En su primer discurso como presidente electo Boric sembró altas expectativas, más allá de frases para atenuarlas. Buscó reafirmar sus promesas de segunda vuelta de buscar acuerdos, y avanzar en sus propuestas económicas con gradualidad y responsabilidad fiscal, pero insistió en su agenda programática de primera vuelta. Le hizo gestos a todos los ex candidatos presidenciales, incluyendo a Kast, y parafraseó a Aylwin y a Allende. En síntesis, el mensaje fue una mezcla de promesas de moderación con su programa original.
- Reivindica demandas del 18-O: uno de los primeros conceptos de Boric fue que su elección estaba cruzada por un “cambio de ciclo histórico, que no lo podemos desaprovechar”, en línea con su alerta previa a la extrema izquierda de que habían favorecido el crecimiento de Kast. Luego, reivindicó la agenda de las protestas del 18-O, comprometiendo afrontar “los motivos de un estallido social que siguen aún vigentes. Las demandas por justicia y dignidad siguen presentes”. Y reafirmó: “No vamos a recular nunca en nuestros principios y convicciones”, agregando que busca avanzar con responsabilidad “en los cambios estructurales que Chile viene demandando sin dejar a nadie atrás, convirtiendo los bienes de consumo en derechos garantizados”. Agregó que su gobierno “conversará con el pueblo”.
- “Acuerdos amplios”: El discurso más cercano a una agenda de izquierda lo matizó con su reconocimiento de que va a “requerir de acuerdos amplios” y que espera “avanzar con todos los sectores dispuestos”. “Los desafíos son demasiado relevantes para quedarnos en la trinchera o hablándonos al espejo. No vine a hablar solo con los que piensan como yo o a conversar conmigo mismo. Llegamos a conversar con los trabajadores que forman la riqueza, y el mundo empresarial”. “Seré el Presidente de todos los chilenos”, concluyó.
- Símil con frases de Aylwin y Allende: Sus llamados a tender puentes con todos incluyeron agradecer a los otros 6 candidatos presidenciales. Al finalizar dijo: “También a Kast”. Cuando comenzaron las pifias de sus adherentes, elevó el tono: “Sí, también a José Antonio Kast”. Fue una clara alusión al gesto de Patricio Aylwin en el discurso que pronunció en el Estadio Nacional en 1990, cuando lo pifiaron al nombrar a los militares: “¡Sí, compatriotas! Civiles y militares. ¡Chile es uno solo!”. Al finalizar, parafraseó la frase de Allende el 04/04/1970, desde los balcones de la Fech. “Les digo que se vayan a sus casas con la alegría sana de la limpia victoria alcanzada”, dijo ese día. Boric culminó su discurso con una frase similar: “Vayan a sus casas con la alegría sana de la victoria alcanzada”.
- Su amplia lista de promesas: “Son muchos los desafíos”, aseveró, dando cuenta de lo que venía: una enumeración de varias medidas de su programa, cuestionado desde la centroizquierda por considerar inviable tantas reformas simultáneas. Mencionó “una salud que no discrimine entre ricos y pobres”; nuevo sistema de pensiones sin AFP “pues no queremos que sigan haciendo negocios con nuestras pensiones”; derecho a la vivienda y acceso a servicios básicos; “barrios libres de narcotráfico”; Sistema Nacional de Cuidados que remunere a dueñas de casa; y acabar con zonas de sacrificio ambiental pues “no queremos proyectos que destruyan nuestras comunidades”. Para varios analistas, Boric elevó en demasía las expectativas al mencionar casi toda su vasta agenda.
- 40 horas y sueldo mínimo: Además hubo una frase que para varios en su sector fue una reafirmación de la reducción de la jornada a 40 horas y el sueldo mínimo de $500 mil, dos medidas que los economistas de su Consejo Asesor le recomendaron reevaluar por su impacto en el empleo y la inversión, al realizarse en simultáneo al alza de impuestos y de la cotización. Además de hablar de “salarios dignos”, abogó por “un Chile donde padres y madres tengan más tiempo para estar con sus hijos”.
