Temporales: qué alimentos podrían subir de precio por el sistema frontal (y de cuánto podrían ser las alzas)

La Sociedad Nacional de Agricultura (SNA) descarta que exista un problema de disponibilidad de alimentos, aunque advierte que los cortes de rutas y otras interrupciones logísticas podrían retrasar la llegada de productos a supermercados, ferias y comercios. Según el gremio y el ministro Jaime Campos, las mayores alzas se concentrarían en hortalizas como lechuga, apio y acelga, además de frutas como cítricos y paltas, con incrementos acotados de entre 5% y 15% en algunos casos, de acuerdo con estimaciones de especialistas.


Alzas de precios. Con una emergencia que sigue afectando la conectividad en distintas zonas del país, los efectos del sistema frontal podrían comenzar a extenderse más allá de los daños materiales, y el siguiente desafío podría trasladarse a la cadena de abastecimiento de alimentos, que surte a supermercados, ferias y comercios.

  • Si bien el Gobierno y los gremios agrícolas descartan, por ahora, que exista un problema de abastecimiento, los cortes de rutas y los mayores costos de distribución podrían traducirse en alzas acotadas de precios, especialmente en productos perecibles que dependen del transporte terrestre.

Los alimentos más expuestos. A juicio del presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), Antonio Walker, “el efecto del temporal es operativo y logístico, no de producción: no falta alimento, sino que cuesta moverlo”.

  • Agrega que los cortes de caminos, los daños en puentes y las restricciones de acceso a los predios pueden dificultar el abastecimiento de productos y su distribución hacia los puntos de venta. Por ello, sostiene que se podrían producir “interrupciones puntuales de oferta y comercialización”, lo que ejercerá presión sobre algunos precios —aunque precisa que debiera ser acotada—.
  • Respecto de los productos más sensibles, Walker identifica a las hortalizas como el principal foco de preocupación, debido a su carácter perecible y a las dificultades para cosecharlas y transportarlas.
  • También menciona a los cítricos, paltas y especies que mantienen fruta durante el invierno y cuya cosecha coincide con el período de mayores afectaciones por las lluvias.
  • En el caso de la papa y la cebolla, menciona que existen reservas suficientes para enfrentar interrupciones temporales en la distribución, mientras que cultivos como el trigo y la avena no registrarían impactos productivos relevantes.
  • El ministro de Agricultura, Jaime Campos, sostuvo que el sector hortícola es el que hoy enfrenta mayores dificultades, y comentó a EmolTV que productos como la lechuga, el apio y la acelga no están llegando a los centros de distribución urbanos con la frecuencia habitual, por lo que podría producirse una escasez transitoria que presione sus precios al alza.

La magnitud del aumento. En la misma línea, Pablo Müller, académico de la Facultad de Administración y Negocios de la Universidad Autónoma, indica que de producirse incrementos, estos deberían concentrarse en frutas, verduras y hortalizas frescas provenientes de las zonas afectadas o que dependan de rutas interrumpidas.

  • “Si el problema es solo logístico, los incrementos podrían ser acotados y transitorios, del orden de 5% a 15% en algunos productos específicos, normalizándose una vez restablecida la distribución”, afirma el académico.

Logística bajo presión. Aunque desde la Confederación Nacional de Transporte de Carga (CNTC) descartan un desabastecimiento generalizado, sí plantean que la emergencia ha obligado a reorganizar la cadena logística en las zonas más afectadas por los temporales.

  • “Muchas operaciones logísticas han debido reprogramarse y los transportistas están haciendo todos los esfuerzos para mantener el abastecimiento, adaptándose a las condiciones que impone la emergencia”, señala a Ex-Ante el presidente de la CNTC, Sergio Pérez.
  • En la práctica, explica que los mayores inconvenientes se concentran en Atacama y, especialmente, Coquimbo, además de algunas afectaciones de menor magnitud en Valparaíso. Esto ha obligado a modificar recorridos, utilizar desvíos, mantener camiones detenidos durante más tiempo y alterar la planificación habitual de las empresas de transporte
  • “No se trata solamente de un problema vial. También es una alteración de la red logística que conecta zonas productoras, centros de distribución, mercados mayoristas y puntos de venta”, explica Angélica Barría, académica de la Universidad Mayor y directora de la Asociación de Profesionales en Logística A.G (Aplog).

El costo de los desvíos. Barría explica que esa pérdida de eficiencia termina encareciendo la distribución, y que los viajes más largos elevan el consumo de combustible, aumentan las horas de conducción y reducen la disponibilidad de camiones para realizar nuevos recorridos.

  • A ello se suman mayores gastos en refrigeración para la carga perecible, alojamiento y alimentación de conductores cuando los cortes se prolongan, además del riesgo de pérdidas de productos que dependen de la cadena de frío.
  • “El principal riesgo no es solamente que falten productos, sino que aumenten los costos y tiempos necesarios para llevarlos hasta los consumidores”, afirma Barría.
  • Si bien dice que esos mayores costos pueden ser absorbidos inicialmente por productores, transportistas, distribuidores o supermercados, advierte que, si la emergencia se prolonga, parte de ese sobrecosto se reflejaría en los precios al consumidor, especialmente en alimentos frescos de alta rotación.

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