Un recorrido por el barrio Meiggs tras la erradicación del comercio ilegal y las mafias

El barrio ha cambiado radicalmente: pasan carabineros cada 10 o 15 minutos, algunos a caballo, y la policía municipal. No son pocos los comerciantes legales que reclaman que la erradicación de los ilegales implicó menos clientes y ventas. La mayoría, sin embargo, dice que es un costo razonable por tener seguridad.


Lo nuevo. Hace un año casi no se podía ver la calle porque era una marea de toldos azules, de comerciantes piratas. La mayoría pagaba un “arriendo” al crimen organizado. “Tenemos que pagar para vender, una especie de mensualidad. También a la mafia china”, decía un comerciante establecido.

  • Ahora los vendedores piratas practicamente han desaparecido. La paradoja es que los que tienen negocios legales están muy agradecidos de lo que está pasando, pero a la vez se quejan de que han bajado las ventas.
  • El alcalde Mario Desbordes dispuso un perímetro, fuertemente enrejado, que impide la entrada de comerciantes piratas al barrio.  “Estamos súper tranquilos. Fuera del perímetro se quedaron todos los delincuentes”, comenta Francesca, que lleva 20 años en el sector.
  • Algo parecido piensa Ramón Díaz, quien trabaja desde hace 12 años en el barrio. “No niego que hoy está más tranquilo, pero ya no es el mismo negocio de antes. Anda muy poca gente”.

Barrio chino. El tema de la mafia china se repite entre los vecinos y locatarios. No es un mito urbano. A mediados del año pasado, en una investigación se descubrió que ciudadanos chinos realizaban una serie de delitos violentos, principalmente en barrio Meiggs.

  • El caso comenzó cuando Haifeng Tang disparó al aire con motivos desconocidos una subametralladora. Tang, según la policía, tenía un rol de liderazgo en una suerte de mafia china. Fue detenido con otras 10 personas de su nacionalidad. Les encontraron armas y drogas.
  • Más tarde, la Policía de Investigaciones (PDI) asestó un golpe contra la supuesta mafia china de Meiggs. Los efectivos detuvieron a 30 personas, 27 chinos, dos chilenos y una boliviana. Un carabinero que fue dado de baja cumplía un rol en la banda.
  • Entregaba información privilegiada de procedimientos que se iban a ejecutar. Por el pago de una cuota mensual ofrecía seguridad.
  • El famoso barrio chino de Meiggs es un mundo aparte, donde casi nadie habla español. Hay restaurantes donde venden huevos enterrados por meses, langostas y jaivas vivas, o pescados enteros con sus vísceras.
  • Los platos cuestan arriba de 50 mil pesos. “Acá se hacen comidas de la mafia china, y las cuentas superan los 3 o 5 millones de pesos”, dice un chef del restaurante más tradicional del barrio chino.

Adiós piratas. El barrio ha cambiado radicalmente con la llegada de Mario Desbordes a la municipalidad. Ahora pasan carabineros cada 15 o 10 minutos, algunos a caballo, además de la policía municipal. Hay rejas por todo el perímetro. Esto, según varios entrevistados, ha bajado las ventas.

  • “No hay tanta gente como antes y por lo tanto son menores las ganancias”, aseguran varios comerciantes legales. La mayoría dice que es un costo a pagar razonable para tener más seguridad. Otros se quejan derechamente y dicen que el negocio ya no funciona. “Menos gente, menos plata”.
  • Justo cuando estábamos caminando por el sector pasó el accidente de un señor de 75 años que fue asaltado y al caer en el pavimento se rompió la cabeza. Sangraba profusamente y se lo llevó una ambulancia.

Violencia. El lunes hubo una violenta reacción de los locatarios piratas, que quedaron fuera del perímetro. Fueron a romper las rejas que son grandes y gruesas y ahí se produjeron escenas de violencia. Pero un día después la reja está siendo reparada.

  • El martes un grupo de personas rompió parte del enrejado y los portones metálicos cuando se impidió el ingreso de cigarrillos de contrabando al perímetro controlado por el municipio.
  • El coordinador de barrios comerciales de la Municipalidad de Santiago, Eduardo Marante, detalló que se instalarán barras metálicas adicionales para dar mayor firmeza a la estructura, específicamente una horizontal y otra en diagonal.
  • El alcalde de Santiago, Mario Desbordes, vinculó los desórdenes con el operativo previo realizado en el sector. “El día de hoy, luego de un decomiso importante de cigarrillos contrabandeados, un grupo de personas intentó retomarse parte de la calle San Alfonso a la altura de Gorbea”, afirmó.
  • “Echaron abajo parte de la reja, a la fuerza, y con mucha violencia atacaron al personal de seguridad del municipio en el barrio Meiggs”, dijo. “Son acciones que nosotros estamos esperando y, por lo tanto, nuestro personal reaccionó rápidamente”.
  • Desbordes presentó querella ante el 7º Juzgado de Garantía por los desórdenes. La acción es de carácter nominativo, dirigida contra personas ya identificadas, y se extiende además a quienes resulten responsables conforme avance la investigación.

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