Chile tiene una de las tasas más bajas de fecundidad, lo que ha hecho disminuir las matrículas. El segundo gobierno de Bachelet prometió mil doscientos jardines infantiles. Sin embargo, algunos especialistas dicen que fue demasiado ambicioso. La inasistencia ha aumentado desde la pandemia. Muchos niños no están yendo al jardín.
Qué observar. Conchalí es una comuna con carácter. Sus vecinos están orgullosos de la historia del sector norte de la capital, que a partir de los 60 recibió a miles de desempleados que llegaban desde el norte. Hubo 25 tomas de 4 mil familias.
- Hoy sus herederos protestan por el abandono en que se encuentra el jardín infantil Las Ardillas. Algunos llevan 7 años esperando que se abra. “Mi hija ya se aburrió y se fue a otra parte”, dice una madre indignada, cuya nieta inútilmente esperó años para entrar al jardín.
- Pero no es el único caso.
- En el otro extremo de la capital, en Peñalolén, también hay padres preocupados. El Jardín Infantil y Sala Cuna Peñalolén, ubicado en Av Grecia con Ictinos, anunció el cierre temporal del establecimiento debido a graves problemas de infraestructura. Tiene 220 niños matriculados.
El problema de fondo. Se habla mucho de la educación preescolar, como la base para una buena formación, pero para algunos se hace poco. Un ejemplo de esta contradicción son los jardines abandonados o con una asistencia muy menor a la capacidad de atención, debido a la baja de natalidad o a la poca demanda que hay sobre todo en zonas rurales.
- Según la Asociación Nacional de Funcionarias de la Junji en 2024 había 69 jardines cerrados. No hay cirfras claras sobre cuáles han abierto desde ese año. Aparte de Las Ardillitas de Conchalí, hay situaciones paradigmáticas como las de Villa Portales de Estación Central y San Pedro de Puente Alto. Este último consideraba un proyecto de $1.800 millones y llevaba un 60% de avance. Los otros dos alcanzaban un 67% y 80% de construcción a principios de 2026.
- Las causas oficiales son “graves incumplimientos de empresas contratistas”.
- Según un ex ministro de Educación, “hay un problema demográfico con los niños de cuatro años, porque hay mucho menos demanda y ya hay colegios que tienen que disminuir clases en los prekínder. Además hay un déficit grande todavía de niños de tres años que no van al jardín infantil”.
Las cifras. El informe de Caracterización de la Educación Parvularia analiza el comportamiento de los establecimientos que pertenecen a la Junji, Integra y particulares registrados en el Mineduc. En el país los niños inscritos en 2025 fueron 678.912; 138 mil menos que en 2019. Entre 2024 y 2025, las matrículas cayeron un 4,5%.
- El caso de la Región Metropolitana es más preocupante: si en 2019 las matrículas alcanzaban 302.768, en 2025 llegaron a 244.192. Casi un 20% menos.
- Un experto que lleva más de 20 años trabajando en el sector dice que “evidentemente hay un problema de matrícula, por la baja de natalidad, que es un problema grave del país. Pero lo más grave es la baja asistencia. Es decir, los niños no van al jardín por razones familiares y cambiar eso es un desafío mayor”.
Los actores. Jardines cerrados también hay muchos en el ámbito privado, donde la pandemia hizo quebrar a muchos establecimientos.
- Con la dimensión de un servicio gigante, Integra es una fundación privada con financiamiento público. Tiene un presupuesto de $490 mil millones (casi un 6% menos que en 2025) y unos 27 mil empleados. Es una de las estructuras más grandes del sector, con más de 1.200 centros.
- Se inició bajó el alero de Lucía Hiriart e incluía centros de madre y lugares donde dejar a los niños con cuidadores. Era todo muy precario. Con el regreso de la democracia, la Primera Dama Leonor Oyarzún profesionalizó los centros y los convirtió en jardines.
- Integra pasó a depender del Mineduc, luego de la gestión de Irina Karamanos.
- La Junta Nacional de Jardines Infantiles o Junji, en cambio, es enteramente pública. Su rol es garantizar la educacion parvularia de calidad de niños y niñas preferentemente entre 0 y 4 años de edad.
- En un jardín infantil de 100 párvulos, el financiamiento por niño alcanza los $429.942 en establecimientos JUNJI de administración directa y $402.887 en INTEGRA. En los jardines VTF —es decir, aquellos administrados por terceros, aunque financiados por el Estado— el aporte es de a $250.647 por niño.
- La respuesta de Integra es que “la natalidad es uno de los factores sobre todo en sectores rurales. Sin embargo, en zonas urbanas como Iquique o Rancagua existen listas de espera de 300 niños, mientras que a nivel nacional superan los 14 mil”. Aunque reconocen que la matrícula ha disminuido entre 2021 a 2025, aseguran que el único cierre por falta de demanda se dio en General Lagos, en el extremo norte.
- Por su parte, JUNJI señala que “los cierres de establecimientos corresponden a situaciones puntuales… La transición demográfica que enfrenta el país plantea desafíos importantes para todo el sisgtema parvulario”.
- Explican que entre los factores de la disminución de matrículas están las diferencias demográficas entre las comunas y decisiones propias de las familias.
El cambio. Un salto se dio con el segundo gobierno de Bachelet, que algunos describen como demasiado ambicioso. El programa “Más Salas Cuna y Jardines Infantiles para Chile” (2014-2018) intentó expandir la cobertura de educación parvularia. La promesa fue construir 4.500 nuevas salas cuna y 1.200 jardines infantiles.
- Entre especialistas, se dice que Chile tuvo políticas públicas en esta materia elogiadas internacionalmente, pero que falta una mayor precisión de por qué fallaron algunos jardines que no recibieron la demanda esperada.
- Una solución sería fusionar jardines en sectores rurales y asegurar el transporte para los niños.
- Según el Censo de 2024 la tasa de fecundidad en Chile era de 1,06 hijos por mujer, una de las más bajas del mundo y por debajo del nivel de reemplazo de 2,1. Y el promedio empeora: el año pasado la tasa nacional se calculó en 0,97 hijos por mujer, de acuerdo al INE.
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