Cámara Chileno Francesa aborda reformas a la permisología: “Lo relevante es reducir la discrecionalidad”

A días de la Cumbre Empresarial Francia-Chile 2026, que congregará a autoridades y empresarios de ambos países el próximo 23 de junio en Santiago, Paul Miquel, presidente de la Cámara de Comercio e Industria Chileno Francesa, aborda el clima de inversión en Chile, valora las medidas desplegadas por el Ejecutivo para otorgar mayor certeza a los proyectos, y sostiene que el país “tiene el potencial de convertirse en un hub regional para proyectos mineros”.


-¿Cómo ha cambiado la percepción de Chile entre las empresas francesas?

-Desde 2018 o 2019, cuando empezó a hablarse seriamente de la transición energética, Chile comenzó a verse como un país muy relevante a nivel global. Hasta entonces era percibido como un país ordenado, con certeza jurídica y estabilidad, pero pequeño. La transición energética cambió esa escala, porque Chile pasó a ser un actor relevante por sus recursos estratégicos como el cobre, el litio y las tierras raras.

-¿Qué atributos siguen haciendo atractivo a Chile?

-Hace un año fuimos sponsor principal del Chile Day en París. Ahí quedó demostrado el interés de las grandes empresas francesas por Chile. En una reunión con el ministro Mario Marcel participaron unas 15 de las compañías más importantes de Francia, y todas explicaron por qué Chile es un mercado estratégico para ellas. Más allá de los ciclos políticos, Chile sigue siendo un país que ofrece estabilidad política, certeza jurídica y una base muy atractiva para la inversión.

-¿Cuál es el potencial que Francia ve en Chile?

-Muchas veces no se dimensiona el peso de la inversión francesa en Chile. Un inversionista puede viajar en un avión Airbus, llegar a un aeropuerto donde operan empresas francesas, utilizar un pasaporte producido por una firma francesa, trasladarse en trenes fabricados por Alstom o usar infraestructura diseñada por compañías francesas. En energía, transporte, telecomunicaciones e infraestructura crítica, las empresas francesas son actores muy relevantes. Si se consideraran como un solo conglomerado, serían uno de los principales generadores eléctricos y actores de transmisión del país.

Eso le da a la relación entre Francia y Chile una profundidad distinta, porque no se trata solo de inversión financiera, sino de participación en sectores estratégicos para el desarrollo del país.

-¿Ven espacio para nuevas inversiones?

-Las empresas francesas que ya están instaladas en Chile tienen planes de inversión muy importantes. Según las cifras que manejamos, entre proyectos anunciados y planes de las compañías de la Cámara, deberían invertirse más de US$ 5.000 millones en Capex durante los próximos tres años. Son inversiones que generan empleo durante la construcción y también actividad económica indirecta en distintas áreas.

Además, seguimos viendo interés de nuevos inversionistas. De hecho, próximamente recibiremos visitas de grandes empresarios franceses interesados en seguir explorando oportunidades en Chile.

¿Qué sectores están generando más interés?

-Hay interés en construcción y concesiones, pero especialmente en minería. Si bien Eramet es la única gran minera francesa presente en Chile, existe un ecosistema muy amplio de empresas vinculadas a servicios para la minería. Estamos hablando de energía, gestión hídrica, plantas desalinizadoras, optimización del uso del agua y soluciones para la descarbonización de las faenas. Creemos que ahí estará una parte importante de las nuevas inversiones francesas. Chile tiene el potencial de convertirse en un hub regional para proyectos mineros, gracias a su experiencia, capital humano y nivel de desarrollo en la industria.

-¿La permisología sigue siendo una preocupación para las empresas francesas?

-Sí, definitivamente fue un problema. Cuando un proyecto se demora 10 o 15 años por razones burocráticas y no por aspectos técnicos, eso tiene un impacto importante sobre la inversión. La permisología terminó convirtiéndose en un obstáculo. Había reglas, reglamentos y guías cuya aplicación se volvía cada vez más discrecional, y eso genera incertidumbre para las empresas. Lo importante es avanzar hacia un sistema que entregue certeza sobre los procesos y los tiempos, sin debilitar la protección ambiental ni los estándares existentes.

-¿Cómo evalúan las medidas impulsadas por el Gobierno para agilizar la tramitación de proyectos de inversión?

-Lo relevante es reducir la discrecionalidad. Las empresas no tienen problema en cumplir normas exigentes, pero necesitan saber cuáles son las reglas y cuánto tiempo tomará cada proceso. Si un proyecto va a tardar uno, dos o tres años en obtener permisos, lo importante es tener certeza de que, una vez cumplidos los requisitos, habrá una respuesta dentro de esos plazos. Esa previsibilidad es fundamental para invertir.

-¿Cuál es la percepción de la Cámara sobre el Gobierno?

-Yo creo que las señales han sido buenas. Lo que es importante es la certeza: que no se produzcan cambios a mitad de camino, porque eso es lo que generalmente obliga a poner más riesgo a los proyectos. Las iniciativas que apuntan a dar mayor certeza jurídica y visibilidad van en la dirección correcta. Va bien encaminado.

Tampoco uno espera que en tres meses, o en cien días, se definan cosas muy trascendentales, porque tiene que pasar toda la discusión, y quizás en un año se empezarán a ver los efectos. Pero por ahora, como señales, son buenas.

Leer a continuación