El 2 de junio -mientras la policía capturaba a los imputados en libertad de la red de lavado de dinero del Tren de Aragua- un grupo de gendarmes allanó las celdas de los sospechosos que ya estaban en prisión preventiva por otros delitos. Un informe reservado de Gendarmería reveló que en Santiago 1, la ex Penitenciaría y Colina 1 tenían 11 celulares y datos de cuentas bancarias, dando indicios de que habían operado estando en prisión.
Lo nuevo. El pasado 2 de junio, un sargento primero de gendarmería declaró en una investigación interna, que esa mañana había participado del allanamiento a la celda número 37 del módulo 14 del penal Santiago 1. Allí estaba recluido desde abril el ciudadano venezolano Jesús Astudillo Lares, de 32 años, imputado por secuestro con homicidio.
- La Operación Tokio -el golpe al lavado de más de $75 mil millones que el Tren de Aragua había realizado en Chile desde al menos 2022, por el que 14 personas fueron enviadas el domingo a prisión preventiva-, permitió conocer que sus delitos iban más allá de los crímenes de sangre.
- Un informe del 29 de mayo de la Brigada Investigadora del Crimen Organizado de la PDI lo describió como encargado de “labores de inteligencia, control territorial y coordinación, constituyéndose como un agente clave para la ejecución y sostenimiento de las actividades extorsivas desarrolladas en el ámbito de la entretención nocturna”.
- Y es que la Operación Tokio arrojó que el dinero lavado por el Tren de Aragua provenía no solamente del tráfico de drogas, la prostitución y el contrabando de automóviles a Venezuela, sino también de los chantajes a locatarios de clubes nocturnos y a aristas.
- El reporte mencionó que su rol incluía entregar “información respecto de las cuentas bancarias o mecanismos financieros donde las víctimas debían efectuar los pagos exigidos por concepto de ‘vacuna’, término utilizado por la organización para referirse a (los) cobros extorsivos”.
- Este antecedente cobró relevancia al conocerse el resultado del allanamiento a su celda. Al entrar, declaró el gendarme, “encontré dos cuadernos de color verde que contienen nombres y montos de dinero, un cargador de celular color negro marca Samsung, tres (03) equipos celulares de marcas Redmi, Vivo y Honor y una Biblia color azul con distintas anotaciones”.
- Era el resultado de uno de los allanamientos que Gendarmería realizó en el Recinto Penitenciario de Alta Seguridad (Repas) y las cárceles Santiago Sur (ex Penitenciaría); Santiago 1; Colina 1 y el Complejo Penitenciario Biobío, que mostró que parte de los imputados en el caso, que ya estaban en prisión preventiva por otros delitos, seguían activos en la cárcel.
Los hallazgos en las cárceles. El informe reservado número 1/2026 de Gendarmería, con fecha 2 de junio, arrojó que, en los penales de Santiago Sur, Santiago 1 y Biobío había un total de 11 celulares, además de cuadernos con información bancaria de terceros, en las celdas de imputados en el caso.
- En Santiago 1, donde estaban recluidos Jesús Astudilo y Keiver Valera -testaferro del Tren de Aragua-, se incautaron tres celulares; “papel cuadriculado con anotaciones correspondientes a una cuenta bancaria”; “cuadernos de color verde con anotaciones manuscritas de nombres (y) montos de dinero”; una pesa “gramera pequeña en forma de llave de vehículo de color negro”; “carpetas investigativas de PDI” y una “Biblia color azul”, dijo el documento.
- En Santiago Sur, donde estaban recluidos en la “Calle 3-C” Ernesto Emiliani y Jefferson Gutiérrez, recolectores del dinero de las extorsiones, se incautaron siete celulares.
- En Colina 1, donde estaba el testaferro Christopher Sura, se encontró un celular, $424 mil y un “cuaderno cuadriculado sin tapa, doce (12) papeles cuadriculados con antecedentes bancarios” y “un (01) papel cuadriculado con (un) manuscrito”.
- Ni en el Repas ni en el Complejo Penitenciario Biobío se incautaron “especies de interés investigativo”.
Operación internacional desde la cárcel. El expediente del caso mostró que la operación desde la cárcel, donde nació el Tren de Aragua, es parte del negocio de la organización criminal. Chats y pantallazos de videollamadas revelaron que el venezolano Carlos Gómez, uno de sus líderes internacionales, monitoreó desde el penal de Colombia donde está recluido, la operación de lavado en Chile.
- “Cómo estás mi hermano bello”, escribió el 27 de junio de 2025. El destinatario era el “Gordo Conce”, uno de los supervisores del lavado de dinero en Chile. “Aquí tiene un loco que está a pies de plomo con usted para lo que sea”, respondió el “Gordo Conce”, declarando su lealtad a “Carlos Bobby” o “Tigre”, quien ya llevaba seis meses preso.
Trasfondo. Los antecedentes sobre la actividad carcelaria de imputados en la Operación Tokio se conocieron en medio de los casos de corrupción y fallas de seguridad en el penal Santiago 1, que el gobierno busca ampliar. Estos planos enfrentaron un revés a principio de mes, con un fallo que ordenó congelar las obras, tras una demanda presentada por la Municipalidad de Santiago.
- “Puertas de celdas sin acrílico central. Luminarias de celdas dañadas. Luminarias de pasillos destruidas (…). Chapas defectuosas en puertas de celdas”, son parte de las fallas de seguridad del módulo 88 de Santiago 1 enumeradas en un informe de mayo de Gendarmería, que mencionó también cámaras fuera de operación.
- El expediente judicial de la operación Apocalipsis -por el que el 30 de diciembre quedaron en prisión preventiva 42 gendarmes a esa fecha, además de 20 civiles-, mostró la expansión de la corrupción en se recinto. La indagación detalló cómo gendarmes vendían celulares, whisky y comida rápida, a la carta.
