El 4 de abril algunas de las más interesantes viñas de autor de Colchagua estarán abiertas al público, con gastronomía de varios países. Una oportunidad única para conocer el lado más natural del valle chileno. “Yo creo que las grandes viñas chilenas, no tienen nada que envidiarle a las viñas del mundo”, dice Luiz Allegretti, uno de los organizadores.
Qué ver. Tradicionalmente si alguien nombraba Colchagua pensaba en vinos maduros, casi dulces, con mucha madera. Pero esa impresión ha cambiado. Además de grandes vinos -algunos de los mejores del mundo como Clos Apalta- hay una escena independiente que no tiene desperdicio.
- La mejor manera de conocer esta propuesta es visitar Puertas Abiertas 2026, una fiesta de la vendimia que organiza la Ruta Santa Ana de Vinos. Esta vez será el sábado 4 de abril, de 12.00 a 19.00 horas y su particularidad es que permite al visitante recorrer de forma intensiva 5 viñas, en un radio de 1,5 kilómetros, en auto, a pie o en bicicleta. Muy parecido a la experiencia que se da en valles de Francia o Italia.
- El alma de esta fiesta es Luiz Allegretti, una figura única en el vino chileno. Es italiano, pero ya habla como chileno. En su casona de Colchagua, restaurada con gusto exquisito, llena de obras de arte, suele organizar veladas en torno al vino. Son famosos sus desayunos, sus historias y su gusto por la estética.
- Ha construido un pequeño palacio en Chile, país que aprendió a amar. Viene de una familia de industriales, pero siempre tuvo el sueño de tener una viña. Y en Santa Ana -que produce un vino de calidad superior- lo logró.
El viñatero italiano. Allegretti es un tipo entusiasta, amistoso, encantador, pero reconoce que el vino vive una crisis. “Es la más grande que he visto en Chile, pero es una crisis mundial. Hay una transformación, la gente está tomando menos alcohol, pero en compensación, nuestro sector, que es el sector de vinos hechos a mano y naturales, representa una oportunidad”, dice.
- Allegretti, un hombre de mundo, con muchas anécdotas, vivía en París en 2003 cuando decidió venirse a Chile a esta zona de Colchagua. En ese tiempo eran los únicos en Santa Ana. Hoy hay viñas alrededor, todas pequeñas, la mayoría orgánicas, es decir sin agregados artificiales. “Decidimos que teníamos que hacer algo para incrementar el turismo y potenciarnos entre nosotros”, explica.
- Cuenta que eligió Chile porque ofrecía una amplia gama de posibilidades. “Mucho más que Europa, que está muy encasillada y esclerosada y muy rígida. Allá funciona un Estado controlador. La libertad que el vino necesita para crecer se encuentra en Chile. Te dejan emprender y yo creo que hay una verdadera revolución, porque el mercado está demandando otro tipo de vino, más allá de las grandes empresas”.
- Su familia pertenece a la élite industrial, pero su abuelo fue uno de los grandes introductores del vino en el sur de Brasil. “Yo quería nuevos horizontes. Chile me pareció el lugar adecuado. Después de 23 años acá me siento en casa. Me siento muy querido, muy acogido, hay una comunidad de norteamericanos, ingleses, catalanes, bolivianos, colombianos, mexicanos. Son vinos mucho más internacionales que chilenos”, se ríe.
La fiesta. El socio de Allegretti es Roberto Ibarra, quien fue embajador en Perú. La receta es producir vinos auténticos, escasos, pero de mayor valor. “Somos una alternativa a las grandes marcas”, dice Allegretti.
- Las puertas se abren a las 12 de la tarde hasta las 10 de la noche. Las viñas incluidas, además de Clos Santa Ana de Allegretti, son Caminomar, Los Chanchitos, Alchemy, Punku Wines, Reno Wines y Le Vigneron. Se compra una copa por $ 35 mil (un acompañante por $ 20 mil) y esa copa da derecho a visitar todas las viñas y probar sus vinos.
- Aparte de que es un recorrido de viñas cercanas que permite conocer cada una de ellas, hay una oferta gastronómica interesante.
- “Tenemos un vecino brasileño que va a hacer comida brasileña”, señala Allegretti, que como buen italiano va a ofrecer el famoso tramezzino, un sándwich de forma triangular. Cuenta un secreto: “El pan debe estar apenas humedecido con leche mezclada con mayonesa. Y después rellenarlo en tantas camadas como quieras Por ejemplo, una pasta de camarón. Vamos a usar esos tomates rosados chilenos, que son los mejores del mundo”.
- Allegretti tiene varios proyectos. Está comprando tinajas antiguas chilenas, con las cuales el aroma a madera es más sutil. Además está restaurando un jardín histórico en sus terrenos. Inquieto y culto, prepara un teatro para 70 personas. “Yo creo que las grandes viñas chilenas, no tienen nada que envidiarle a las viñas del mundo. Pero existe una segunda ola, un segundo momento donde estamos nosotros”.
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Un espacio desolado. Así se ve el sector del Cerro San Cristóbal que iba a permitir una ampliación del Zoológico y áreas especiales para niños.https://t.co/4BmeLugz3l
— Ex-Ante (@exantecl) March 26, 2026
