Pilar Lizana es directora ejecutiva de Volpe Consulting, especializada en crimen organizado y economías ilícitas. “El crimen organizado tiene prácticamente recursos ilimitados, no tiene que lidiar con la burocracia, con la que sí tiene que lidiar el Estado. Por lo tanto sus decisiones son mucho más rápidas, se adapta y tiene una altísima flexibilidad”.
-¿Cuáles son los desafíos más importantes del nuevo ministro de Seguridad, Martín Arrau?
-El primero es articular el sistema de seguridad pública para generar un trabajo realmente interagencial entre ministerios e instituciones. La delincuencia común no ha desaparecido, pero el principal reto viene de la mano del crimen organizado internacional, que ha llegado desde afuera con nuevas técnicas. Estos grupos han elevado los niveles de violencia. Sin embargo, el éxito de esta batalla no tiene que ver solamente con la acción policial.
-¿Con qué entonces?
-Tiene que ver muchísimo con el tejido social, con las confianzas, porque este tipo de grupos se inserta en las comunidades, busca reclutar jóvenes, desarrolla actividades económicas ilícitas, impacta a las actividades económicas locales, a la industria nacional. En ese sentido el mayor desafío es articular una respuesta multidimensional que se acerque lo más posible a las soluciones que ser plantean.
-¿Por qué dices que se acerque lo más posible?
-Porque el crimen organizado tiene prácticamente recursos ilimitados, no tiene que lidiar con la burocracia, con la que sí tiene que lidiar el Estado. Por lo tanto sus decisiones son mucho más rápidas, se adapta y tiene una altísima flexibilidad.
-¿Qué dimensión es la principal y la más difícil?
-La percepción. Puede pasar que un ciudadano viva en una comuna tranquila, sin mayores problemas, pero que tenga una altísima percepción de inseguridad. Abordar los indicadores objetivos en materia de homicidios, en materia de secuestro, de victimización, de alguna manera es algo que el Estado ha venido haciendo. Pero la dimensión de la percepción es totalmente distinta. Porque tú puedes haber mejorado muchísimo los indicadores, pero pasa un evento y retrocede todo.
Esa dimensión tiene que ver con el manejo político que tenga el ministro, que sabemos que lo tiene, porque tiene pergaminos suficientes, una experiencia sobre cómo se gestionan los equipos, cómo se gestiona la relación del gobierno con la ciudadanía.
-En distintas comunas la gente dice que han subido los crímenes, que no pueden salir a la calle.
-Efectivamente hay crímenes que son mucho más violentos. La encerrona hace cinco años atrás no era parte de nuestras conversaciones, pero también te pasa mucho que a través de redes sociales, de distintas plataformas, se va subiendo esta información de personas que sin vivir en un entorno inseguro, perciben esa inseguridad en todas partes. El reto acá es volver a recuperar ese espacio público para que la ciudadanía salga cuando quiera a la calle. A través de la seguridad tú les devuelvas su libertad.
-Acaba de pasar el atraco a casa de Iván Aróstica, que fue realizado con niños de 11, 13, 14 años.
-Los menores de edad que se ocupan de turbazos es un problema para Chile, porque lo que están haciendo estos grupos es ir a buscar específicamente menores de edad para que cometan estos delitos. Hoy día las redes sociales y la música urbana están mostrando un estilo de vida que nosotros asociamos al narco, pero que tiene que ver con el crimen organizado. Así los niños creen que pueden obtener mucho más rápido el reconocimiento social, el dinero y un sentido de pertenencia. Entonces muchos niños y adolescentes prefieren ser soldados narcos que estudiar 12 años en el colegio.
-¿Cómo has visto la evolución del crimen organizado?
-Hoy estamos viendo una consolidación del crimen organizado. Para el crimen organizado transnacional Chile es muy atractivo, tanto por el lavado de activos como por los puertos y la infraestructura carretera. En Australia y en Oceanía se paga muy cara la cocaína, se pueden pagar hasta 250.000 dólares por kilo. En Estados Unidos se pagan 17.000. Chile es un país de tránsito, desde donde parten los buques directamente a Oceanía. La droga que se queda en China es la marihuana.
-¿Han llegado nuevas bandas?
-Sabemos que el Tren de Aragua, que fue la que más ruido generó, de alguna manera se ha ido desarmando sus células, pero yo no la daría por desarticulada. Los Pulpos peruanos son los que se dedican a la extorsión. Yo estaría mirando muy atentamente eso. En Chile hay personas, tanto del mundo público como privado, que pueden ser sujetos de interés para este tipo de negocios ilícitos. Se ha hablado de los lobos ecuatorianos, de los clanes chinos, pero son menores.
-¿Te parece correcto el cambio que ha hecho el gobierno de Kast?
-Hoy día estamos en un momento de oportunidad. Tenemos un ministro de Seguridad que viene recién asumiendo, que tiene experiencia política, que se le conoce como un muy buen gestor. Por lo tanto, yo creo que este ministro, además de tener una oportunidad para diseñar todas las estrategias que vengan por delante, tiene la chance de armar equipos potentes, bien articulados y estructurados.
