Mercados emergentes: ¿inicio de un nuevo ciclo global? Por Carolina Abuauad

Estamos frente a una tendencia que podría extenderse en el tiempo, con los mercados emergentes volviendo a posicionarse como una pieza relevante —y muchas veces subponderada— dentro de los portafolios globales.


El año pasado, y por primera vez desde 2017, los mercados accionarios de países emergentes mostraron un mejor desempeño que las acciones estadounidenses, luego de varios años en que la atención de los inversionistas globales se concentró casi exclusivamente en el S&P 500.

Sin embargo, en 2025 comenzó a configurarse un escenario que no veíamos hace tiempo: disrupciones en el comercio mundial, un nuevo des(orden) global, preocupaciones fiscales cada vez más concentradas en países desarrollados, debilidad del dólar, fortaleza de los commodities —ex petróleo— y mejores expectativas de crecimiento económico tanto fuera como dentro de EE.UU. En este contexto, los mercados más rezagados y relativamente más baratos lograron ponerse al día, y creemos que aún existe espacio para que esta tendencia continúe.

En primer lugar, los mercados emergentes partieron 2025 con valorizaciones muy atractivas, que continúan holgadas en comparación a sus pares desarrollados. Esto permitió que las acciones de mercados emergentes recibieran más de USD 100 mil millones en flujos netos durante 2025 (según EPFR), cifra equivalente a más de un 12% del AUM (Activos Bajo Gestión) de comienzos de año.

Aun así, el peso relativo de estas acciones en los portafolios globales se mantiene en torno al 5%, muy por debajo de su ponderación en los índices globales, cercana al 10%, lo que sugiere que el buen momentum de flujos podría extenderse.

Un factor adicional que respalda la continuidad de estas entradas de flujos es la escala del patrimonio administrado de los principales instrumentos que permiten exponerse a mercados emergentes. Uno de los ETFs (Exchange Traded Funds) más utilizados para replicar el índice Morgan Stanley Capital International (MSCI) de mercados emergentes, administra actualmente cerca de USD 28 mil millones en activos, cifra inferior al máximo alcanzado en 2012, cuando superaba los USD 48 mil millones.

Aquel período estuvo marcado por un ciclo alcista de commodities y una política monetaria expansiva en EE.UU., factores que, en parte, vuelven a estar presentes en el escenario actual.

Otra tendencia relevante que marcó 2025 y que se ha intensificado a comienzos de este año es la diversificación fuera de EE.UU. El inicio de una nueva administración generó inquietud en los mercados globales y la nueva configuración de la política y de las relaciones internacionales constituyó un llamado claro a diversificar fuera del país norteamericano.

Es en este contexto donde los mercados emergentes vuelven a surgir como una alternativa atractiva. El rally liderado por las acciones tecnológicas estadounidenses comienza a mostrar señales de agotamiento y, en medio de una aceleración significativa de la inversión en inteligencia artificial, resulta cada vez más difícil identificar con claridad a los ganadores y perdedores de largo plazo.

En este sentido, los mercados asiáticos aparecen como una opción interesante, al demostrar avances relevantes en la curva de desarrollo tecnológico, algo que quedó en evidencia con el denominado “momento DeepSeek”, que impulsó al mercado chino a comienzos del año pasado.

Por otro lado, los mercados latinoamericanos atraviesan un período marcado por elecciones generales que comienzan a anticipar un giro hacia políticas más promercado. Así, por primera vez en muchos años, la voz popular en la región parece alinearse con políticas públicas que han favorecido el desarrollo económico.

En Perú, por ejemplo, la transición hacia el bicameralismo fortalecerá los checks and balances institucionales que, pese a la volatilidad política, han logrado prevalecer. Esto se ve reforzado por autoridades monetarias responsables y por organismos que han contenido intentos de expansión fiscal poco prudentes.

En conjunto, la combinación de valorizaciones atractivas, flujos aún incipientes y un entorno global que favorece la diversificación, sugiere que el mejor desempeño relativo observado recientemente no responde solo a un rebote táctico. Más bien, estamos frente a una tendencia que podría extenderse en el tiempo, con los mercados emergentes volviendo a posicionarse como una pieza relevante —y muchas veces subponderada— dentro de los portafolios globales.

Para más noticias de Economía Pinche Aquí

Leer a continuación