En un nuevo podcast After Office Investing, Catalina Edwards conversa con la gerenta de Sostenibilidad de Banco Santander, Soledad Ramírez, sobre la segunda versión de los fondos concursables impulsados por la entidad, que buscan fortalecer el bienestar social y la educación financiera. A continuación lo que implica la nueva edición de esta iniciativa.
Inclusión y descentralización. Uno de los grandes avances de esta segunda versión es su foco en la descentralización y la inclusión. Además, se amplió el abanico de postulantes, incluyendo ahora a juntas de vecinos, centros deportivos comunitarios, entre otras, que anteriormente quedaban en desventaja frente a organizaciones más consolidadas.
- “El 60% de los fondos fueron a regiones, tratamos de impulsar también que hubiese una mezcla de objetivos públicos y en regiones para poder alcanzar la mayor cantidad de personas y el mayor impacto posible”, señaló Ramírez.
Apoyo más allá del financiamiento. Además del financiamiento, los proyectos seleccionados reciben tutorías de parte de voluntarios del banco y profesionales de la organización Simón de Cirene. Esta asesoría se da durante y después del proceso, con el fin de asegurar que las iniciativas logren los resultados esperados y que las capacidades instaladas trasciendan los proyectos puntuales.
- “Eso de cara de las organizaciones que participaron en la primera versión quedaron super contentas porque no solamente recibieron estos fondos, sino que también recibieron ese acompañamiento y por lo tanto generaron un aprendizaje de cómo generar este músculo para su proyecto y sus futuras versiones”, destacó la gerenta de Sostenibilidad de Banco Santander.
Este año, además, los ganadores de la versión anterior recibirán entrenamiento adicional para fortalecer sus habilidades y proyectar su impacto a futuro.
Impacto que transforma. Ramírez compartió ejemplos concretos de proyectos destacados financiados en la primera edición. Entre ellos, mencionó la capacitación financiera a personas privadas de libertad realizada por la Fundación Paternitas, y el trabajo de Vanigualdad en Coquimbo y Santiago, que apoyó a emprendedores enseñándoles a separar sus finanzas personales de las del negocio.
- También destacó el trabajo de Fundación RiseTEA en Buin, que “lideró una capacitación a más de 200 familias que viven en la zona y que tienen niños con trastorno del espectro autista. No solo se buscaba en ese caso mejorar la calidad de vida de los menores en cuestión sino también de sus cuidadores”.
- “Hubo otros proyectos que tenían que ver más con el área de medioambiente y hubo uno que a mi me gustó mucho, cuyo objetivo era mejorar la temperatura interior de casas vulnerables en el sur de Chile, particularmente en Frutillar. Lo hicieron mediante paneles aislantes con materiales reciclados y esto lo hizo una fundación que se llama Proyecto Universal”, agregó Ramírez.
Una invitación a atreverse
Para cerrar, la gerenta de Sostenibilidad de Santander hace un llamado claro a postular:
- “Sabemos que muchas veces las organizaciones creen que no califican, que esto es solo para grandes fundaciones. Pero no es así. Queremos que postulen, que se atrevan, que hagan sus preguntas. Estamos disponibles para acompañarlas en todo el proceso. El foco está en generar impacto real y positivo, y en eso, muchas veces las organizaciones pequeñas tienen una ventaja: conocen de cerca las necesidades y saben exactamente dónde intervenir”.
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