Crónica: La reapertura del Museo Violeta Parra, grandes obras, poca información y vacíos de seguridad

Tiene 1500 metros cuadrados y fue una de las víctimas más insólitas y terribles del estallido de 2019. Fue quemada dos veces en 2020. Hoy abre con una restauración que recupera el brillo del edificio y algunas obras maestras de Violeta Parra. Sin embargo, hay desaciertos museográficos: falta contexto e información. Por ejemplo se exhibe el original de Gracias a la Vida, la obra capital de Parra, sin ninguna explicación de su origen.


Qué observar. “En el arte me atrevo a todo: dialogar con una aguja, una guitarra, un pincel o papel maché. Hay que probarlo todo, tener el valor de buscar todos los lenguajes”. Así hablaba Violeta Parra, una artista chilena universal, cuya obra plástica se equipara en calidad a la musical. Además, fue una recopiladora del folklore que ayudó a configurar la identidad nacional.

  • Todas estas facetas están presentes en el Museo Violeta Parra, reabierto después de ser quemado dos veces hace seis años en el estallido social. La obra arquitectónica de Cristián Undurraga ha sido recuperada casi en su totalidad: el anfiteatro aún está quemado y hay una sala que todavía no abre.
  • El principal problema, sin embargo, es otro: la falta de una línea museográfica clara. Hay tesoros que no tienen explicación ni contexto: por ejemplo, una larga entrevista a Parra, donde ella habla en francés. No se indica el origen de ese documento ni tampoco hay subtítulos.

Joya. La mayor sorpresa es la versión aparentemente original del texto de Gracias a la vida, una de las canciones esenciales del repertorio en español. Se exhibe un papel con la letra escrita a mano, en lápiz pasta azul. ¿Cuándo la escribió? ¿Es el manuscrito original? ¿Cuál es el contexto de dicha canción? Nada de eso se aclara, lo que es una pena.

  • Lo mismo pasa con muchas fotografías y obras de Parra. No se explican los distintos materiales que usó, no hay una detallada cronología de su vida ni se entrega un barniz histórico de su trabajo.
  • Con todo, es una buena noticia que se haya abierto el Museo, si bien todavía queda la duda sobre por qué demoró tanto. Explican que la renovación costó mil millones de pesos pagados con el seguro contra incendios que se había contratado.

Visita. El edificio ha recuperado su atractivo y la colección posee grandes obras de Violeta Parra, un acervo magnífico que vale la pena visitar. Fuimos un miércoles y había unas diez personas; varios estadounidenses, dando cuenta de que su figura traspasa las fronteras.

  • En el plano registral destaca la exhibición de todos los discos publicados por ella. También hay audífonos que rescatan imperdibles grabaciones que hizo Parra en sus recorridos por el campo. Hay innumerables fotos, algunas con su hermano Nicanor, tomadas por el insigne fotógrafo Sergio Larraín.
  • Se exhiben algunas de sus obras plásticas maestras como La muerte del angelito y La huelga de los campesinos. De nuevo, no hay información sobre ellas.
  • Se agradece, eso sí, la revalorización de la labor investigativa que llevó a cabo Violeta, recorriendo pueblos perdidos en el mapa, para evitar que melodías y versos populares se desvanecieran en el olvido. Hay fotos y registros interesantes. “Chile es el mejor libro de folklore que se haya escrito”, dijo la artista.

Seguridad. Puede ser un detalle, pero llama la atención que en la entrada no hay ninguna señalización y, lo que es más preocupante, hay una puerta de metal abierta de par en par. Habiendo vivido la violencia del 18-O, tal vez habría que ser más precavidos.

  • De hecho, tres ingleses deambulan perdidos sin saber por dónde entrar. Aclarado el misterio, ingresan sorprendidos y maravillados por el museo. Recordemos también que este museo recibe 500 millones de pesos al año desde el Ministerio de Cultura. Es un sitio de valor patrimonial que debe ser resguardado. La entrada es gratuita.

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