El legado de Joaquín Lavín, el candidato que nunca ganó pero que impulsó un cambio en la derecha

Hace un par de años, cuando ya lideraba las encuestas presidenciales, Joaquín Lavín le dijo a un periodista durante una conversación: “Ojo, mi experiencia es que siempre pasa algo, siempre pasa algo…”. En este caso, fue la irrupción de Sebastián Sichel, como en 1999 los 31 mil votos que le faltaron contra Lagos, o el 2005 cuando el caso Gema Bueno desordenó la derecha. Es muy posible que ahora sea su despedida de aventuras presidenciales, pero puede ser apresurado pensar que Lavín, pese a sus 67 años, dejará la política, su razón de ser durante casi toda su vida.

Una derrota muy fuerte. Desde el retorno a la democracia en Chile no ha existido ningún político con tantas oportunidades fallidas de llegar a la Presidencia, ni uno que haya experimentado tantos cambios en su visión de la sociedad (desde el “Gallo de Pelea” del 89′ hasta el “socialdemócrata” del 2021). Ni tampoco otro que haya demostrado su resiliencia para sobreponerse a derrotas, de las cuales la más fuerte fue su fracasado intento de ser candidato a senador por la V Región el 2009.

  • La pregunta que surge ahora es si Lavín se despedirá de la política o buscará otros espacios. Uno de sus asesores más cercanos señaló hace pocos días a Ex-Ante que esta sería una derrota tan definitiva que sería le muy difícil reponerse.
  • El período más extenso que pasó el ex alcalde alejado de la política fue el interregno entre su derrota en primera vuelta ante Sebastián Piñera el 2005, elección que ganaría finalmente Michelle Bachelet, y su ingreso como ministro de Educación del mismo Piñera cuando éste asumió su primer gobierno en marzo del 2010.
  • En esa época, trabajó en la Universidad del Desarrollo, de la cual era uno de los socios, y además se dedicó a participar de maratones, lo que lo llevó a competir en la de Nueva York, en noviembre del 2017, donde llegó en el lugar 33.220 con un tiempo de 5 horas, 22 minutos y 12 segundos. Quienes lo recuerdan en ese período en la universidad señalan que se veía muy desmotivado.
  • Sus posibilidades de proseguir su carrera política se ven muy limitadas. Probablemente podría jugar algún papel en la campaña de Sebastián Sichel – pero muy limitado – y, según las circunstancias, ocupar un puesto en su gobierno en caso de victoria del candidato de Chile Vamos. Pero dificilmente sería un cargo de primera línea, ya que ahora representa el pasado que fue rechazado en las urnas.

Su legado. Es difícil hablar de legados cuando se trata de políticos que no han ocupado la Presidencia. En el caso de Lavín, sin embargo, hay algunos puntos importantes en su carrera que podrían dejar huella.

  • Uno es que en la campaña presidencial de 1999 acuñó un concepto -el “cosismo”- que provocó un giro en el discurso político hacia los temas locales y puso en la agenda la preocupación por los problemas cotidianos de las personas en una época en que las ideologías monopolizaban los discursos electorales.
  • También valorizó las alcaldías como plataforma presidencial, cuando se daba por descontado que el Parlamento era un peldaño obligatorio para quienes pretendían ascender a la presidencia.
  • Además, su estilo ayudó a cambiar en forma importante a la derecha, con gestos como reconocer las violaciones a los DDHH o declararse arrepentido de haber votado por el Sí. También fue fundamental para convertir a la UDI en un partido muy competitivo electoralmente. Antes de su desempeño en la alcaldía de Las Condes, el gremialismo era visto como un partido sin posibilidades de disputarle la hegemonía a RN.
  • Tal vez lo más contradictorio de su legado sea que fue el político que más intentó romper el discurso rígido y elitista de su sector, pero sus triunfos siempre estuvieron localizados en una de las comunas más prósperas del país. Su mal desempeño en la alcaldía de Santiago es un ejemplo de esa contradicción.
  • Nada de eso, sin embargo, fue suficiente para lograr la meta por la cual luchó incansablemente por décadas: llegar a La Moneda.

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