“Es una zona cero”. “Acá no entra la policía”. “Las fiscalizaciones no funcionan”. Son algunas de las definiciones que vendedores y visitantes del Barrio Meiggs realizan sobre este punto neurálgico del comercio santiaguino, que hoy parece dominado por el crimen organizado y los famosos toldos azules. Y tal como Temucuicui, en la Araucania, el Estado no controla esa zona.
Qué observar. El alcalde de Santiago, Mario Desbordes, reconoce que “el control de la calle lo tienen las organizaciones que se dedican al comercio ilegal, también al microtráfico, al tráfico de cigarros y un largo etcétera. Hay personas con armas de fuego que custodian estos espacios tomados”.
- Efectivamente, al recorrer el barrio Meiggs varios locatarios cuentan que pagan por los espacios y los toldos azules. “Pagamos pero nos dan protección”, desliza un vendedor. Otro apunta a bandas de extranjeros, especialmente venezolanos, que se afincaron desde hace un par de años y tomaron el control del territorio.
- De hecho, el presidente del Senado, Manuel José Ossandón, luego de visitar la zona, dijo que “este es el Temucuicui Metropolitano, un lugar donde las leyes no se aplican y donde el crimen organizado ha encontrado terreno fértil para operar con total impunidad”.
- Desbordes aclara: “El barrio Meiggs y el barrio Franklin los recibimos en condiciones dramáticas. El comercio ilegal es sólo la punta del iceberg. Hay organizaciones criminales que están haciendo de esa zona su dominio de trabajo, con ausencia total del Estado”.
- Define como show mediáticos los copamientos “donde llegan carabineros, se despeja, se escapan los toldos, pero tres días después tenemos la situación igual o peor. No sirven absolutamente de nada”.
Las razones. De acuerdo con expertos consultados, el hecho de que no entre la policía a Barrio Meiggs se debe a múltiples factores estructurales, políticos y de seguridad. Carabineros no cuenta con la dotación suficiente para desalojar permanentemente a los comerciantes ilegales que ocupan cuadras enteras.
- Los compradores enfrentan robos y problemas viales. La gente no puede andar por las atestadas veredas y camina por las calles esquivando peligrosamente a los autos.
- Especialistas sostienen que se necesitaría una fuerza municipal de al menos 400 guardias solo para ese barrio. Por eso las intervenciones no tienen un resultado permanente. Y cuando entra la policía se producen bataholas. Hace poco una riña entre vendedores ambulantes terminó con un extranjero apuñalado. La víctima se dedicaba a cuidar, precisamente, toldos azules.
- El 9 de julio pasado, comerciantes piratas se enfrentaron con guardias municipales. Cuatro de estos últimos resultaron heridos. El alcalde, que ha revisado experiencias como la de Buenos Aires, ha reconocido que el problema no se soluciona mientras no tengan “la musculatura” adecuada.
- Hay un piloto municipal que empezó en calles como Garland y Meiggs. Otro ejemplo que se estudia es el sistema de accesos controlados con rejas que funciona en zonas comerciales de Lima.
Enfrentamiento. Esta semana un operativo policial en el límite de Estación Central y Santiago, que pretendía fiscalizar a vendedores de comida callejera, terminó con tres detenidos por diversos delitos entre ellos la agresión contra guardias y carabineros. “Fue una batalla campal”, dicen testigos.
- La disputa fue bastante violenta, evidenciando el nivel de autosuficiencia que tienen los delincuentes, que no dejan entrar a uniformados y les tiran hasta sillas metálicas. “Malditos”, les gritaron algunos comerciantes piratas con acento extranjero a los policías, según se ve en un video.
- Robos de celulares y bolsos se dan a plena luz del día y los criminales se escabullen entre los toldos azules sin ser advertidos por los guardias. Las gacetas de seguridad no tienen capacidad de reacción, porque enfrentan a pandilleros que muchas veces portan armas.
- La comunidad china, una de las más potentes del sector, debió contratar guardias privados, cuyos uniformes lucen la bandera del país asiático. Los mismos chinos manejan algunos de los casinos ilegales del sector, pero a la vez son víctimas del comercio pirata que afecta las ventas de sus malls.
Virus expansivo. Los toldos azules se han extendido a calles como Claudio Gay. “Hay descontrol”, se quejan varios peatones. Los mismos camiones que traen mercadería para el comercio establecido a veces no pueden entrar al sector, porque las mafias defienden “sus” calles.
- Adolfo Numi, que ha levantado la voz para rescatar el barrio y pertenece a una asociación gremial de la zona, calcula en 9 mil millones de pesos la evasión tributaria.
- El año pasado 12 funcionarios uniformados fueron implicados en delitos como cohecho y microtráfico. Según Numi, a estos ex policías les convenía mantener el desorden: los pagos por seguridad y las coimas para hacer vista gorda generaban un círculo vicioso.
Sin Estado. De acuerdo con expertos consultados, Carabineros no actúa con eficacia en el Barrio Meiggs por falta de capacidad operativa y por la intimidación que realizan mafias locales. Desbordes asume que la zona “lleva muchos años en una situación crítica”. Durante la campaña, el actual alcalde dijo que los casos de Meiggs y Franklin los iba a solucionar en un año y medio. “Llevamos seis meses, así que estamos en la cuenta regresiva”.
- El lugar, que tiene un foco comercial desde el siglo XIX, volvió a las portadas con el crimen del denominado Rey de Meiggs, cuyo sicario fue liberado, lo que el ministro de Seguridad Luis Cordero, definió como “grosero” y “con consecuencias corrosivas”.
- No por nada el ahora ex jefe del SII, Javier Etcheberry señaló que “el Estado no tiene el monopolio de la fuerza”, apuntando a sectores como el Barrio Meiggs, donde se lava dinero en efectivo y la policía es repelida. Al mediodía, un mar de toldos azules parece un laberinto insalvable. Se venden incluso fármacos prohibidos, como Tramadol, derivado del opio.
