Ministra Lincolao tras gira por Silicon Valley: “Nos gustaría consolidar una industria chilena de Inteligencia Artificial aplicada”

Una gira tecnológica por EE.UU. realizaron la ministra de Ciencia, Ximena Lincolao, y el canciller Francisco Pérez Mackenna, en el marco del programa Choose Chile, con el objetivo de atraer inversión, infraestructura digital y formación de capital humano para sectores estratégicos de la economía. En esta entrevista Lincolao plantea los desafíos que enfrenta Chile para transformarse en un hub tecnológico regional.


-¿Qué resultados concretos espera obtener el Gobierno con la campaña Choose Chile que impulsó junto al canciller durante esta gira por Silicon Valley?

-Lo primero es ser responsables, este tipo de conversaciones con empresas tecnológicas globales no se traducen necesariamente en anuncios inmediatos de inversión al día siguiente, sino en procesos serios de trabajo técnico e institucional. Dicho eso, sí hemos tenido avances concretos. Junto al ministro Francisco Pérez Mackenna hemos instalado una agenda clara para que Chile sea considerado como un destino estratégico para inversión tecnológica, Inteligencia Artificial, infraestructura digital, formación de talento y transferencia de conocimiento.

En particular, conversamos con empresas líderes como NVIDIA, Google, Apple, Meta, Salesforce y OpenAI, y estamos trabajando en líneas de colaboración que pueden expresarse en memorándums de entendimiento, programas de formación, cooperación tecnológica y eventuales proyectos de inversión. Nuestro objetivo es que estas conversaciones pasen de la voluntad política y empresarial a hojas de ruta concretas.

-¿Cómo mide el éxito de este viaje? ¿qué tipo de inversiones se abordaron en las reuniones que sostuvieron?

-El éxito de este viaje lo medimos por la capacidad que tengamos de posicionar a Chile en una conversación global donde hoy se están tomando decisiones estratégicas. No estamos solos en esta carrera: estamos compitiendo con otros países por atraer centros de supercómputo, infraestructura de Inteligencia Artificial, centros de datos, talento e inversión tecnológica.

Por eso, junto al ministro de Relaciones Exteriores, hemos sido muy claros en presentar a Chile de manera decidida, ambiciosa y competitiva frente a los grandes actores tecnológicos. Países como Argentina y Brasil ya están bien posicionados en esta agenda, y Chile no puede seguir quedándose atrás.

Sostuvimos una intensa agenda de reuniones con empresas líderes del ecosistema tecnológico, abordando ámbitos como infraestructura digital, Inteligencia Artificial, supercómputo, centros de datos, formación de capital humano avanzado, desarrollo de software y transferencia tecnológica. Queremos que Chile sea visto a la par de otros líderes regionales y globales, no solo como un país con buenas condiciones naturales, sino como un socio confiable para desarrollar tecnología, innovación y capacidades de futuro.

-¿Cuál es el balance que hace de la gira?

-El balance es muy positivo. Chile llegó a Silicon Valley con una propuesta clara: queremos ser un hub tecnológico para América Latina y queremos que las grandes empresas globales miren a nuestro país no solo como un lugar con recursos, sino como un socio serio para desarrollar tecnología, talento e innovación.

Lo más relevante es que encontramos interés real en Chile. Las empresas valoran nuestras condiciones para el desarrollo de infraestructura digital, Inteligencia Artificial, energías limpias y talento. Pero también nos plantearon algo muy importante: para concretar inversiones de esta magnitud necesitamos seguir fortaleciendo condiciones habilitantes, como permisos, conectividad, disponibilidad energética, capital humano y articulación público-privada. Por eso esta gira no es un punto de llegada, es un punto de partida para una agenda de trabajo mucho más concreta.

-¿Qué tipo de proyectos o inversiones tecnológicas están priorizando, ya sea centros de datos, desarrollo de software o manufactura tecnológica?

-No lo vemos como una disyuntiva excluyente. Chile necesita construir un ecosistema tecnológico completo. Evidentemente, los centros de datos y la infraestructura de alto cómputo son fundamentales si queremos desarrollar inteligencia artificial a gran escala, pero eso por sí solo no basta.

También queremos impulsar desarrollo de software, formación de talento, capacidades de investigación aplicada, soluciones para industrias estratégicas y, progresivamente, avanzar hacia eslabones de mayor valor en manufactura tecnológica. Nuestra finalidad es que Chile no sea solo un país que entrega energía, suelo o minerales críticos, sino un país que desarrolla capacidades, conocimiento, proveedores tecnológicos y soluciones propias.

-El Gobierno ha señalado que existen brechas en escalamiento productivo. ¿Qué rol espera que jueguen las empresas tecnológicas estadounidenses en este ámbito?

-Las empresas estadounidenses pueden jugar un rol muy relevante, pero no como reemplazo de nuestras capacidades nacionales, sino como socios para acelerarlas. Chile tiene ciencia, talento, universidades, startups y sectores productivos sofisticados. Lo que muchas veces falta es capacidad de escalar: pasar del piloto a la aplicación industrial, del laboratorio al mercado, de la investigación a soluciones concretas para minería, salud, energía, agricultura, educación o gestión pública.

Ahí la colaboración con empresas tecnológicas globales puede aportar infraestructura, estándares, experiencia, formación de talento, transferencia tecnológica y conexión con cadenas globales de valor. Pero la condición es clara: esa colaboración debe dejar capacidades instaladas en Chile.

-¿Qué le respondería a quienes dicen que Chile está “vendiendo” sus ventajas comparativas sin capturar suficiente valor?

-Les respondería que precisamente esta gira busca lo contrario. No queremos que Chile se limite a ofrecer recursos naturales, energía limpia o buenas condiciones para instalar infraestructura. Queremos que esas ventajas se transformen en conocimiento, empleo de calidad, desarrollo tecnológico, innovación y mayor sofisticación productiva.

La pregunta no es si Chile debe participar o no de esta revolución tecnológica, la pregunta es cómo participa. Y nuestra respuesta es clara: queremos participar capturando más valor, formando talento chileno, vinculando a nuestras universidades, fortaleciendo proveedores locales y desarrollando aplicaciones tecnológicas para los desafíos del país.

Chile no puede quedarse mirando desde fuera cómo avanza la Inteligencia Artificial. Tenemos que estar dentro de esa conversación, pero con una estrategia que defienda el interés nacional.

-¿Qué industria o sector le gustaría que emergiera como resultado directo de esta gira?

-Nos gustaría que esta gira contribuya a consolidar una industria chilena de Inteligencia Artificial aplicada. No solo Inteligencia Artificial como concepto abstracto, sino soluciones concretas para sectores donde Chile tiene ventajas y desafíos muy claros: minería, energía, salud, agricultura, educación, astronomía, logística, prevención de incendios forestales y modernización del Estado.

Si logramos combinar infraestructura tecnológica, talento científico, universidades, startups, empresas globales y necesidades reales del país, Chile puede transformarse en un polo regional de desarrollo de soluciones basadas en inteligencia artificial. Ese sería el resultado más importante: que esta gira no solo atraiga inversión, sino que ayude a construir una nueva etapa de desarrollo tecnológico para Chile.

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