La principal pregunta para el ecosistema de innovación chileno no es simplemente cuánto capital estará disponible, sino si seremos capaces de integrar nuestras startups e inversionistas de riesgo a esta nueva arquitectura tecnológica que están demandando inversionistas y capitales de riesgo corporativos.
Durante los últimos años, el venture capital (VC) atravesó una de las correcciones más profundas de su historia reciente. Tras el boom de financiamiento de 2021 y el ajuste de 2022–2024, muchos analistas anticipaban un período prolongado de contracción. Sin embargo, el año 2025 marcó un punto de inflexión: según datos de Crunchbase, la inversión global en startups alcanzó US$425 mil millones, creciendo cerca de 30% respecto de 2024 y convirtiéndose en uno de los mayores volúmenes de financiamiento de la historia.
Más que una recuperación cíclica, esta evolución parece indicar la entrada a una nueva fase del VC. Tres fuerzas estructurales están configurando este nuevo ciclo: la concentración del capital tecnológico, la reactivación de la liquidez y la reorganización geográfica del ecosistema de innovación.
La concentración del capital tecnológico
Uno de los rasgos más visibles del nuevo escenario es la creciente concentración del capital en un número reducido de empresas y sectores. En 2025, cerca de la mitad del financiamiento global de VC se destinó a compañías relacionadas con IA.
Esta tendencia refleja un cambio en la lógica de inversión. Históricamente, los fondos VC diversificaban su portafolio entre múltiples startups para maximizar la probabilidad de retornos extraordinarios. Hoy, en cambio, los inversionistas parecen concentrar capital en empresas capaces de construir infraestructuras tecnológicas globales.
Rondas de financiamiento superiores a los US$5 mil millones se han vuelto cada vez más frecuentes, particularmente en compañías dedicadas al desarrollo de modelos de IA, infraestructura de datos o semiconductores avanzados.
Este patrón modifica la estructura del VC, pero también la dinámica de la innovación tecnológica.
El retorno de la liquidez
Un segundo elemento clave es la reactivación gradual de los mercados de salida. Durante los años posteriores a la pandemia, la caída del mercado de Ofertas Iniciales Públicas (IPO) y la reducción de las adquisiciones corporativas generaron un cuello de botella en el sistema de VC. Sin salidas exitosas, los fondos enfrentaban dificultades para retornar capital y levantar nuevos vehículos de inversión.
En 2025, esta tendencia comenzó a revertirse. Las fusiones y adquisiciones de empresas financiadas por VC alcanzaron su segundo mayor nivel histórico, destacando operaciones de gran escala en sectores tecnológicos estratégicos.
Las “salidas” exitosas liberan capital que puede reinvertirse en nuevas startups, alimentando la capacidad de un ecosistema de innovación de financiar nuevos emprendimientos.
Expectativas locales
Las percepciones del ecosistema parecen alinearse con este escenario de recuperación. Una encuesta reciente de EY, la Asociación Chilena de Administradores de Fondos de Inversión (ACAFI) y Endeavor muestra que tanto emprendedores como gestores de VC anticipan un aumento en la inversión durante 2026.
Según el estudio, dos tercios de los fondos de VC esperan incrementar sus inversiones este año, mientras que la totalidad de los emprendedores encuestados proyecta que el financiamiento se mantendrá o aumentará respecto de 2025. Además, los participantes manifiestan un nivel de optimismo relativamente alto respecto del crecimiento del mercado de capitales en los próximos dos años.
El estudio también identifica sectores prioritarios de inversión, entre ellos fintech, biotecnología y tecnologías de salud. En todos ellos, la IA aparece como un factor transversal que amplifica el potencial de innovación y escalamiento.
Otro elemento relevante es que la mayoría de los emprendimientos analizados ya opera en mercados externos y planea continuar expandiendo su internacionalización.
Este fenómeno refleja una característica cada vez más común en los ecosistemas emergentes: los emprendedores buscarán inversión en ecosistemas que no sólo entreguen financiamiento, sino también redes para potenciar sus modelos de negocios.
¿Nuevo ciclo en 2026?
La convergencia de estos factores sugiere que el VC está entrando en una nueva etapa. A diferencia de ciclos anteriores, el actual parece estar definido por la emergencia de tecnologías fundacionales –particularmente la IA– que requieren inversiones de gran escala y largos horizontes de desarrollo.
Además, la recuperación de los mercados de salida y el retorno gradual del capital institucional están reconstruyendo las condiciones necesarias para que el sistema continúe expandiéndose.
En este contexto, la principal pregunta para el ecosistema de innovación chileno no es simplemente cuánto capital estará disponible, sino si seremos capaces de integrar nuestras startups e inversionistas de riesgo a esta nueva arquitectura tecnológica que están demandando inversionistas y capitales de riesgo corporativos.
Un optimismo que exige cautela. Por Vicente Abrigo.https://t.co/TlnyWXSlHF
— Ex-Ante (@exantecl) March 21, 2026
