Longueira vuelve a un partido menguado en militantes y erosionado por el flanco derecho por los republicanos. Se prevé que la convivencia con La Moneda será más difícil que antes. Entre Alessandri y Longueira las diferencias son sobre todo de estilo y generacionales más que programáticas.
Un cargo que maneja el aparato. Con el pragmático acuerdo de Longueira con Alessandri, quien ocupará el cargo mayor en la colectividad fundada por Jaime Guzmán, el histórico coronel de la UDI volverá al puesto que fue clave en su carrera.
- En todos los partidos la secretaría general es un instrumento muy importante para los que lo saben ejercer. En el pasado demostró que lo sabía y ahora su desafío es demostrar que no ha perdido esa pericia.
- Desde ese cargo se maneja el aparato partidario: maquinaria interna, despliegue territorial y vínculo con las bases.
- Longueira llega con un programa ambicioso: restaurar la influencia del partido, revitalizando el proyecto de Jaime Guzmán de construir la UDI Popular, y a partir de ahí reordenar a la derecha en una coalición de peso.
- Se trata de un ideario que comparte Jorge Alessandri. Las diferencias entre ambos son de estilo y generacionales, más que doctrinarias.
- Un tema que para Longueira también es clave será la relación con el gobierno de Kast. No es ningún secreto que es muy crítico de la forma en que La Moneda se ha relacionado con los partidos. En su opinión los ha tratado mal y considera que eso es un error garrafal que perjudica al propio gobierno y merma las posibilidades de la derecha de vencer las próximas elecciones presidenciales.
Contraste de estilos. Longueira tiene un perfil doctrinario y territorial, forjado en el trabajo poblacional de los 80’. Además es un dirigente de carácter fuerte y muy estratégico, en sintonía con su formación de ingeniero. Otra característica que se le reconoce es su capacidad de inculcar mística a la militancia.
- Su tesis es que si la derecha va fragmentada y el actual gobierno no es exitoso, en 3 años más Parisi estará en La Moneda.
- Alessandri encarna más lo institucional, reflejado en su cargo de presidente de la Cámara.
- A eso se suma la brecha generacional. Longueira es fundador de 1989; Alessandri nació en 1979 e ingresó a la UDI recién en 2007.
- Representan dos momentos muy diferentes de la historia del partido. Uno representa la UDI del Congreso Doctrinario y la disputa “palmo a palmo” con el PC en las poblaciones; el otro, la UDI institucionalizada del siglo XXI. Este último además tiene apellido presidencial, lo que no es menor en política.
Otra UDI. Un dato decisivo es que Longueira vuelve a un partido muy distinto del que dejó en 2016.
- La de 2026 es una colectividad disminuida: menguada en militantes y desbordada por su flanco derecho: el Partido Republicano, nació de la misma cuna que gremialismo, reivindicando la figura de Jaime Guzmán.
- Además, el Partido Nacional Libertario también le ha mermado votantes y banderas.
- Uno de los problemas más sintomáticos de la actual UDI es que la importante erosión de la militancia se ha dado sobre todo en los sectores jóvenes.
- Por eso cercanos a Longueira dicen que el llamado a “volver a las raíces” no es nostalgia fundacional: es estrategia de supervivencia.
Logros históricos. Un factor clave en la influencia que conserva Longueira en el partido- que ya no es la misma de antes- son sus éxitos históricos.
- El salto de la UDI a principal colectividad del país, desde un pequeño partido doctrinario, pero con mucha mística, se gestó bajo el liderazgo de Longueira, que lo presidió entre 1998 y 2004.
- Su gran logro para eso es que supo capitalizar para la colectividad la popularidad de Joaquín Lavín, la figura clave del ascenso del partido, sin la cual eso no habría sido posible. Tal como lo que ocurrió con en el pasado con la DC, cuya palanca de crecimiento fue el ex presidente Eduardo Frei Montalva.
- Alcalde de Las Condes, Lavín casi venció a Ricardo Lagos en 1999, con 47,51% en primera vuelta, algo inimaginable. Lavín ahora fue uno de los participantes de la cena en que se gestó el regreso de Longueira.
- La UDI fue desde 2001, el partido más votado de Chile, arrebatándole el sitial a la Democracia Cristiana. Fue primera fuerza en la Cámara durante casi un cuarto de siglo, con el 30% del hemiciclo, en 200.
- Ese título se lo arrebató el Partido Republicano en noviembre, que lo superó por 10 escaños: 32 frente a 22.
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