El economista Patricio Rojas proyecta que la desocupación podría seguir subiendo en los meses de invierno, en medio de una economía que podría caer en el primer semestre y una creación de empleo marcada por la informalidad. Aunque la inflación comienza a ceder y abre espacio a una eventual baja de la TPM hacia fines de año, en un informe a sus clientes pone el foco en el deterioro del mercado laboral.
Desempleo al alza. La tasa de desocupación llegó a 9,4% en el trimestre móvil terminado en mayo, con un desempleo femenino de 10,5%. El economista Patricio Rojas advierte que no es descartable que la cifra siga subiendo durante los meses de invierno.
- En su último informe, Rojas & Asociados estima que la tasa de desempleo podría acercarse al 10% hacia julio o agosto de 2026, en un contexto de bajo dinamismo de la actividad y sin señales claras de una recuperación rápida en la contratación.
- “Considerando que el gobierno aún no anuncia ninguna medida específica que pudiese ayudar a este mercado en los siguientes meses, es altamente factible que la tasa de desocupación continúe subiendo hacia los meses de invierno, no descartándose que pudiese alcanzar una tasa cercana a 10% hacia el mes de julio o agosto de 2026”, señala.
La alerta laboral. Rojas plantea que el deterioro del empleo no solo se refleja en la tasa de desocupación. También aparece en la baja tasa de ocupación, que se ubicó en 56,5% de la población en edad de trabajar, casi dos puntos por debajo del nivel previo a la pandemia.
- El economista calcula que recuperar esa tasa de ocupación requeriría cerca de 250 mil empleos adicionales. Además, advierte que la calidad de los puestos de trabajo creados también muestra señales de precariedad: de los 70 mil empleos generados en doce meses a mayo, 113 mil corresponden a empleos informales, mientras que se destruyeron 43 mil empleos formales.
- En su informe proyecta que el desempleo promediaría entre 8,7% y 8,8% en 2026, cerca de dos o tres décimas sobre el promedio del año pasado.
Posibilidad de bajar la tasa. El informe plantea que la inflación en Chile comenzó a ceder en línea con la baja del precio internacional del petróleo, luego de las señales de acuerdo entre Estados Unidos e Irán y la normalización de los flujos por el estrecho de Ormuz.
- Rojas estima que el IPC de junio podría mostrar una variación negativa del orden de 0,3% mensual, afectado por la baja de los combustibles y descuentos asociados a los cyberday en vestuario y productos para el hogar. Con ello, la inflación anual se mantendría cerca de 4% en junio, pero luego iniciaría una baja más clara hacia niveles algo superiores al 3%.
- El informe proyecta que la inflación cerraría 2026 en torno a 3,5% y 3,6%, por debajo del 4,2% estimado por el Banco Central en el IPoM de junio. La diferencia, dice el reporte, se explica porque el escenario del Central no incorporó plenamente los efectos del acuerdo en Medio Oriente, conocido después del cierre estadístico del informe.
- El economista sostiene que no es descartable que el Banco Central revise su sesgo hacia la última parte del año. Su escenario considera una baja de 25 puntos base en la reunión de diciembre, en la medida en que la inflación siga convergiendo hacia la meta de 3% y la actividad continúe mostrando debilidad.
La actividad se enfría. Por su parte, el doctor en Economía del MIT señala que la economía chilena entra a la segunda mitad de 2026 con una inflación que empieza a dar señales de alivio, abriendo espacio para que el Banco Central evalúe nuevos recortes de tasa hacia fines de año, la actividad y el mercado laboral muestran un deterioro que eleva la presión sobre el Gobierno.
- Rojas advierte que el bajo dinamismo de la economía chilena y el alza del desempleo exponen un flanco político y económico para la estrategia del Ejecutivo.
- “El pobre desempeño de la actividad económica chilena, junto a una tasa de desempleo que se ha elevado muy por encima de las estimaciones, dejan en evidencia que la estrategia del gobierno de jugarse totalmente por el Proyecto de Reconstrucción, sacrificando el implementar medidas de corto plazo, podría ser un error que le podría salir muy caro”, señala el reporte.
- El punto es sensible para Hacienda, porque parte de las metas fiscales del Ejecutivo descansan en elevar el crecimiento. Si la economía no logra mejorar, también se complica la trayectoria de deuda y el cumplimiento del límite prudencial de 45% del PIB.
La alerta por crecimiento. El alivio inflacionario no alcanza, sin embargo, para cambiar el diagnóstico de fondo. Rojas estima que la economía chilena habría tenido un primer semestre prácticamente estancado, con una caída cercana a 0,4% anual.
- En su informe recuerda que el PIB cayó 0,5% anual en el primer trimestre y que el Imacec de abril retrocedió 1,2%. Para mayo, proyecta una nueva contracción, cercana a 1% anual, mientras que junio mostraría una expansión entre 1,2% y 1,4%.
- Con esas cifras, el crecimiento de 2026 quedaría muy por debajo de las expectativas con que partió el año. Rojas estima que la economía crecería apenas entre 1,0% y 1,2%, pese a una mejora esperada durante el segundo semestre por bases de comparación más favorables.
- El diagnóstico coincide con el ajuste realizado por el Banco Central en su IPoM de junio, cuando recortó su rango de crecimiento para 2026 desde 1,5%-2,5% a 1,0%-1,75%. El deterioro viene principalmente por la demanda interna, en particular por una inversión más débil, afectada por el bajo desempeño de la construcción.
