Daniel Manouchehri es uno de los representantes de la política espectáculo. Sus cercanos dicen que solo es una estrategia comunicacional. En su entorno, reconocen que la izquierda no tenía cómo evitar que se aprobara la megarreforma en la Comisión de Hacienda de la Cámara. Pero su objetivo era otro: quitarle apoyo en las encuestas.
Qué observar. Mario Vargas Llosa publicó en 2012 el libro la “Civilización del Espectáculo”, una crítica feroz donde sostenía que la política, al igual que la cultura, se ha ido “espectacularizado” para captar la atención de una sociedad obsesionada con el entretenimiento.
- El fallecido escritor peruano también sostuvo que el debate público se reemplaza por consignas, apariencias y la búsqueda de impacto mediático.
- Podría ser injusto apuntar al diputado Manouchehri como el único -o el principal- representante de esa tendencia en Chile, pero es sin duda uno de los personajes destacados. Es un tipo de apariencia tranquila, pero que, como otros, tiene la tendencia a las frases grandilocuentes y mucho protagonismo.
- En la sesión de la Comisión de Hacienda del miércoles, buscó ser el centro del debate acusando al ministro de Hacienda de supuestos conflictos de interés, sin presentar alguna evidencia. Sacó un par de titulares en internet, nada más.
- Ese es el problema de la política espectacular: que se queda en el show, en el circo. Y no es capaz de articular un discurso coherente. Una paralamentaria apuntada como excelsa protagonista de este tipo de política es, por supuesto, Pamela Jiles. Podría decirse que es una artista del drama, con su pluma rosa en la mano.
Blanco y negro. Manouchehri se crió en la ética de que la izquierda es correcta y la derecha corrupta, sin matices. Tiene una inmensa energía, que se le nota cada vez que pide la palabra y habla en forma acusadora con un irritante -según sus adversarios- tono de superioridad moral.
- No pertenece a la Comisión de Hacienda, pero lideró en buena parte la arremetida de la oposición para tratar de trabar la Ley de Reconstrucción Nacional, acaparando la atención con sus comentarios y críticas. La estrategia de la oposición fue ir insistiendo en los temas para alargar la discusión.
- El diputado ha señalado a sus cercanos que su objetivo no era derrotar el proyecto -la oposición no tenía los votos para eso- sino que restarle apoyo en las encuestas. Está convencido de que lo logró.
- Sacó un poco de quicio al presidente de la Comisión, Agustín Romero, quien a su vez provocó varias veces a la izquierda. Hubo provocaciones entre Carlos Bianchi y Romero. Este último dijo a Bianchi que revisara sus niveles de azúcar, lo que generó un momento muy incómodo.
- Manouchehri, que es conocido por sus salidas de protocolo, como arrojarle un billete a un diputado acusado de irregularidades, se declaró molesto con Romero, porque habría sido burlesco.
Estilo. Manouchehri se ha hecho famoso por sus acusaciones, desde el caso Hermosilla hasta la Primera Dama, María Pía Adriasola, que sirvió el almuerzo a los funcionarios en el casino de La Moneda. El diputado la acusó de “no cumplir” con los protocolos básicos para la manipulación de alimentos. Nadie salió a respaldarlo.
- También cuestionó el almuerzo ofrecido por Kast en La Moneda a sus excompañeros de universidad. Ahí sí tuvo un triunfo tras presentar un requerimiento a la Contraloría. El presidente dijo que había pagado el almuerzo, que había sido un error y se disculpó.
- El analista Cristián Valdivieso ha sostenido que “el diputado Manoucheri es el ejemplo de una oposición ansiosa e incapaz de entender qué rol va a tener”. “Una oposición infructuosa e inmadura, Manoucheri representa eso, una oposición que además no tiene ningún destino”.
Récord de votos. Manouchehri nació en Viena en 1984. Su familia era del Mapu. Regresó a Chile a los 5 años, a Coquimbo, donde tuvo una infancia feliz, en La Herradura al lado de la playa. Destacó como futbolista y jugó en la sub 17 de Coquimbo Unido, pero decidió dedicarse a la política cuando murió su abuelo. Quiso seguir su legado.
- Cuando lo atacan, le gusta recordar que la política al final son los votos y él fue el diputado más votado del país en la última elección, con casi 100 mil votos. De hecho, le ha dicho a sus amigos que es el diputado socialista más votado de la historia.
- Lo anterior recuerda la famosa frase del excanciller alemán Gerhard Schröder: “En política no importa quien tiene razón, sino quien tiene los votos”.
- Estudió y se tituló de abogado por la Universidad del Mar. Trabajó en las campañas de Lagos y Bachelet, y en 2001 fue uno de los líderes del movimiento estudiantil Mochilazo, que derivó en la revolución de los pingüinos. Suele decir que nunca ha tirado una piedra y siempre ha sido contrario a la violencia.
- Incluso ha afirmado que, si bien trató de comprender el estallido social desde un punto de vista sociológico, nunca estuvo de acuerdo con usar la violencia porque los mayores perjudicado eran los sectores vulnerables.
- En 2005 hubo un hecho que lo marcó a fuego: venía en el bus de la campaña de Bachelet, que chocó con un camión cerca de un puente. El bus cayó al río Maipo. Murieron cinco personas, todas conocidas por Manouchehri. De los 30 pasajeros, fue el único que salió ileso. No olvida las escenas de caos y dolor. Vio la muerte a la cara, le ha dicho a sus amigos.
- Manouchehri es de la idea de una oposición amplia, que incluya al PC. Según lo que ha dicho en las discusiones partidarias, el objetivo es sumar no dividir. Divorciado, con dos hijos, su actual pareja es la senadora Daniela Cicardini.
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