La salmonicultura aún no consigue una “licencia social” proporcional a su aporte. Es el segundo sector exportador del país, genera más de 86 mil empleos y ha articulado un ecosistema regional con más de 4.000 pymes. Pero desde el centro del país, la aprobación sigue siendo tibia, distante, muchas veces indiferente.
En el Teatro del Lago, sala magistral en la que habitualmente resuena la música sinfónica, este pasado martes encontraron armonía las ideas para el futuro del sur. El Salmón Summit 2025 convocó a más de 1.400 asistentes: autoridades regionales y comunales, empresarios, trabajadores, comunidades y candidatos presidenciales que, desde diferentes perspectivas, analizaron el presente y futuro de una industria que no solo busca exportar toneladas de proteína, sino articular una transformación estratégica del sur de nuestro país.
La nota musical que más escuchamos no decía relación con lo económico, sino con la madurez de una industria que se ha construido en la adversidad desde cero hace poco más de 40 años, combatiendo un déficit inicial de talentos, infraestructura y tecnología, una gran crisis por un virus llegado de Noruega, fenómenos asociados al cambio climático global como la frecuencia de floraciones algales o desoxigenación del mar, regulaciones excesivas y contradictorias, que han restado dinamismo y competitividad pero también errores como sobreproducciones.
Todo lo anterior ha dejado enseñanzas y hoy, teniendo cerca del 80% de las fiscalizaciones nacionales de la SMA, el estándar de cumplimiento supera el 98% de éstas. Las mortalidades chilenas son significativamente menores a las noruegas, y los factores de conversión de alimentos, indicador clave de sostenibilidad, se han reducido hasta ser de las proteínas más eficientes del mundo.
Hoy la salmonicultura está siendo parte de las conversaciones globales sobre la urgencia de cambiar nuestra matriz productiva de alimentos, donde actualmente siendo el 70% de la superficie del Planeta, solo aporta el 5% de los alimentos.
Pero no basta con mirar lo pasado, el desafío es cómo nos preparamos para cumplir el propósito y eso obliga a mirar el futuro. Ese foco inspira el tránsito desde la norma 461 hacia la norma 519, la que incorpora las normas IFRS S1 y S2, respondiendo a las demandas del mercado global para dar nuevos saltos en sostenibilidad.
Estas normas buscan integrar, a lo largo del ciclo de vida y la cadena de valor, estándares ambientales que se conecten con los contables y que permitan mayor trazabilidad, transparencia de objetivos e indicadores que ayuden a la diferenciación.
Según nuestro reciente estudio “Ranking de Madurez del Reporte de Grandes Empresas” elaborado junto con Natura Invest, el sector acuícola alcanza un promedio de 5,3 puntos sobre 7 en su preparación para cumplir con los estándares IFRS S1 y S2, muy por encima de muchas otras industrias nacionales. Las seis empresas evaluadas reportan un 100% de cumplimiento en medición de huella de carbono en Alcances 1 y 2; cinco de ellas ya han avanzado en Alcance 3; todas han identificado riesgos y oportunidades de sostenibilidad y, la mayoría, ha comenzado a vincularlos con impactos financieros. La industria ha aprendido, corregido e innovado.
Y con todos estos avances, aún no logra una “licencia social” proporcional a su contribución económica. Pese a ser el segundo sector exportador del país con US$ 6.400 millones, generar más de 86 mil empleos y creando un ecosistema regional de más de 4.000 pymes en su cadena de valor, la aprobación desde el centro del país aún es tibia, indiferente, distante.
Siguen pesando en la percepción pública episodios pasados que generaron algún impacto ambiental, que ciertamente han sido amplificados por grupos interesados en acabar o jibarizar la industria. Y a diferencia de la minería que ha logrado reposicionarse en torno a la tecnología y la descarbonización, la salmonicultura aún carga en las zonas centrales con una imagen disociada de su realidad actual.
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Gobernanza y visión de largo plazo para la Educación Técnico-Profesional. Por Andrea Garrido. https://t.co/twyQRLjpf8
— Ex-Ante (@exantecl) July 23, 2025
