Lo que hay detrás del evento “Democracia siempre” impulsado por Boric. Por Jorge Schaulsohn

“Democracia Siempre” podría haber sido un acto valiente, un punto de inflexión en la defensa de valores universales. Pero, al menos por ahora, parece un ejercicio de marketing político, que predica más de lo que practica. No hay que pecar de ingenuos: esta cumbre también tiene una dimensión estratégica orientada a robustecer las credenciales democráticas del oficialismo chileno, de cara a las elecciones presidenciales.


No pecar de ingenuos. El próximo 21 de julio, el presidente Gabriel Boric será el anfitrión de la “Reunión de Alto Nivel Democracia Siempre”, una cita internacional que reunirá en el Palacio de La Moneda a los mandatarios de Brasil, Colombia, España y Uruguay.

  • El objetivo declarado de la cita es promover un posicionamiento compartido en favor del multilateralismo, fortalecimiento democrático y la justicia social. En teoría es loable.
  • Son solo cuatro los mandatarios invitados: Pedro Sánchez (España), Lula da Silva (Brasil), Gustavo Petro (Colombia) y Yamandú Orsi (Uruguay). Lula y Petro se han caracterizado por su postura débil, para decir lo mínimo frente a la dictadura de Nicolás Maduro.
  • Porque más allá de sus nobles intenciones, el evento no puede analizarse en el vacío. La política, sobre todo en un año electoral, rara vez es neutra por lo que resulta ineludible no pecar de ingenuos: esta cumbre también tiene una dimensión estratégica orientada a robustecer las credenciales democráticas del oficialismo chileno, de cara a una elección que podría ser muy reñida.

Credenciales democráticas. El oficialismo acaba de elegir, por abrumadora mayoría, como su candidata presidencial a una destacada militante de un partido que, filosóficamente rechaza las bases fundamentales de la democracia liberal y representativa que el encuentro busca fortalecer.

  • Una colectividad que nunca ha dejado pasar la ocasión, desde los tiempos de la Unión Soviética hasta el presente, de apoyar y respaldar todos los regímenes autoritarios y dictatoriales afines a su ideología, como por ejemplo Venezuela, Cuba y Nicaragua, cuyas violaciones a los derechos humanos están ampliamente documentadas por todos los organismos internacionales.
  • ¿Cómo se puede invocar el principio de “Democracia Siempre” mientras se apoya, sin ambigüedades a regímenes que han vaciado ese concepto de todo contenido?
  • ¿Cómo se puede defender el pluralismo político e impulsar una candidatura de un partido que jamás ha condenado de forma clara la persecución a opositores, el encarcelamiento de disidentes o el cierre de medios de prensa independientes en países afines?
  • El encuentro tendrá lugar en momentos en que la candidatura oficialista enfrenta un evidente problema de credibilidad democrática, especialmente entre los electores de centro, sin cuyos votos no le alcanza para triunfar.
  • Mera coincidencia o no, el evento puede interpretarse como un intento de reforzar simbólicamente las credenciales democráticas del oficialismo y del PC.

Dato mata relato. No se trata de una acusación ligera ni de una caricatura ideológica. Se trata de hechos. En Venezuela, más de siete millones de personas han huido del país, mientras opositores como María Corina Machado son inhabilitados arbitrariamente.

  • En Nicaragua, más de 200 ONG han sido ilegalizadas, decenas de universidades cerradas y cientos de opositores encarcelados o expulsados. En Cuba, protestar pacíficamente puede llevar a una condena de años de cárcel, y ni siquiera existe la posibilidad de formar un partido alternativo.
  • Pese a ello se han multiplicado los gestos de respaldo y justificación bajo el pretexto del “bloqueo imperialista”. Así, la convocatoria a defender la democracia se vuelve un acto vacío si no se está dispuesto a nombrar, y denunciar, a quienes la pisotean.
  • Jara también ha evitado sistemáticamente condenar con firmeza las violaciones a los derechos humanos refugiándose en eufemismos como el respeto a la autodeterminación de los pueblos, el bloqueo, o que, en el caso de Cuba, se “trata de un tipo diferente de democracia”.
  • Por otro lado, llama la atención que el oficialismo sea tan categórico al poner en tela de juicio las credenciales democráticas de sectores de la derecha, especialmente del Partido Republicano y de José Antonio Kast, en parte debido a su cercanía ideológica con figuras como Donald Trump.
  • La izquierda denuncia, con razón, los peligros del autoritarismo populista de la extrema derecha, pero a la vez respalda con naturalidad una figura comunista que no ha hecho ninguna autocrítica ni ha tomado jamás distancia del legado autoritario de sus referentes latinoamericanos. Tanto es así, que hasta el Partido Por la Democracia ha estimado necesario pedirle a la candidata “garantías programáticas”.

Encuentro con apellido ideológico. Lo más lamentable es que Chile sí podría haber liderado un bloque democrático real, convocando tanto a países con gobiernos de izquierda como de centroderecha con credenciales democráticas sólidas: Costa Rica, República Dominicana, incluso Canadá o algunos otros países europeos más allá de España.

  • Una red amplia, sin apellidos ideológicos, que defendiera la democracia en serio. Pero el gobierno optó por los más cercanos y afines, con los cuales tiene una cierta complicidad.
  • En síntesis, “Democracia Siempre” podría haber sido un acto valiente, un punto de inflexión en la defensa de valores universales. Pero, al menos por ahora, parece un ejercicio de marketing político, que excluye más de lo que incluye, que predica más de lo que practica.

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