El precio del petróleo alcanzó niveles cercanos a los US$ 120 tras una fuerte escalada del conflicto en Medio Oriente. El salto de más de 13% golpeó a los mercados globales, impulsó al dólar y generó presión sobre los combustibles en Chile, abriendo dudas sobre el curso de la política monetaria del Banco Central.
Qué pasó. La escalada del conflicto en Medio Oriente provocó un fuerte shock en los mercados internacionales y llevó al precio del petróleo por sobre los US$100 por barril, su nivel más alto en cerca de cuatro años, desde el inicio de la invasión rusa a Ucrania en 2022.
- Durante la jornada el crudo registró un salto superior al 13% respecto del cierre previo, impulsado por los temores de una ampliación del conflicto y eventuales interrupciones en el suministro energético global. En las primeras horas de operación el precio llegó a ubicarse levemente por debajo de los US$120 por barril, para luego moderar su avance y estabilizarse cerca de los US$10o.
- El movimiento refleja el nerviosismo de los mercados frente a un posible impacto en la oferta de crudo desde Medio Oriente, una región clave para el abastecimiento energético mundial.
Golpe a los mercados globales. El repunte del petróleo impactó fuertemente a los mercados financieros. Los futuros del S&P 500 retroceden 1,12%, que se suman a la caída del viernes pasado que fue de 1,33%. En Europa las bolsas registran descensos superiores al 2%, y en Asia el impacto fue aún mayor: el mercado japonés cerró con una caída de 5,2%.
- El movimiento también se observa en los activos considerados refugio. El rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años subía a 4,17%, mientras el dólar global se apreciaba 0,4%, llevando al índice DXY a 99,3 puntos.
Efecto en materias primas. El impacto del conflicto no se limita al petróleo. El precio del cobre, principal exportación chilena, también registró un retroceso y se ubicó en US$5,75 por libra.
- Este movimiento responde al temor de que un conflicto prolongado afecte el crecimiento global y reduzca la demanda por metales industriales.
- La combinación de petróleo al alza y cobre a la baja suele ser una mezcla particularmente compleja para economías emergentes, ya que implica mayores costos energéticos y menores ingresos por exportaciones.
Impacto inmediato en Chile. El shock energético se manifestó inmediatamente en el mercado local. El tipo de cambio subió con fuerza en la apertura mostró un alza de $8 alcanzando los $923 por dólar, reflejando tanto el fortalecimiento global de la divisa estadounidense como la mayor aversión al riesgo hacia economías emergentes.
- Chile es un importador neto de petróleo, por lo que el aumento del crudo se transmite rápidamente a la economía local a través de tres canales principales:
- Primero, combustibles más caros. Chile importa casi todo el petróleo que consume, por lo que cuando el precio internacional sube, el mayor costo termina reflejándose en las bencinas y el diésel que pagan los consumidores.
- Segundo, mayor presión inflacionaria. El combustible es clave para el transporte y la producción. Si sube su precio, aumentan los costos de mover bienes y servicios, lo que puede empujar la inflación.
- Tercero, un dólar más alto. En escenarios de incertidumbre global los inversionistas suelen refugiarse en el dólar, lo que tiende a fortalecer la moneda estadounidense frente al peso.
- A partir del 5 de marzo, las bencinas subieron cerca de $20 por litro en promedio y podrían producirse nuevas alzas si el petróleo se mantiene elevado. El mecanismo Mepco permite suavizar los cambios más bruscos semana a semana, pero no evita que las alzas internacionales terminen reflejándose en los precios locales.
Dudas sobre la política monetaria. En este contexto, si bien la mayoría de los analistas cree que es posible una baja en la tasa en la Reunión de Política Monetaria de marzo, sobre todo cuando la inflación anual se ubica en 2,6%, varios advierten que el nuevo escenario internacional llama a la prudencia.
- En un informe de Coopeuch se advierte que “si las tensiones externas se mantienen, el Banco Central probablemente optará por la cautela y mantendrá la TPM en 4,5% mientras evalúa el impacto en la inflación y las expectativas”.
- Algo similar señala Santander que junto con elevar su proyección de inflación para 2026 desde 2,7% a niveles superiores a 3%, estimó que el Banco Central podría optar por no recortar la tasa en marzo, a la espera de mayor claridad sobre la duración del conflicto y sus efectos en los precios energéticos.
- El país depende de la importación de energía, por lo que los cambios en el precio del petróleo se transmiten rápidamente al costo de vida y a la inflación.
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