El Fondo Monetario Internacional recortó su proyección de crecimiento global para 2026 desde 3,3% a 3,1% y elevó su previsión de inflación a 4,4%. El organismo advirtió que, sin la guerra en Medio Oriente, incluso habría mejorado su estimación para este año hasta 3,4%.
Qué observar. El FMI puso cifras al deterioro de la economía mundial. En su World Economic Outlook de abril, el organismo afirmó que el estallido de la guerra en Medio Oriente a fines de febrero amenaza con sacar nuevamente de curso a la economía global, justo cuando varios factores habían ayudado a compensar el golpe de las mayores barreras comerciales y la incertidumbre. Entre esos apoyos menciona la inversión ligada a tecnología, condiciones financieras acomodaticias, un dólar más débil y políticas fiscales y monetarias de respaldo.
- El FMI bajo su “pronóstico de referencia”, que asume una guerra de duración, intensidad y alcance limitados y disrupciones que se diluyen hacia mediados de 2026, el FMI prevé que la economía mundial crecerá 3,1% este año y 3,2% en 2027. Se trata de un ritmo inferior al 3,4% observado en 2024 y 2025, y también más bajo que el promedio histórico de 3,7% entre 2000 y 2019.
- Al mismo tiempo, elevó su pronóstico de inflación global: espera que suba a 4,4% en 2026 y baje a 3,7% en 2027.
- Para Chile, el organismo proyectó una expansión de 2,4% en 2026, por encima del 2% que estimó en octubre pasado. Para 2027 espera que suba a 2,6%. No obstante, muy por debajo de los países en desarrollo que lo harían en promedio un 3,9% este año y 4,2% el próximo.
- El organismo no consideró los últimos acontecimientos en Chile como el alza de los combustibles. De hecho, proyecta que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de Chile promediaría 2,9% este año y 3,3% en 2027. En cuanto al desempleo estima una tasa de 8,1% en 2026 y de 7,6% en 2027.

Una guerra inesperada. La guerra en Oriente Medio ha puesto freno al mundo. EL FMI asegura que el cierre del estrecho de Ormuz y los graves daños a instalaciones en una región que es clave para el suministro mundial de hidrocarburos están genrando la posibilidad de una grave crisis energética si las hostilidades continúan.
- Para el organismo multilateral, la magnitud del shock dependerá de la duración y la envergadura del conflicto, así como de la rapidez con que se normalicen la producción y el transporte de energía una vez cesen las hostilidades.
- Asegura que el impacto se refleja, en primer lugar, por el aumento de los precios de las materias primas que se convierten en un shock negativo, que eleva los costos de los bienes y servicios altamente dependientes de la energía, a la vez desestabiliza las cadenas de suministro, contribuye a la inflación general y erosiona el poder adquisitivo de las personas.
- En segundo lugar, los efectos se podrían ver ampliados conforme las empresas y los trabajadores intenten recuperar el valor adquisitivo, lo que pone el riesgo en las espirales de precios y salarios, sobre todo en los casos en que las expectativas de inflación no estén debidamente ancladas.
- En tercer lugar, se agudizarán los riesgos macroeconómicos y las perspectivas de una política monetaria más restrictiva, lo que podría desencadenar un ajuste de los precios en los mercados financieros, lo que endurecería las condiciones financieras y lastraría la demanda agregada.

Qué muestran los escenarios del FMI. En el escenario base, el crecimiento baja a 3,1% y la inflación sube a 4,4%. Si el shock energético se prolonga, el crecimiento cae a 2,5% y la inflación sube a 5,4%. En el escenario más severo, el mundo crecería solo 2% este año, con inflación superior al 6%.
- El FMI remarca que los riesgos siguen cargados hacia abajo. Advierte que las tensiones geopolíticas podrían escalar más, convertirse en la mayor crisis energética de los tiempos modernos o entrelazarse con conflictos políticos internos y comerciales.
- A eso suma otros factores de riesgo: disputas comerciales, una eventual corrección de expectativas sobre la inteligencia artificial, déficits fiscales más altos, mayor deuda pública y un deterioro institucional que afecte la independencia de los bancos centrales y la credibilidad monetaria

Aumento en guerras y su gasto. El FMI advierte que después de varias décadas de calma relativa tras la Guerra Fría, el número de conflictos activos se ha disparado en los últimos años hasta niveles que no se veían desde el final de la Segunda Guerra Mundial.
- Al mismo tiempo, las tensiones geopolíticas en ascenso y las crecientes preocupaciones en materia de seguridad están llevando a muchos gobiernos a replantearse sus prioridades y aumentar el gasto en defensa.

En los países en guerra, la actividad económica se hunde. En promedio, la producción cae cerca de 3% al inicio del conflicto y sigue debilitándose en los años siguientes, hasta acumular una pérdida de alrededor de 7% en cinco años. El impacto suele ser mayor que el de una crisis financiera o un desastre natural severo, y las secuelas pueden seguir sintiéndose incluso una década después.

Lo que recomienda. Frente a ese cuadro, el mensaje del Fondo es que la prioridad debe ser preservar la estabilidad de precios y financiera, resguardar la sostenibilidad fiscal y acelerar reformas estructurales.
- Los bancos centrales, señala, deben mantenerse vigilantes y actuar con claridad si las expectativas de inflación dejan de estar ancladas, mientras que el apoyo fiscal, si se considera necesario, debiera ser focalizado, temporal y financiado dentro de los marcos presupuestarios existentes.
