Estamos, sin duda, lamentablemente frente a una cultura del incumplimiento en nuestro país que se ha enquistado en el trabajo de instituciones tan relevantes para el desarrollo de nuestro país como son los gobiernos regionales, delegaciones presidenciales regionales y provinciales, Carabineros de Chile y las municipalidades.
En junio del año pasado, nadie quedó indiferente al “Reporte de Hallazgos 2024–2025” de la Contraloría General de la República que reveló irregularidades por sobre los $1,5 billones de pesos chilenos, informe que se basó en casi 800 auditorías realizadas a diversas entidades públicas.
No solo relevamos el quehacer de un organismo que justamente existe para proteger y fiscalizar el buen cumplimiento de la gestión pública, sino que resaltamos la importancia de avanzar en la cultura del cumplimiento entendida como el conjunto de valores, actitudes y comportamientos compartidos dentro de una organización que priorizan la integridad, la ética y la adhesión estricta a las normas legales y políticas internas. Esto va más allá de simples políticas escritas, es decir, implica integrar el cumplimiento en la operación diaria liderado por la alta dirección.
Malversación de fondos públicos, fraudes financieros, faltas graves a la probidad administrativa y fallas masivas en las rendiciones de cuentas fiscales son los delitos o faltas más graves que fueron pesquisados por Contraloría, pero no son los únicos.
Incumplimientos a la normativa presupuestaria y contable, falencias en contratos, rendiciones deficientes, mala gestión de fondos y pagos indebidos o sin respaldo, subestimaciones presupuestarias o partidas de antigua data sin regularizar, se suman a las falencias asociadas con el cumplimiento de contratos o modificaciones sin fundamento, incumplimientos de proveedores y ausencia de garantías.
Y eso no es todo. También se han detectado deficiencias en rendición de cuentas sin respaldo, irregularidades asociadas al manejo de fondos, incumplimientos asociados a ingresos como el caso de licencias médicas, permisos de circulación y multas no cursadas, junto con la ausencia total de gestiones de cobranza a deudores morosos. Anomalías en el proceso de adquisiciones, gastos improcedentes o sin respaldo, asignaciones directas de recursos sin fundamentación, ausencia de control de legalidad en ciertos actos administrativos, fragmentación de iniciativas en varios convenios y faltantes de inventario. Suma y sigue.
Estamos, sin duda, lamentablemente frente a una cultura del incumplimiento en nuestro país que se ha enquistado en el trabajo de instituciones tan relevantes para el desarrollo de nuestro país como son los gobiernos regionales, delegaciones presidenciales regionales y provinciales, Carabineros de Chile y las municipalidades. Solo en la Región Metropolitana, se mencionaron irregularidades en cerca de 15 municipios.
Esta mala forma de hacer las cosas, que nos refleja el deterioro no solo de nuestras instituciones sino que, en esencia, la preocupante falta de ética y probidad de las personas que las lideran, y que justamente son los llamados a encarnar la cultura del cumplimiento, tiene su apogeo cuando conocimos que nuestro máximo tribunal de justicia en Chile y varios de sus jueces están enfrentando una serie de investigaciones penales sin precedentes en la historia democrática del país.
Redes de favores, filtración de datos y manipulación del sistema judicial en el denominado “Caso Audios”; la formalización de la destituida jueza Angela Vivanco por cohecho y soborno; la indagatoria por tráfico de influencias para el nombramiento de jueces y prevaricación judicial de la ex ministra María Teresa Letelier; investigaciones por lavado de activos que involucra a varios miembros del máximo tribunal; o el desafuero del ex fiscal Manuel Guerra, que también salpica al Ministerio Público, por compartir información reservada y sensible de investigaciones criminales de alta connotación pública.
Toda esta avalancha de delitos, faltas y desprolijidades en el Estado, solo me hacen pensar en la cantidad de otras tantas irregularidades que no son conocidas, pero que afectan diariamente a miles de chilenos, especialmente en los ámbitos más cercanos a su vida diaria, como es el limitado acceso a la educación pública, la construcción deficiente de viviendas públicas o el no recibir atención oportuna en la salud pública.
No es misterio para nadie que el Estado cuenta con retrasos significativos en los pagos a sus proveedores, especialmente en salud y municipalidades, violando frecuentemente la Ley de Pago a 30 Días. Solo en los municipios la morosidad fue superior a los 30 mil millones de pesos a fines 2025.
Este historial de ilegalidades y errores de décadas en nuestro país es la que posiciona hoy a la corrupción en cuarto lugar dentro de las principales preocupaciones de los chilenos, junto con la delincuencia, el costo de la vida, el desempleo y la pobreza o la desigualdad, según la encuesta Ipsos de abril.
Entonces no nos puede sorprender que las expectativas sean tan altas en línea con lo prometido que, justamente al cumplirse dos meses del mandato de José Antonio Kast, más los desaciertos “comunicacionales” de un gobierno en instalación, ya se genere frustración en parte de la ciudadanía y un aumento en los niveles de desaprobación entre sobre el 50%, según las últimas encuestas.
Para quienes cuestionan la ansiedad de los expertos, y de los que no lo somos tanto, en comenzar a ver resultados a la brevedad, es evidente la urgencia ya que todos seguimos expectantes frente al crecimiento económico, el aumento del empleo y la ejecución del aún desconocido plan de seguridad.
También debemos apurar el tranco porque el incumplimiento generalizado de los poderes del Estado es insostenible y nos está costando muy caro. Importante será entonces poner atención a la cuenta pública, que los parlamentarios actúen realmente con altura de miras y honren su promesa de servir al país y no actúen como si el que piensa distinto es su enemigo, que es lo más visto hasta hoy.
Llegó la hora de la política. Por (@pepe_auth). https://t.co/0ue45j7bBd
— Ex-Ante (@exantecl) May 20, 2026
