Pese a que el Gobierno ha levantado un discurso de defensa de la infancia, hay un recuerdo patente del abandono de los niños por parte del Estado. El Museo Infantil ubicado en el Parque Quinta Normal es un ejemplo palpable de este desinterés: se encuentra totalmente olvidado, con zonas de riesgo incluso de derrumbe.
Qué mirar. Entre los árboles del Parque aparece una casona derruida, construida en 1875, que recuerda tiempos mejores. Todas las paredes están repletas de grafitis. Se observan sectores quemados por fogatas de indigentes. Aún están las estructuras de la gran casa donde vivió el precursor de la observación astronómica en Chile. En un patio hay un centenar de pequeñas sillas de aula para niños. Imposible no pensar en las mentes pequeñas que aquí expandieron sus horizontes. En un rincón aún se ve un letrero que dice “Museo Infantil”.
- La imagen es impactante. Tanto que recuerda las primeras frases del relato La caída de la casa Usher de Edgar Allan Poe, un clásico de la literatura universal. “Durante todo un día de otoño, triste, oscuro, silencioso, cuando las nubes se cernían bajas y pesadas en el cielo, crucé solo, a caballo, una región singularmente lúgubre del país; y, al fin, al acercarse las sombras de la noche, me encontré a la vista de la melancólica Casa Usher. No sé cómo fue, pero a la primera mirada que eché al edificio invadió mi espíritu un sentimiento de insoportable tristeza”, escribió Poe.
- Algo parecido pasa al observar el precario estado en que se encuentra el Museo Infantil, instalado en la llamada Casa Obrecht. Una persona, que tiene un YouTube llamado Renzo94, pudo entrar a la mansión: “Fue construida en 1875 y su último uso fue de museo infantil que recibió a miles de niños antes de quedar completamente abandonada. Una casona histórica imponente, pero también olvidada. Entrar a un lugar así no es un juego. La estructura es antigua, débil, y cualquier paso en falso puede convertirse en un riesgo real. Avanzar por estos pasillos es como caminar dentro de un lugar detenido en el tiempo. Un espacio que nadie ha tocado durante más de una década, pero que todavía guarda su historia”.
La mansión por dentro. En un rincón se encuentran sillas usadas por los niños que venían al Museo. “Sillas diminutas cubiertas de polvo pero todavía alineadas, como si alguien las hubiera dejado listas para usarse. Y ahí te das cuenta el contraste entre el espacio que alguna vez estuvo lleno de niños, de risas, de familias, hoy convertido en un lugar frío, silencioso, completamente abandonado. Mientras avanzábamos, cada habitación revelaba algo distinto. Muros con historia, objetos olvidados y esa sensación de que el tiempo aquí simplemente dejó de avanzar”.
- La casa era habitada por Jean Albert Obrecht, que trabajaba en el Observatorio Astronómico Nacional. El Museo Infantil comenzó a funcionar en los 80 al interior del Parque. Al principio tenía muñecas, soldados de plomo, juegos de trenes y autos. Después sumó salas interactivas. Pero el terremoto de 2010 lo afectó seriamente. Y desde entonces cayó en el abandono.
- Una parvularia que prefiere no dar su nombre, explicó: “Tras el terremoto de 2010, este museo quedó totalmente abandonado. Han pasado dieciséis años desde entonces y, lamentablemente, ninguna autoridad municipal ha mostrado interés en recuperar este invaluable espacio. El edificio ha sido ocupado y vandalizado por diversos grupos, dejando las salas casi en su totalidad destruidas”.
- “Me entristece saber que mis futuros estudiantes no podrán vivenciar la misma experiencia enriquecedora que tuve el honor de experimentar en este museo. Sus espacios interactivos —como los del cuerpo humano, construcción, libro y semilla, ecología, sala de óptica, rincón de las burbujas y astronomía— ofrecían a los niños un entorno único para el aprendizaje y el desarrollo integral”.
- El proyecto estuvo a cargo de CORPDICYT (Corporación Privada para la Divulgación de la Ciencia y Tecnología), quienes han levantado diversas propuestas para darle uso al museo, pero ninguna autoridad municipal, según ellos, ha tenido interés de recuperarlo. Algunas de sus exposiciones se trasladaron al Museo de Ciencia y Tecnología.
- Según especialistas, la relevancia de espacios educativos como un museo infantil son cruciales para el desarrollo de la primera infancia. Muchos niños que visitan museos deciden ser astrónomos o estudiar ciencias después de ver un telescopio, por ejemplo. Por eso es clave recuperar el Museo Infantil, para promover el enriquecimiento educativo y cultural de los más pequeños, coinciden expertos.
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