Nicolas Baudrand es el hombre detrás de Blue Jar, el restaurante a un costado del Palacio La Moneda concurrido por políticos, empresarios y altos ejecutivos. Acá cuenta los secretos y la historia de su icónico local.
El origen. Lleva 21 años trabajando en ese sector, en Amanda Labarca con Moneda, a pasos del Palacio de Gobierno. Antes de Blue Jar -con su famoso chanchito negro en la entrada- fue chef de un restaurante llamado Frederick. Lo abrió en 2005, asociado con un inglés llamado Kevin Poulter, conocido ejecutivo de hoteles de lujo.
- “Luego de un par de años, con mi exsocia compramos el restaurante. Es decir, el derecho a llave. Todo lo que está en el restaurante es mío. Pero arriendo el local”, dice Nicolás Baudrand, el dueño de Blue Jar, uno de los mejores restaurantes de la capital y refugio de políticos y funcionarios del Estado. Acá se hacen reuniones para “operar” o planificar estrategias.
- Gabriel Boric venía a menudo para tomar o llevarse un café. Un mozo cuenta que han venido los ministros de Relaciones Exteriores, del Trabajo y varios subsecretarios. Por la cercanía con grandes empresas del sector, también concurren hombres de negocios y ejecutivos.
- “La idea era hacer un restaurante de barrio. Siempre quise tener un clásico. Y hoy me parece que 20 años después, lo logré. Un restaurante de chef que sobreviva dos décadas no es algo habitual en Santiago. Pasamos la pandemia y el estallido. Y continuamos ahí. Así que diría que hoy en día podríamos considerarnos un clásico”, asegura.
- Sobre la clientela política, afirma: “Al final es como un ministerio. La política va y viene, pero el restaurante sigue ahí. Algunos nos visitan cuando están gobernando, pero también cuando son oposición. El rango es bastante amplio, no diría que tiene una sola tendencia política”.
El barrio. Blue Jar siempre tiene una buena asistencia de público, desde las 7.30 hasta la noche. Baudrand dice que venden entre 500 a mil tazas de café al día y unos 120 almuerzos.
- “Lo que me gusta es que viene mucha gente que transita por este lugar de Santiago. Hay varios políticos que han pasado, que son fieles, que vuelven. Obviamente el presidente Boric era un cliente especial, porque venía siempre y lo puso en Instagram. Pero han venido de todos los sectores. Pasan a tomarse un café en algún momento. Ministros, subsecretarios, pero el Presidente Kast todavía no nos ha visitado. La ley no escrita del restaurantero te impide decir los nombres. Eso es sagrado. Sería romper la confianza”.
- Antes de abrir Blue Jar, Nicolás Baudrand trabajó en Europa y en Estados Unidos. Tuvo un emprendimiento al abrir el ex Hotel Las Rocas en Maitencillo.
- Sobre el concepto de Blue Jar, explica: “Es como esos All Day restaurants. Partimos muy temprano. A las 7.30 ya estamos funcionando. Y servimos café de especialidad, desayuno. La idea es que sea un lugar que esté abierto durante todo el día. De manera que a cualquier hora puedas encontrar algo desde un cóctel en la tarde a un almuerzo, a unas tostadas o a un pedazo de torta y té a media tarde”.
- “Todo lo producimos nosotros. Todo nuestro, nuestra pastelería, nuestro pollo, todo lo hacemos en el restaurante. Es una cocina de estación. Compramos obviamente los productos que están en la temporada y mantenemos una base. Por ejemplo, siempre hay un curry y siempre hay un filete. Siempre hay una pasta del día, un menú del día que tiene entrada, fondo, un pequeño postre y un café. Esa es nuestra marca”.
- Aunque solía cerrar temprano, hoy se está aventurando en la noche. “Aquí puedes comer hasta las 22.00 en la noche. Tenemos un toldo instalado muy agradable en invierno. Pero en verano también. Es un lugar para pasar la tarde. A veces hacemos eventos particulares. De noche y los fines de semana también”.
- Baudrand estuvo con Juan Diego Santa Cruz en el desarrollo de El Rey, un restaurante en Nueva de Lyon. Pero tomaron caminos “paralelos”. Reconoce que le han ofrecido extender la marca Blue Jar a otros barrios, pero se ha negado. “Lo he pensado y he tenido oportunidades de abrir un local en el barrio oriente. Pero por ahora no. Y sería un proyecto gastronómico diferente”.
