Cuenta pública: Chile necesita volver a crecer

A fines del año pasado, nadie pensaba que la economía completaría cuatro meses seguidos de caída al cierre de abril, la mayor racha negativa desde la pandemia. Ni que el desempleo se empinaría sobre 9% y a 10,5% en el caso de las mujeres.


La cuenta pública de este año es un llamado a mirar con mayor optimismo la situación de emergencia que se diagnosticó durante la campaña presidencial. Se nos recuerda que emergencia también es la “acción y acto de emerger”. En concreto, el Presidente Kast le dice al país que la emergencia es el lugar desde donde Chile se levanta, no el lugar donde Chile se queda.

En este sentido, después de la seguridad, el crecimiento económico, la creación de empleos y la situación fiscal se tomaron gran parte la cuenta pública de este año. Esto no es sorpresa si se sigue el relato de la campaña presidencial y las encuestas en las que la ciudadanía pone estos temas -seguridad y economía- en el tope de sus preocupaciones. Pero desde la campaña hasta ahora las cosas han cambiado para mal, lamentablemente.

A fines del año pasado, nadie pensaba que la economía completaría cuatro meses seguidos de caída al cierre de abril, la mayor racha negativa desde la pandemia. Ni que el desempleo se empinaría sobre 9% y a 10,5% en el caso de las mujeres.

Nadie esperaba, por cierto, que Estados Unidos iniciara una ofensiva contra Irán a fines de febrero que se prolongaría hasta hoy, manteniendo el precio del petróleo cerca de US$ 100 el barril, presionando la cadena global de suministros, los costos de transporte y los precios de otras materias primas. Nadie esperaba que la situación fiscal fuera como la conocemos hoy, con déficit más abultados y necesidades de financiamiento mayores este año y los siguientes.

Normalmente en la primera cuenta pública de una administración no es posible hacer un repaso muy extenso de las medidas adoptadas por el poco tiempo de gobierno, sino más bien, se delinea la agenda de trabajo para los meses siguientes. Esta vez no fue la excepción, pero además se aprovechó de dejar en claro los principios en lo que se sostiene gran parte de la gestión del Ejecutivo, incluyendo el orden, la libertad y la responsabilidad.

Asimismo, se aprovechó la oportunidad para volver a criticar el otro modelo, ese empleado en administraciones pasadas sin grandes éxitos según la administración actual, basado en la lógica de resolver los problemas del país con más Estado y más impuestos.

El presidente destacó la importancia de volver a crecer como pilar principal para resolver la denominada emergencia económica y por extensos minutos trató de dar épica a su relato. Por su parte, reiteró los tres compromisos macroeconómicos que conocemos, incluyendo llevar a Chile a crecer al 4%, bajar el desempleo a 6% y recuperar el equilibrio de las finanzas públicas. Estos objetivos, si bien alineados en la dirección correcta, a la luz de la situación actual se perciben, al menos, como altamente exigentes.

En materia de iniciativas concretas, quedó claro que el principal pilar de la agenda económica es el proyecto de reconstrucción que esta semana parte su tramitación en el Senado. En el intertanto, la línea de trabajo más clara y que está mostrando mejores resultados, corresponde a la agenda de la aceleración de la tramitación y aprobación de permisos de inversión. El llamado a invertir en Chile durante estos años parece creíble a la luz de las cifras de los tres primeros meses de gestión.

Para finalizar, quiero destacar tres puntos que pueden haber pasado desapercibidos, pero que son muy importantes para el futuro del país. El primero es el lanzamiento de “Chile Aprende y Avanza” una estrategia nacional para que los niños adquieran las competencias fundamentales en lectura, escritura y matemática. Es fundamental que el foco de la política educacional vuelva a estar en la educación temprana y este anuncio va en la dirección correcta.

No hay países que hayan alcanzado el desarrollo sin una fuerza de trabajo altamente calificada y ese esfuerzo debe partir con los niños. En segundo lugar, considero central los anuncios de expandir y modernizar los puertos de Valparaíso y San Antonio, así como todos los esfuerzos por mejorar la infraestructura que es fundamental para que un país pequeño y abierto al mundo logre mantener su competitividad exportadora, clave para el crecimiento. Ojalá se profundice durante estos cuatro años en estas dos líneas de acción.

Finalmente destaco la mención a la necesidad de fortalecer las instituciones que se hace en la cuenta pública. Como advirtió Douglass North, Premio Nobel de Economía 1993, el desarrollo económico no depende únicamente de la acumulación de capital o de los recursos naturales, sino de la calidad de las instituciones que estructuran los incentivos de una sociedad.

La evidencia acumulada durante décadas muestra que los países que fortalecen el Estado de Derecho, la certeza jurídica y la capacidad de sus instituciones son también los que logran sostener mayores tasas de crecimiento y bienestar. Ese es el camino que le ha dado éxito a Chile y por el cual deberíamos seguir avanzando.

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