La luz al final del túnel: la importancia del M&A. Por Tomás Sánchez

El mercado de M&A es la infraestructura que permite que el capital fluya, que las empresas cambien de manos cuando corresponde, y que el ecosistema se retroalimente. Si queremos más empresas, más empleos, más innovación, la luz al final del túnel tiene que ser visible. Y para eso, hay que construir el túnel.


Hay que romper un mito de entrada: las Fusiones y Adquisiciones (M&A) no son un deporte de élite para que unos pocos se hagan más ricos. Pensar así es de una miopía galopante. El mercado de transacciones de empresas es, en realidad, el sistema circulatorio de una economía sana.

Es lo que permite que un emprendedor, después de una vida de esfuerzo, coseche sus frutos y reinvierta ese capital y su experiencia en la siguiente generación de empresas. Sin una ‘luz al final del túnel’ clara, es decir, sin un exit o recompensa por el riesgo, el capital simplemente no entra. Nadie apuesta en un juego donde no se puede cobrar el premio.

El panorama regional nos está enviando un mensaje claro: el mercado se ha vuelto exquisito. Durante el primer semestre de 2025, el valor total de las transacciones en América Latina alcanzó los USD 65.200 millones, lo que representa un crecimiento del 20,5% en valor, a pesar de que el número de operaciones cayó un 4,9%.

Estamos en un mercado más selectivo y sofisticado, donde los inversionistas ya no disparan a la bandada, sino que buscan activos estratégicos y bien estructurados.

En Chile, el contraste es fuerte. Veníamos de un 2024 que cerró con transacciones por USD 17.060 millones (un aumento del 22,37% respecto a 2023), con el sector de Software liderando con 42 operaciones.

Sin embargo, los datos a septiembre de 2025 muestran un frenazo en seco: el valor agregado de las transacciones en el país cayó un 56,58% comparado con el mismo periodo del año anterior, sumando solo USD 5.312 millones. Mientras Brasil y México han logrado mantener el pulso con crecimientos en valor del 22% y 23% respectivamente, nosotros parecemos estar atrapados en los pits.

¿Qué necesitamos? Varias cosas, ninguna imposible:

Primero, sofisticar el mercado. Las transacciones del 2025 revelan un mayor uso de seguros transaccionales (Reps & Warranties) y due diligence especializada. Prácticas de grandes ligas se vuelven habituals en operaciones de empresas medianas. Necesitamos más de eso. Transacciones profesionales que generen confianza y reduzcan fricciones.

Segundo, desarrollar mercados secundarios reales para participaciones en empresas no listadas. Hoy, si invertiste en una startup o en una empresa mediana, tu única opción de salida es esperar años a que alguien la compre completa. Necesitamos alternativas.

Tercero, incentivar la profesionalización de empresas familiares. Gobiernos corporativos, directorios independientes, protocolos familiares. Todo lo que ayude a que una empresa pueda ser vendida, fusionada o traspasada sin que se desarme en el intento.

Cuarto, cultura empresarial. Necesitamos hablar más de negocios. Contar las historias, los detalles, los procesos. Cada transacción exitosa que se conoce es un caso de estudio para el ecosistema, un referente que muestra que se puede. Hoy falta información y el silencio no construye mercado.

Cada vez que una empresa chilena logra venderse bien, no estamos celebrando que un empresario se hizo rico. Estamos celebrando que el sistema funcionó. Que alguien pudo cosechar décadas de trabajo. Que ese capital se reinvertirá. Que esa experiencia quedará disponible para otros. Que se creó un precedente que hace más atractivo emprender o invertir en Chile.

El mercado de M&A es la infraestructura que permite que el capital fluya, que las empresas cambien de manos cuando corresponde, y que el ecosistema se retroalimente. Si queremos más empresas, más empleos, más innovación, la luz al final del túnel tiene que ser visible. Y para eso, hay que construir el túnel.

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