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Landerretche y megaproyecto de Quiroz: “La invariabilidad debería estar atada a una tasa mayor”

Óscar Landerretche respaldó la reintegración tributaria y una baja del impuesto corporativo, pero advirtió que el megaproyecto requiere mayor cuidado técnico. Planteó que la invariabilidad debe tener una prima y que la inversión depende más de resolver la permisología que de bajar algunos puntos la tasa.


El economista de la Facultad de Economía y Negocios (FEN) de la Universidad de Chile, Óscar Landerretche (PS), no se ubica entre quienes rechazan de plano el megaproyecto económico del gobierno. Al contrario: dice que siempre ha sido partidario de reintegrar el sistema tributario y que la tasa corporativa debe ajustarse a niveles más competitivos. Pero advierte que varias de las piezas centrales del proyecto están poco afinadas. Su principal preocupación es que se avance rápido, pero mal, en materias como la reintegración, la invariabilidad tributaria y la formalización laboral.

  • Landerretche, en un seminario de Deloitte, cuestionó la estrategia de mezclar medidas de distinta naturaleza en una sola iniciativa. La calificó como una “ensalada de frutas” o un “tutifruti” legislativo, donde conviven reformas estructurales, medidas de aceleración de corto plazo y otras disposiciones que, a su juicio, tienen una relación débil con el crecimiento económico. “Cada cosa que uno coloca en un proyecto siempre tiene un enemigo”, dijo, aludiendo al riesgo político de sumar materias heterogéneas que abren nuevos flancos de oposición.

Ley corta versus reforma amplia. El economista aseguró que el gobierno pudo haber privilegiado una ley tributaria corta, orientada a acelerar la actividad en el corto plazo. Sostuvo que Chile necesita una reactivación rápida y que la actual administración podría estar “sobreestimando la paciencia de la ciudadanía”. Para él, medidas como el incentivo al IVA en viviendas nuevas o los apoyos al sector construcción apuntan en la dirección correcta, pero pudieron haberse separado de una discusión estructural más compleja.

  • Landerretche respaldó parte del corazón tributario del proyecto: la idea de avanzar hacia la reintegración tributaria. Dijo que siempre discrepó con parte de su sector político en esta materia y que considera que la desintegración del sistema fue un error.
  • A su juicio, la integración permite avanzar en equidad horizontal: que las personas tributen según su nivel de ingreso y no según el origen de esa renta.
  • Pero introdujo una advertencia: Reintegrar el sistema sin resolver técnicamente los problemas que tuvo el antiguo FUT sería, dijo, “bastante irresponsable”. Recordó que ese régimen se prestó para una industria de planificación tributaria, con abogados y contadores dedicados a evitar el pago de impuestos mediante operaciones sucesivas.
  • Por ello planteó que una reintegración moderna debe incorporar mecanismos que impidan repetir esos abusos, como contabilidad por antigüedad de utilidades, retiros presuntos o impuestos diferidos con tasa creciente.

Mejorar la permisología. Landerretche sostuvo que para la gran inversión, especialmente minera, el problema principal no es la tasa tributaria, sino los permisos. Según planteó, si a una minera se le ofreciera elegir entre una menor carga corporativa o una solución real a la permisología, probablemente optaría por lo segundo.

  • Ese punto marca una diferencia relevante con parte del debate público, que ha tendido a concentrarse en la rebaja del impuesto corporativo.
  • Para quien fuera presidente del directorio de Codelco, la baja de la tasa es correcta e incluso podría ir más allá, acercándose al 20%, pero sus efectos serán más lentos y teóricos de lo que algunos sugieren. No bastará, dijo, para que los proyectos mineros o industriales se activen de inmediato.
  • Su crítica apuntó a que el proyecto en tramitación solo apunta a solucionar los permisos dentro del Ejecutivo y las agencias del Estado, pero deja fuera una parte sustancial del problema: la judicialización.
  • Landerretche sostuvo que una proporción significativa del tiempo que pierden los proyectos ocurre en tribunales. Aunque el Estado apruebe rápidamente una iniciativa, una orden de no innovar puede paralizarla después.
  • Por eso planteó que una reforma de permisología “en serio” requiere discutir el rol del Poder Judicial y eventualmente cambios de mayor jerarquía legal.

Invariabilidad con precio. Landerretche no descartó la invariabilidad tributaria. De hecho, recordó que cumplió un rol relevante en el pasado para atraer inversión extranjera. Pero sostuvo que el proyecto omite un punto clave: la invariabilidad debe tener una prima.

  • Su planteamiento es que si una empresa obtiene estabilidad tributaria por un plazo largo, debe pagar una tasa mayor. Es decir, la invariabilidad debe funcionar como un seguro. En la entrevista posterior, lo explicó así: “Tú te acoges a invariabilidad, okay, eso es un beneficio, pero me pagas una mayor tasa”.
  • Incluso propuso que existan distintas tasas según el plazo de invariabilidad. A mayor número de años, mayor costo. Esto permitiría distinguir entre proyectos que realmente requieren certeza de largo plazo y otros que podrían operar bajo el régimen general. También planteó que estas reglas no deberían aprobarse por mayorías estrechas, porque su credibilidad depende de que no puedan revertirse fácilmente con un cambio político.

Lo que falta. Landerretche también cuestionó que el debate chileno use a Irlanda como modelo solo por la baja de impuestos. Recordó que ese país combinó su estrategia tributaria con fuertes inversiones en educación, capital humano e infraestructura. Sin esas piezas, dijo, la reforma chilena corre el riesgo de quedarse corta.

  • En esa misma línea, echó de menos una agenda más robusta de infraestructura, educación y vivienda social.

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