Marzo 21, 2022

El falso dilema entre aprobar cualquier constitución o volver a la constitución del 80′. Por Ricardo Brodsky

Ex-Ante

La Convención debe comprender que la cosa no es “Yo o el Caos”. El dilema no es entre el proyecto de la Convención, cualquiera que este sea, sin importar lo bueno o malo que sea, lo coherente o incoherente que sea, sino que el dilema que enfrentaremos es entre la propuesta de constitución que se hará versus la necesidad de reemprender un nuevo proceso


A medida que pasan los días se va tensionando el ambiente por la definición sobre el futuro constitucional del país.

La Convención no logra aterrizar acuerdos sólidos en temas sustantivos tales como la estructura del poder legislativo, la independencia del poder judicial, la justicia constitucional y hasta la composición del poder ejecutivo.

Tampoco hay claridad sobre las normas que afectarán la libertad de conciencia y de expresión o la propiedad privada. Temas demasiado relevantes para mantenerlos en la indefinición hasta la última hora.

Muchos convencionales se molestan cuando se les hace ver estos y otros problemas. Responden de manera defensiva acusando mala fe de la crítica o una conspiración de derecha, o bien, con soberbia sosteniendo que siempre esto ha sido pensado que fuera así y que los que no lo comprenden no entienden las nuevas formas de la democracia que estaríamos vislumbrando o descubriendo en el seno de la Convención.

Una convencional dijo incluso que no sabíamos lo que era la democracia porque nunca habíamos vivido en una democracia, sin reparar que un proceso constituyente como el que estamos atravesando solo se podría hacer en democracia, o incluso, que el mismo es la mejor prueba de la potencia y vitalidad de nuestra democracia actual.

El asunto es que en pocas semanas los chilenos nos veremos enfrentados a la opción de aceptar el texto que salga de la Convención o rechazarlo. Las encuestas son ambiguas al respecto, pero al menos muestran que hay un buen porcentaje de chilenos que parecen decididos a aprobar el texto cualquiera que este sea, ya que “siempre esta Constitución será mejor que una redactada por cuatro generales”.

Esta convicción parece ser la de una buena parte, probablemente la mayoría, de los convencionales. Parecen creer que no es necesario transar sus propios principios e identidades en aras de un consenso mayor puesto que tendrían una mayoría suficiente para imponerse en la asamblea y en el plebiscito de salida, donde la opción es, de acuerdo con su imaginación, Pinochet o la Convención constituyente.

Sin embargo, como dijo el presidente del Senado y del partido socialista recientemente, es un falso dilema el que se presenta como: se está por el proyecto de la Convención o por la Constitución del 80. En realidad, la Constitución vigente ha sido políticamente desechada por el plebiscito en que el 80% se manifestó por la redacción de un nuevo texto. Su reposición es inviable moral y políticamente. Si sigue vigente es simplemente porque se requiere un marco legal positivo, por defectuoso o ilegítimo que se considere, para hacer posible la convivencia y la marcha del país. Si la constitución no estuviera vigente, ¿bajo qué normas podría gobernar Boric o incluso desarrollar el proceso constituyente?

El dilema entonces no es entre el proyecto de la Convención, cualquiera que este sea, sin importar lo bueno o malo que sea, lo extraño o razonable que sea, lo coherente o incoherente que sea, sino que el dilema que enfrentaremos es entre la propuesta de constitución que se hará versus la necesidad de reemprender un nuevo proceso. Como se ha dicho, este podría descansar en el parlamento que es habitualmente el depositario del poder constituyente, o en una nueva Asamblea.

La Convención debe comprender que la cosa no es “Yo o el Caos”. Quizás hacer explícitos los caminos ante el eventual fracaso de la Convención les permitiría sopesar con mayor sentido de responsabilidad histórica la obligación que tienen de no fracasar, de crear un marco constitucional que sea expresión de un nuevo pacto social que debe considerar las deudas históricas y la trayectoria constitucional del país, que resguarde los derechos y libertades de los ciudadanos, que asegure el gobierno de la mayoría así como el respeto a los derechos de las minorías.

*Ricardo Brodsky es ex director del Museo de la Memoria y de los Derechos Humanos y ex embajador en Bélgica

Publicaciones relacionadas

Marcelo Soto

Mayo 18, 2024

Lucy Oporto: “Hay descalificaciones periódicas de cierto lumpen pseudoacadémico en universidades”

La ensayista porteña Lucy Oporto analiza la protesta estudiantil en la U. de Chile a favor de la causa palestina, que derivó en enfrentamientos con otras personas que iban a escuchar a la vice primera ministra de Ucrania, Yuliia Svyrydenko. “Esto contradice un auténtico espíritu universitario, caracterizado por la búsqueda de conocimiento, el desarrollo de […]

Ex-Ante

Mayo 18, 2024

Quién es Ricardo Abuauad, el urbanista al que escucha Evelyn Matthei

El arquitecto Ricardo Abuauad y Evelyn Matthei.

Desde hace 4 meses, el arquitecto Ricardo Abuauad coordina a un grupo de urbanistas que diseñan propuestas para enfrentar lo que han denominado “la crisis de las ciudades”. Abuauad -quien ha trabajado con Matthei en Providencia- ha declarado que la crisis de vivienda repercute en todos los ámbitos de la vida social, actuando como una […]

Ex-Ante

Mayo 18, 2024

Cuenta Pública: Epifanía de un gobierno que se acaba. Por Kenneth Bunker

Crédito: Agencia Uno.

La revelación del discurso del primero de Junio será aceptar que el gobierno se acabó. Será tirar todas las promesas sobre la mesa, sabiendo que ninguna es viable. Será distraer la opinión pública en debates aparentemente legítimos pero fútiles solo para unir la coalición de gobierno tras un objetivo: terminar el cuatrienio de Boric con […]

Escritor y columnista

Mayo 18, 2024

Gabriel Boric: el aprendiz de brujo. Por Rafael Gumucio

Crédito: Agencia Uno.

Tampoco es el presidente Boric un estudiante y mucho menos un niño (tiene 38 años). Ni somos, ni podemos ser los ciudadanos sus profesores. De alguna manera ese poder de dar lecciones lo usamos antes con el expresidente Piñera que era otro tipo de niño que el presidente Boric, pero era un niño también. O […]

Director ejecutivo Instituto de Salud Pública de la Universidad Andrés Bello

Mayo 18, 2024

Ley corta de Isapres: El acuerdo que pudo y debió ser. Por Héctor Sánchez Rodríguez

La ministra de Salud Ximena Aguilera. Crédito: Agencia Uno.

Este acuerdo (Ley corta de Isapres) presenta condiciones que propician la estatización del sistema de salud chileno, relegando al sector privado a un papel secundario en el aseguramiento y, posiblemente, en la prestación de servicios en un sector con un dinamismo mucho menor que el actual.