- Gradualidad y responsabilidad fiscal: Por esa misma reafirmación de su agenda es que en el mundo económico vieron con escepticismo sus promesas de gradualidad, priorización y responsabilidad fiscal como condiciones para determinar el ritmo de su agenda. Mencionó que el avance debía ser “peldaño a peldaño, para no desabarrancarnos ni arriesgar lo que cada familia ha luchado”, y que iba a dar “pasos cortos, pero firmes”, y valoró la necesidad de lograr un crecimiento económico pero exigiendo que este no se “asiente en la desigualdad” o “en grandes titulares que se enorgullecen del progreso, pero que no llegan a las poblaciones”.
- Cuidar la democracia, prensa libre y proceso constituyente: Los mensajes del próximo presidente a resguardar la democracia fueron reiterativos durante su discurso. Destacó que desestabilizar las instituciones atenta contra la gobernabilidad del sistema, mencionó la importancia de una prensa libre que fiscalice al poder y elogió el rol del Servel durante la elección: “Querer desestabilizar las instituciones democráticas conduce directamente al reino del abuso de la ley de la selva, y el sufrimiento y desamparo de los más débiles”, concluyó. Además, comprometió “defender y cuidar el proceso constituyente, motivo de orgullo mundial”.
- La incógnita de los presos del 18-O: En un minuto Boric fue interrumpido con consignas por esos reos. “¡Liberar, liberar, a los presos por luchar!”. “Sepan que hemos hablado con las familias, y que sabemos que lo que tenemos que hacer”, contestó dos veces, intentando continuar. No quedó claro qué significaba: en segunda vuelta acotó su apoyo al proyecto afirmando que no se podía indultar a quienes quemaron el Metro o locales, pero reafirmar ese mensaje ante sus adherentes podía significar un alto costo. En todo caso, llamó a rechazar la violencia “sin ambigüedades”.
- Cambio climático, prioridad y “mensaje al mundo”: En la enumeración de sus promesas, hubo una que llamó la atención, al ir más allá de las fronteras de Chile. Tras dedicar pasajes al impacto del cambio climático y los efectos negativos para las próximas generaciones, afirmó: “Hay una cosa importante que me parece que lo tiene que escuchar el mundo entero”. Criticó a los “poderes irracionales” que siguen destruyendo el medio ambiente, y planteando nuevos requisitos para proyectos de inversión, y cerró el tema con la siguiente frase: “Y desde acá se lo exigiremos también al mundo entero”.
- Señal a los independientes: La única persona que Boric mencionó en su discurso fue su jefa de campaña Izkia Siches, que no milita en partidos del FA o el PC. En sus agradecimientos, mencionó primero a independientes antes que los partidos, dentro de los cuales mencionó a modo genérico a su coalición Apruebo Dignidad: fue una muestra de que Boric no es habitué de los aparatos partidarios, y que por lo mismo las designaciones en su gabinete serán de su confianza, y con independientes. No hizo ninguna mención al Partido Comunista.
- Mensaje generacional: Boric entrará a La Moneda con 36 años, erigiéndose como el presidente más joven de la historia. Para aplacar la incertidumbre que produce su juventud -que él mismo ha reconocido- afirmó: “Tengo claro que la historia no parte con nosotros. Me siento heredero de una larga trayectoria histórica”, mencionando a quienes han luchado por la justicia y la democracia, lo que en la ex-Concertación interpretaron como un gesto.
- Las interrogantes abiertas: Además de que no aterrizó cómo compatibilizará la promesa de gradualidad y responsabilidad fiscal con reafirmar las promesas de su agenda de primera vuelta, quedó pendiente un diagnóstico más acabado de las dificultades que enfrentará (como el difícil momento económico y la fortaleza de la oposición en el Congreso). Como sea, no está claro cuando dará la señal más importante sobre su próximo gobierno: dar a conocer a los integrantes de su gabinete.
Todo apunta a que Boric se verá muy presionado a dar señales rápidas del tipo de gobierno que pretende llevar adelante, dada la gran incertidumbre económica que ha despertado entre los inversionistas.[#Elecciones2021CL] https://t.co/rKniPLLIbC
— Ex-Ante (@exantecl) December 20, 2021
