Debate en el CEP: Marfán y Larraín coinciden en bajar impuestos, pero discrepan por reintegración fiscal

En el debate del CEP sobre “la hoja de ruta de Hacienda: las tres metas del ministro Quiroz”, los exministros Manuel Marfán y Felipe Larraín respaldaron bajar el impuesto de primera categoría para mejorar la competitividad. Pero chocaron en dos puntos clave: la reintegración tributaria y cómo compensar fiscalmente esa rebaja en medio del ajuste que busca el ministro Jorge Quiroz.


Qué observar. El debate en el Centro de Estudios Públicos (CEP) entre los ex ministros de Hacienda Manuel Marfán y Felipe Larraín tuvo puntos en común como la necesidad de recuperar competitividad y bajar el impuesto corporativo. Pero también algunas diferencias de fondo sobre si la reintegración ayuda o no a la inversión y sobre cuán creíble puede ser una rebaja tributaria sin una compensación fiscal clara.

  • Las intervenciones se dieron en el marco del trabajo realizado por los investigadores del CEP, Jorge Rodríguez y Rodrigo Vergara sobre los desafios del ministro de Hacienda, Jorge Quiroz.
  • En este contexto, Larraín defendió la reintegración total y abrió espacio para combinar rebajas tributarias con recortes permanentes de gasto. Marfán cuestionó que esa reintegración ayude a la inversión y advirtió inconsistencias entre las metas fiscales y las señales procrecimiento de Hacienda.

El punto de encuentro: bajar el impuesto corporativo. Tanto Marfán como Larraín dieron por descontado que la tasa de primera categoría en Chile quedó alta en comparación con la tendencia internacional y que eso afecta la competitividad.

  • Larraín defendió la idea de rebajar el impuesto corporativo como parte de una agenda procrecimiento más amplia, que refuerce la necesidad de que las empresas tengan certeza jurídica y tributaria, apertura comercial y un mercado de capitales más profundo.
  • Marfán coincidió en ese diagnóstico. Dijo que Chile “cometió errores importantes habiéndola subido” y sostuvo que bajar ese tributo tiene el beneficio de elevar la rentabilidad de la inversión.

La gran diferencia: la reintegración. La discrepancia más clara del debate estuvo en la reintegración del sistema tributario.

  • Larraín la defendió de manera explícita. “Estoy convencido que la reintegración es positiva desde muchos puntos de vista”, señaló. Su argumento fue que el esquema actual de integración parcial termina elevando la carga final sobre los dueños del capital y genera distorsiones. También sostuvo que el discurso de que esta medida favorece solo a los más ricos es falso y que muchas pymes también se ven afectadas por el diseño vigente.
  • A juicio de Marfán, la reintegración no mejora la asignación de recursos ni incentiva la inversión: “Los incentivos que se le dan a las platas que salen de las empresas no generan efecto sobre la inversión”. Agregó que si el ministro Quiroz quiere reducir el déficit fiscal, no parece razonable resignar recaudación en un instrumento que, a su juicio, no produce un efecto relevante sobre el crecimiento.

La segunda divergencia: cómo compensar la rebaja. El otro punto de fricción fue la compensación fiscal.

  • Larraín reconoció que una convergencia fiscal del tamaño que se ha planteado Hacienda es muy difícil de lograr solo por la vía del gasto. Recordó que durante su paso por Teatinos 120 aplicó recortes generalizados y que, aun así, el efecto de esos ajustes fue acotado en relación con la magnitud del esfuerzo que ahora se busca. Con todo, planteó que las compensaciones no tienen por qué ser exclusivamente tributarias. “Las compensaciones pueden ser perfectamente también un gasto permanente”, dijo, abriendo espacio a una mezcla de recortes de gasto y otras medidas.
  • Marfán insistió en que la rebaja de impuestos y su compensación debieran discutirse simultáneamente, incluso en un proyecto aparte, para evitar dudas sobre la consistencia fiscal de la propuesta. A su juicio, el problema no es solo económico, sino también de credibilidad: anunciar una rebaja sin explicar bien cómo se financia deja abierto un flanco que el mercado y la oposición van a mirar con atención.

Marfán advierte inconsistencias en la hoja de ruta. Más allá de la discusión tributaria, Marfán criticó que Hacienda ha fijado metas numéricas ambiciosas, pero no siempre ha mostrado con claridad los principios que ordenan esas decisiones.

  • En esa línea, cuestionó usar el IVA como herramienta para enfrentar el stock de viviendas nuevas sin vender, argumentando que anunciar ese tipo de beneficios antes de que entren en vigencia puede paralizar decisiones de compra y terminar jugando en contra del objetivo buscado.
  • Marfán dijo que si Chile quiere volver a crecer con fuerza debe recuperar a las exportaciones como motor. Recordó que en las décadas previas a la crisis subprime estas crecían por sobre el PIB, mientras que después prácticamente se estancaron. Para él, ahí está una de las claves estructurales que Hacienda debería mirar con más atención.

Larraín empuja una agenda más agresiva proinversión. Larraín, en cambio, se mostró más alineado con el espíritu general de la hoja de ruta de Quiroz. Aunque reconoció que la meta de crecer al 4% es “extraordinariamente ambiciosa”, valoró que el gobierno se haya fijado una meta explícita.

  • Larraín explicó que se requiere de una agenda más agresiva como avanzar en un Tratado de Libre Comercio (TLC) con India, profundizar tratados comerciales antiguos, restablecer certezas para la inversión, reintegrar el sistema tributario y eliminar el impuesto a las ganancias de capital, que calificó como un gravamen que “recauda prácticamente nada” y que ha perjudicado al mercado de capitales.

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