Tras más de cinco décadas ligado a Concha y Toro —incluyendo casi 30 años como presidente— Alfonso Larraín Santa María cerró un ciclo marcado por la internacionalización de la viña, con una impronta forjada desde sus inicios recorriendo mercados puerta a puerta en busca de distribuidores.
Inminente salida. Tras prácticamente una vida siendo una de las figuras más influyentes en el directorio de Viña Concha y Toro, Alfonso Larraín Santa María (89) decidió no repostular a la mesa de la empresa a la que ingresó en 1969 y donde fue gerente general, director y presidente.
- La compañía se prepara para renovar su directorio en la junta ordinaria de accionistas fijada para el próximo 21 de abril, proceso que ya cuenta con la nómina de candidatos publicada.
- Entre los nombres destacan el del actual presidente, Rafael Guilisasti Gana, además de Rafael Marín Jordán, Pablo Guilisasti Gana, Janet Awad Pérez, Felipe Larraín Vial —hijo de Alfonso Larraín Santa María—, Blanca Bustamante Bravo y Sandra Porcile Rojas, la carta de las AFP para sumarse al gobierno corporativo.
La trayectoria. Alfonso Larraín Santa María comenzó a involucrarse con la empresa en 1967, comprando acciones, hasta que dos años después, a los 32, ingresó al directorio. En ese entonces, aunque la viña ya era influyente, estaba lejos del alcance internacional que obtendría décadas más tarde.
- En 1973 asumió como gerente general, desde donde impulsó una política agresiva de apertura de mercados internacionales, llevando el vino chileno al mundo en una época en que la industria aún tenía escasa presencia global.
- Fue vicepresidente desde 1989 y en 1998 asumió la presidencia, en reemplazo de Eduardo Guilisasti Tagle, cargo que mantuvo hasta julio de 2025. Es decir, estuvo cerca de tres décadas al mando.
- Según la memoria anual de la sociedad del año pasado —que incluye un apartado titulado “El legado de Alfonso Larraín Santa María”—, bajo su liderazgo la compañía “consolidó una etapa decisiva de expansión internacional”. La apertura de la primera oficina en Reino Unido marcó el inicio de una red propia de distribución que hoy suma 12 oficinas en los principales mercados del mundo.
- El texto también señala que actualmente, más del 85% de los ingresos provienen del exterior, con presencia en más de 130 países y fuerte posicionamiento en Inglaterra, Brasil y México.
- Durante su periodo como presidente, Larraín además, participó en la creación de la filial Trivento en Argentina, en el desarrollo del vino Almaviva y en hitos como la alianza con uno de los equipos más populares del mundo: el Manchester United.
- También estuvo al mando durante la colocación de acciones en la Bolsa de Nueva York, siendo la primera viña del mundo en hacerlo —aunque hoy ya no está listada—.
El estilo de Larraín. Quienes han trabajado con él lo describen como un líder que combinaba visión estratégica con un involucramiento directo en el negocio. “Muy cercano con su gente, muy querido en la industria también. Abrió mercados”, plantean desde el interior de la compañía.
- Esa impronta se reflejaba en gestos concretos. En sus primeros años impulsando la internacionalización, según recuerdan cercanos el ejecutivo, era habitual verlo viajar a un país y tomar una guía telefónica en el aeropuerto para buscar distribuidores uno por uno, para ofrecerles vino chileno. Desde ese nivel —puerta a puerta— empujó una expansión que décadas después terminaría convirtiendo a Concha y Toro en un actor global.
El cierre de ciclo. Su decisión de no volver a postular al directorio marca el fin de una de las trayectorias más largas y gravitantes en la historia empresarial chilena reciente.
- De este modo, la definición del nuevo directorio de la firma quedará zanjada en la junta de accionistas de la próxima semana, y luego será esa misma mesa la que determine el gobierno de la compañía.
- Fuentes conocedoras del proceso consideran que es altamente probable que los grupos ligados a las familias Guilisasti y Larraín —históricamente alineados— sigan teniendo un rol clave en la conducción de Viña Concha y Toro.
