En un nuevo episodio del podcast After Office Investing, Paula Comandari conversa con la gerente de Sostenibilidad de Banco Santander, Soledad Ramírez, sobre la nueva versión 2026 de los fondos concursables de la entidad, que repartirán $250 millones entre organizaciones sin fines de lucro y comunitarias.
Lo nuevo. Banco Santander abrió una nueva versión de sus fondos concursables, iniciativa que este año contempla un total de $250 millones para repartir. Ramírez señaló que pueden postular organizaciones sin fines de lucro y comunitarias constituidas en Chile, con al menos un año de antigüedad, a través de la plataforma dispuesta por el banco. El monto máximo por proyecto bordea los $20 millones.
- “Básicamente es un fondo de $250 millones en esta versión, que destinamos a que distintas organizaciones sin fines de lucro y también organizaciones comunitarias puedan postular sus proyectos y adjudicarse ese premio para financiarlos”, señaló Ramírez.
- “Hemos puesto mucho trabajo en que las bases sean lo más simples posibles, que sean lo más claras para los postulantes y, digamos, adjudicarse estos fondos. De esa forma, se pueda dar un acceso abierto a todas las organizaciones que quieran postular y que cumplen con los requisitos del programa para poder participar”, añadió.
- “En el fondo, dicho de forma simple, es emparejar la cancha, habilitar acceso y dar una oportunidad de financiamiento a ciertos proyectos que, en concreto, van a tener un impacto positivo, ya sea en términos de bienestar social o bienestar financiero”.
Dos focos. La vocera de Banco Santander explica que esta es la tercera edición del programa de fondos concursables, pero que las experiencias anteriores los llevaron a priorizar dos focos para esta nueva instancia: bienestar social y bienestar financiero. Según explicó Soledad Ramírez, gerente de Sostenibilidad del banco, la idea es no solo financiar buenas ideas, sino también fortalecer a las organizaciones que trabajan directamente en los territorios.
- “Yo creo que una de las cosas que queremos promover es que ojalá la mayor cantidad de gente posible se vea beneficiada”, comentó Ramírez.
- Otro aspecto que busca focalizar en esta ocasión la entidad financiera es el “tipo de intervención”, es decir, “que genere, por ejemplo, aprendizajes que después se puedan ocupar en el largo plazo, y que no sea solamente participar de una actividad, por ejemplo, y después olvidarme del asunto”.
- “No solamente se adjudican los fondos del proyecto para financiarlo, sino que también hay un acompañamiento de parte de un mentor del banco y de un encargado de Simón de Cirene, que son nuestros aliados en este proyecto”, agregó Ramírez.
Impacto medible. Desde el banco sostienen que otro rasgo distintivo es la exigencia de métricas de impacto. Las organizaciones deben definir indicadores concretos en su postulación, los que luego son monitoreados durante la ejecución del proyecto. Entre los ejemplos, mencionó niveles de participación, satisfacción, aprendizaje o cambios en hábitos financieros, como la elaboración de presupuestos o la fijación de metas de ahorro.
- “Los resultados que hemos visto son bien virtuosos, porque la gente aprende, por ejemplo, cosas que tal vez pueden parecer simples, pero que a veces en el día a día son difíciles de implementar. Como, por ejemplo, oye, yo ahora, o el 80% de las personas, ahora hace un presupuesto”, explicó la gerente de Sostenibilidad de Banco Santander.
- “Lo que sí hemos puesto también es mucha cabeza y seguimiento en tener métricas de impacto, monitorearlas y acompañar a esta organización para que se cumplan”, añade.
- Ramírez destacó los resultados del proyecto con la fundación Un Alto en el Desierto, que tras adjudicarse los fondos “ha hecho distintas campañas de educación sobre cómo ahorrar agua, cómo capturar agua y cómo hacer un uso más eficiente del agua en una región que tiene grandes problemas de sequía”.
Los desafíos de la tercera edición. La gerente de Sostenibilidad planteó que, tras las primeras versiones, uno de los principales aprendizajes fue que el acompañamiento no era un elemento secundario, sino uno de los aspectos más valorados por las organizaciones participantes.
- “Hemos hecho actividades adicionales posteriores a la adjudicación de los fondos, justamente para complementar habilidades, como lo que te decía antes sobre la educación en marketing digital”, señaló Soledad Ramírez.
- “Ahora, quizás, qué cosas quisiéramos cambiar. Yo te diría que, a ver, estos fondos vienen también a resolver un problema de financiamiento que tienen las organizaciones sociales. Pero la verdad es que también sería presuntuoso, ingenuo —o como quieras llamarlo— pensar que solamente con 250 millones vamos a resolver todos los problemas de financiamiento”.
- “Y por eso, en el fondo, también dedicamos mucha de nuestra energía y foco a que las organizaciones aprendan a diseñar sus proyectos”, añadió.
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