Julio Lillo -quien fue asesor de la senadora cuando ella era diputada- declaró que ésta le planteó desde un principio que le reembolsara parte de su sueldo de $2 millones brutos. El dinero, dijo, se lo entregaba “en efectivo”.
Lo nuevo. El juez Lucas Ponce, del Juzgado de Garantía de Valparaíso, declaró admisible la querella por exacción ilegal —o cobro injusto— del relacionador público Julio Lillo Catalán en contra de la senadora Camila Flores (RN), 39, que se su suma a la investigación en su contra de la fiscalía por fraude al fisco reiterado.
- Las dos causas tienen como denominador común la denominada “cuota Flores”, que habría consistido en que la parlamentaria habría exigido a sus colaboradores que le entregaran parte de su sueldo, pagado con fondos del Congreso.
- Este esquema lo habría ejecutado desde 2018 a través de su secretaria Yolanda Olfos, con el que se habría apropiado de cerca de $300 millones.
- En mayo, luego de que el OS-9 de Carabineros allanara su oficina en el Congreso, la parlamentaria dijo, en una declaración, confiar “en que la investigación demostrará que no hemos cometido ningún acto irregular”.
- Además, recalcó haber entregado “voluntariamente todos los antecedentes que nos han sido requeridos, incluyendo nuestras cartolas bancarias, en el contexto de esta denuncia ‘anónima'”.
- La querella presentada por su excolaborador la ingresó con su nombre y pidió acumularla a la causa madre. Lillo trabajó para Flores hasta el 10 de marzo de 2026, mostraron los registros de la Cámara. Al día siguiente, ella pasó al Senado.
- Tras el allanamiento, la directiva de RN anunció que había resuelto pasar al Tribunal Supremo a la actual senadora.
Preocupación. El caso ha generado preocupación en el oficialismo por involucrar denuncias de corrupción y porque su eventual desafuero y el del senador Miguel Ángel Calisto —investigado en otro caso de fraude al fisco— los haría perder su mayoría en la Cámara Alta.
El testimonio. El relacionador público de 43 años comenzó a trabajar en 2019 en el equipo de la parlamentaria, dijo la querella. A continuación, los detalles de su testimonio.
- Sueldo. Su suelo bruto era de $2.000.000 y era financiado con recursos de la Cámara, dijo.
- Imposición. “La solicitud no fue presentada como una colaboración voluntaria o un préstamo ocasional, sino como una exigencia derivada de la relación de dependencia funcional existente entre la diputada y quien integraba su equipo”.
- Supuestamente temporal. “La diputada le indicó que la situación sería temporal y que posteriormente se restablecerían las condiciones originalmente pactadas, circunstancia que jamás ocurrió”.
- Dinero en efectivo. “A partir del primer pago recibido desde la Cámara de Diputados, el afectado comenzó a retirar dinero en efectivo para entregarlo a la diputada y posterior senadora”.
- La secretaria. “Posteriormente, y por instrucciones de la propia parlamentaria, las sumas comenzaron a ser entregadas a Yolanda Olfos, secretaria y colaboradora de máxima confianza de la diputada”.
- Lugares coordinados. “Las entregas se efectuaban de manera periódica, coincidiendo con las fechas de pago de remuneraciones, ya sea en dependencias del Congreso Nacional o en otros lugares previamente coordinados”.
- Cobros insistentes. “De acuerdo con los antecedentes aportados por la víctima, Yolanda Olfos Jarufe mantenía contacto permanente con ella para exigir la entrega de los montos requeridos, efectuando llamados telefónicos y mensajes destinados a coordinar la restitución del dinero inmediatamente después del pago de la remuneración”.
- Posición de autoridad. “Las exigencias descritas sólo fueron posibles debido a la posición de autoridad y supremacía funcional que la entonces diputada ejercía respecto de quienes integraban su equipo”.
- Compras de supermercado. “(Al querellante no sólo) le impartía instrucciones para labores propias de su cargo, sino que además para otras tareas por completo ajenas como mandados de carácter doméstico, compras al supermercado u otras tiendas, a cualquier hora y en cualquier momento de la semana”.
- “Nadie es indispensable”. “De manera reiterada transmitían a la víctima un mensaje inequívoco destinado a imponer obediencia y desalentar cualquier resistencia, señalando que ‘en el equipo no había nadie indispensable”.
Ojo con. En una causa no relacionada, la senadora denunció al exconsejero regional Percy Marín, de quien fue pareja, de filtración de fotos íntimas, caso que también está siendo investigado.
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