Llegar al 4% no es una promesa utópica, sino una tarea concreta. Aportar ese segundo punto de crecimiento es probablemente la responsabilidad más importante que este Ministerio tiene por delante. Porque el 4% no es sólo una meta económica: es una forma de volver a creer que Chile puede avanzar más rápido que sus problemas.
En el debate sobre el Proyecto de Reconstrucción Nacional, el informe financiero de la DIPRES sostiene que, en un escenario conservador, la iniciativa puede llevar la tasa de crecimiento tendencial desde el 2% actual a cerca del 3%. Es una tarea titánica que —de aprobarse— constituirá el aporte estructural más importante al bienestar de los chilenos en más de una década. Pero el mandato del Presidente Kast es todavía más ambicioso: entregar el país creciendo al 4%. La pregunta surge sola: ¿cómo llegamos del 3% al 4%?
La respuesta es clara: para llegar al 4% se necesitan dos motores, cada uno con un rol preciso. El Proyecto de Reconstrucción Nacional nos permitiría avanzar desde el 2% actual a cerca del 3%, construyendo una base estructural indispensable.
El siguiente punto es tarea del Ministerio de Economía, encargado de remover los obstáculos y desenredar la maraña burocrática que dificultan la inversión, el emprendimiento y la productividad. Este Ministerio, liderado por el biministro Mas, asume esa responsabilidad con plena consciencia de su magnitud.
La diferencia entre crecer al 2% y crecer al 4% no es abstracta: es la diferencia entre entregarles un país desarrollado a nuestros hijos u obligarlos a migrar si quieren conocer uno. Si crecemos al 2% anual, nos tomaría 28 años alcanzar el ingreso per cápita que hoy tiene Portugal. Si Chile vuelve a crecer al 4%, ese plazo se reduce a 14 años. Crecer es acercar a las familias chilenas a los estándares de vida de los países desarrollados.
Pero el crecimiento no sólo cambia horizontes de largo plazo. También modifica, año a año, la capacidad concreta del Estado para responder a las urgencias sociales.
Si Chile creciera este año al 4% en lugar de al 2%, la economía generaría cerca de US$ 7.500 millones adicionales. Con la carga tributaria efectiva actual y una elasticidad de 1, eso se traduciría en aproximadamente US$ 2.000 millones adicionales para el Estado.
En materia de seguridad pública, esos US$ 2.000 millones equivalen al presupuesto anual completo de Carabineros. Es decir, un solo año de mayor crecimiento permitiría financiar una expansión significativa de presencia policial, patrullaje, iluminación y tecnología.
En salud, equivalen a 12 veces el costo estimado de cerrar la lista de espera oncológica que mantiene a más de 33 mil chilenos esperando diagnóstico o tratamiento contra el cáncer. En vivienda, permitirían financiar más de 30.000 viviendas sociales en un año. Sostener ese esfuerzo durante una década permitiría cerrar la brecha habitacional y hacer que los campamentos dejen de ser una realidad heredada de generación en generación.
Ese es el verdadero premio de crecer al 4%. No una cifra para economistas, sino más capacidad concreta para enfrentar las urgencias que definen la vida diaria de millones de familias.
Ese segundo punto de crecimiento —el que debe llevarnos del 3% al 4%— tiene una columna vertebral clara: destrabar inversión, reducir permisos, facilitar la vida a las pymes, digitalizar el Estado, aumentar la productividad, promover la formalización y hacer que emprender en Chile vuelva a ser más simple.
La herramienta más poderosa e inmediata que tiene este Ministerio es el combate frontal a la llamada permisología. La evidencia técnica es contundente: reducir los plazos de permisos en un tercio aporta 0,25 puntos porcentuales de crecimiento permanente al año, y reducciones más ambiciosas pueden llegar a medio punto.
Y aquí está otra virtud de esta agenda: es eficiente. No requiere grandes desembolsos del Fisco ni exige sacrificar prioridades programáticas. Requiere voluntad política, coordinación institucional y eficiencia estatal. Hacerle la vida más fácil al emprendedor que hoy espera meses por una autorización que en países comparables se resuelve en semanas.
Llegar al 4% no es una promesa utópica, sino una tarea concreta. Aportar ese segundo punto de crecimiento es probablemente la responsabilidad más importante que este Ministerio tiene por delante. Porque el 4% no es sólo una meta económica: es una forma de volver a creer que Chile puede avanzar más rápido que sus problemas.
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