugar de la ley o de la regulación, queda mal, difícilmente una buena ejecución puede subsanarlo.
Es por esto que, desde las AFP y la Asociación de AFP, trabajamos día a día en 3 frentes: nuestros quehaceres diarios, en la implementación de la reforma, y en seguir aportando a la educación previsional y las políticas públicas, para enfrentar mejoras a lo que hay y en lo que falta. ¿Y qué faltó en esta reforma? Enfrentar la base de todo financiamiento de un buen sistema de pensiones: la informalidad y la longevidad.
Y es precisamente porque “mejores pensiones sostenibles” debe ser el foco de nuestro sistema de pensiones, es que el diseño y ejecución de la reforma debe ser rigurosa, realista y bien ejecutada, al mismo tiempo que debe venir acompañada de una discusión continua de los desafíos pendientes.
Algunos grandes hitos que reflejarán el “estado del arte” de lo anterior, serán: el proyecto de ley de independientes en marzo de 2026, el régimen de inversiones de los Fondos Generacionales en septiembre, y a pocos meses de la introducción de estos, la licitación de afiliados antiguos.
Porque si algo se diseña, se implementa, o se prevé mal, los primeros en sufrirlo serán los afiliados.
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El ciclo del cobre y la paradoja del estancamiento. Por Pepe Barroilhet.https://t.co/QO5Lzx0VjY
— Ex-Ante (@exantecl) December 26, 2025