El escritor y jurista especializado en derecho internacional, José Serralvo, publica La sombra de los perros románticos, que retrata la vida del gran novelista chileno Roberto Bolaño. Y trata de evitar los lugares comunes sobre el personaje.
Qué mirar. Se suele pensar que Roberto Bolaño fue un talento salvaje que poco menos que casualmente irrumpió en la literatura. Lo cierto es que desde niño se abocó a la lectura y la escritura con una pasión incontinente. “Voy a ser escritor, voy a ser escritor, voy a ser escritor”, repetía siendo adolescente.
- Este es uno de los hallazgos de La sombra de los perros románticos, considerada la primera biografía general del escritor chileno. Escrita con un estilo rocambolesco, más cercano a la tradición francesa, como la de André Maurois, donde importa el punto de vista, antes que a la biografía inglesa, centrada en los datos, el autor José Serralvo ha sido elogiado por su inspirado retrato del novelista de 2666 y Los detectives salvajes, dos pilares de la narrativa contemporánea.
- Ajeno al barniz de poeta maldito o joven pendenciero, Bolaño aparece como un “adelantado”, un tipo brillante que dejó atónitos a sus maestros y compañeros. La madre de hecho estaba asustada y lo llevó dos veces al doctor, quien le recomendó que dejara de leer durante un tiempo. Afortunadamente ella no hizo caso.
- Bolaño pensaba que en cada gran libro había una universidad desconocida: las páginas permitían vivir otras vidas y aprender la verdadera sabiduría.
El archivo. Uno de los problemas para escribir una biografía de Bolaño es el celo de su viuda, Carolina López, quien conserva un impresionante archivo del narrador en Blanes, en España. López ha sido comparada con otras viudas celosas como María Kodama, cuestionada por su manera de manejar el legado de Borges.
- Pese a ello, Bolaño tiene la ventaja de que dio centenares de entrevistas. Además desde su muerte a los 50 años, los reporteros de todo el planeta han rebuscado hasta las historias más ínfimas del chileno.
- Por último, no está demás recordar que hay un valioso acervo en el Getty Center en Los Angeles, EEUU. Allí están las cartas de Bolaño a Lihn, cuando el primero luchaba por sobrevivir. Lihn lo critica mordazmente pero también le da consejos valiosos. Bolaño recuerda la vez en que Jodorowsky lo hizo llorar, porque el muchacho defendía a Neruda y el cineasta a Nicanor Parra.
Infancia. “A primera vista la historia es sencilla. Un niño nace en el anonimato de una humilde familia chilena y medio siglo más tarde, lejos de allí, al otro lado de mares desconocidos y grandes océanos, muere convertido en el escritor más grande de su país, de su continente, de su lengua, esa patria única y verdadera”.
- Así comienza la biografía de 384 páginas publicada por Editorial Navona. Uno de sus aciertos es la manera vívida en que registra la compleja infancia de Bolaño, nacido como Roberto Antonio Edwin Bolaño Ávalos el 28 de abril de 1953.
- Aunque se ha tendido a hablar de una niñez pobre y vagabunda, casi como un artista circense (a la manera del mito de Bob Dylan), su familia era de clase media. El padre León era camionero y ex marino, obsesionado con su propia belleza física, que lo llevó a ser elegido Míster Playa.
- El hecho de que ha sido boxeador ha sido otro de los contornos del mito Bolaño, pero Serralvo advierte que no fue su principal oficio, sino el de conductor, que le permitió tomarse largas temporadas fuera de casa, y hasta llevar vidas amorosas paralelas.
- El maravilloso relato “Últimos atardeceres de la Tierra”, del escritor chileno, permite atisbar en la relación de Bolaño con su padre. Como refugio a la soledad, a la ausencia paterna, Bolaño se embarca a leer todo lo que cae en sus manos, desde comics, suspenso a los primeros hitos del boom como Rayuela de Cortázar.
Ascenso. El biógrafo aclara otro malentendido de su familia. “En una ocasión, Bolaño contó que su abuelo materno era un coronel del ejército que se pasó la vida pululando por destacamentos militares, principalmente en las regiones más meridionales del país, y que murió en su cama lleno de orgullo tras padecer un ataque al corazón casi fulminante cuando su nieto contaba con apenas cinco años… En realidad, el abuelo materno de Bolaño nunca fue coronel, sino un mero escribano castrense”.
- Bolaño vivió en Valparaíso antes de partir a Quilpué, en Retiro, al lado de la concentración de Brasil en el Mundial de 1962. Jugando, el futuro escritor le atajó un penal a Vavá. Lo consideraba uno de sus mayores logros.
- Se especuló mucho de una supuesta adicción de Bolaño a la heroína, retratada en el magistral cuento “Playa”. Serralvo lo desmiente. También es motivo de discusión cuántos días pasó el autor en la cárcel después del 11 de septiembre de 1973. Serralvo dice que fueron 6 días.
- La madre de Bolaño consiguió una beca en México como profesora. Ese fue el punto de partida para el periplo azteca, donde Bolaño escribió poesía y fundó a los infrarrealistas, con quienes atacaba a Octavio Paz. Luego se fue a Girona y por último a Blanes. En España se convirtió en el mejor escritor vivo de la lengua, forjando un mito que aún no terminamos de aquilatar.
