Con más de 2,6 millones de clientes y una licencia bancaria en proceso de implementación, Fernando Araya detalla los planes para que Tenpo Bank inicie operaciones durante el segundo semestre de 2026. El CEO de una de las principales fintech del país aborda su estrategia para bancarizar a los 8 millones de adultos excluidos o castigados por el crédito formal, su postura frente a las finanzas abiertas y el complejo camino de convencer a la CMF de un modelo 100% digital, sin sucursales físicas.
Fernando Araya no oculta su entusiasmo. Tras un proceso que define como “extremadamente exigente”, Tenpo se prepara para el hito más relevante de su corta historia: dejar de ser solo una institución emisora de prepago y crédito para convertirse formalmente en banco.
En entrevista con Ex-Ante, el CEO de la compañía analiza el estado de avance de la interconexión con el Banco Central, el relanzamiento de su tarjeta de crédito Control -que ya ha entregado financiamiento a 70.000 personas antes excluidas del sistema- y cómo proyecta el fin de los trámites análogos en la banca nacional.
-¿En qué etapa se encuentra hoy Tenpo, considerando que ya obtuvo la licencia bancaria?
-Hoy estamos en una etapa muy relevante. Tenpo ya superó los 2,6 millones de clientes y los 300 mil clientes con tarjeta de crédito. La mayoría de quienes tienen tarjeta de crédito la usan también en formato físico, no solo digital. Y, además, estamos avanzando en un producto que para nosotros es muy importante: la tarjeta de crédito Control.
Una tarjeta pensada para aquellos que necesitan construir historial crediticio o reconstruirlo. Esos son dos de los principales motivos por los cuales muchas personas quedan fuera del sistema financiero tradicional.
-Al convertirse en banco, ¿cómo cambia la mirada sobre el riesgo pensando en que deben provisionar más?
-Tenemos la autorización de funcionamiento, pero estamos en la etapa posterior al otorgamiento de la licencia. La última licencia de un banco masivo, un banco de personas, no ocurría en Chile hace más de 20 años. Ahora tenemos que hacer todo el setup, la interconexión con una serie de instituciones, en particular del Banco Central y otras. En eso estamos, para entrar a operar durante el segundo semestre de este año. Tenpo Bank entrará en operación durante el segundo semestre de 2026.
-¿La operación que están realizando cambiará de manera sustantiva al pasar a banco?
-Va a mejorar, pero no habrá un cambio sustantivo, porque pasamos de una entidad regulada a otra entidad regulada. Hay más regulación y más profundidad, pero no es que pasemos desde la informalidad a la regulación. Las capacidades que Tenpo ha desarrollado para entregar crédito a segmentos no bancarizados o subbancarizados ya han demostrado ser sostenibles económicamente y con componentes de riesgo saludables. Esa operación será llevada a la operación bancaria, tanto para los clientes actuales que así lo quieran como para los futuros clientes de Tenpo Bank.
-¿Cómo será la migración de los clientes actuales?
-Hace varios meses estamos invitando a los clientes actuales de Tenpo a aceptar Tenpo Bank. Les decimos: estos son tus productos, estas son tus condiciones, ¿aceptas que te migremos cuando entremos en operación? No hay ninguna condición en detrimento del cliente. Al contrario. La cuenta vista pasará a ser cuenta corriente. Si hoy no tiene costo de mantención, tampoco lo tendrá mañana. La tarjeta de prepago pasará a ser tarjeta de débito y no habrá que cambiar el plástico. Ya son cientos de miles de clientes que aceptaron esa evolución.
-En lo personal, ¿cómo ha sido pasar de liderar una fintech a encabezar un banco?
-Es un desafío grande, sin duda. Pero venimos con buenas bases. Tenpo, desde su origen, ha sido regulado. Y también nació como una compañía con propósito. Desde que fundamos la compañía junto con Credicorp dijimos que el propósito era muy importante, pero que si no era sostenible económica y financieramente no servía. La historia nos ha dado buen feedback: hemos sido responsables en las decisiones que tomamos. Por eso operamos solo en Chile. Nos hemos concentrado en cada etapa antes de dar el siguiente paso.
-Ustedes hablan de ser un neobanco. ¿Cuál es la diferencia con un banco digital tradicional?
-A veces pecamos de usar tecnicismos que la gente no entiende. Un neobanco es una organización donde todo el ciclo del cliente -desde la contratación del producto hasta su cierre- es digital. No requiere documentación análoga ni intervención física de un ejecutivo. Un banco digital, en cambio, suele ser el canal digital de un banco tradicional: tiene sucursales, ejecutivos, una operación física, y además invierte en una aplicación o una página web. Pero muchas veces igual hay trámites que requieren ir a la sucursal o llevar papeles.
-¿Y la diferencia con una fintech?
-Una fintech es una compañía cuyas mayores capacidades están en la tecnología. Tiene capacidades tecnológicas avanzadas, nativas digitales. En tecnología se habla de compañías nativas en la nube versus aquellas que manejan legados tecnológicos antiguos. Eso permite soluciones más robustas en seguridad, porque hoy la seguridad no está en la bóveda de un banco, sino en el ciberespacio. También permite usar los datos que los clientes confían a la institución para devolver mejores productos y servicios, con modelos de riesgo y soluciones más personalizadas.
-¿Tenpo Bank tendrá sucursales?
-No. No tendremos sucursales. Será un neobanco sin sucursales, el primero en Chile. Sí tendremos oficina, pero no sucursales.
-¿Cuál será la ventaja frente a BancoEstado, Mercado Pago o la banca tradicional?
-La principal ventaja es la experiencia de cliente. Tenpo ha logrado niveles de satisfacción mejores que el promedio del mercado. No estamos donde queremos estar; tenemos mucho por mejorar. Pero la única manera de crecer y construir una relación principal con los clientes es entregar una mejor experiencia. A eso se suman dos elementos: ser muy seguros, porque ahí se basa la confianza, y personalizar productos y servicios para cada uno de nuestros 2,6 millones de clientes.
-¿Qué fue lo más difícil del proceso con la CMF?
-El proceso de licenciamiento de un banco es extremadamente exigente. Toma dos años por ley desde que se solicita la licencia hasta que se obtiene la autorización. La CMF ejerce su rol prudencial a plenitud: no solo verifica formalidades, sino la operación real. Diría que el mayor desafío fue cultural y de innovación. Un neobanco cumple la ley y la norma, pero con soluciones distintas. Entonces aparecen preguntas como: ¿cómo resolver esto si no hay sucursal? Y eso exige muchas reuniones, verificaciones y explicaciones técnicas.
-Tenpo defendía las finanzas abiertas desde el mundo fintech. Ahora que será banco, ¿cambia esa posición?
-No. Creemos que las finanzas abiertas son muy relevantes para el desarrollo del mercado financiero. Los datos son de propiedad exclusiva de los clientes y eso debe respetarse. Pero también creemos que esa operación debe hacerse con los máximos estándares de seguridad. No puede haber trade-off cuando se trata de información, datos y dinero de las personas. Queremos ser parte de la Asociación Fintech y también de la Asociación de Bancos. Vemos valor en ser un puente entre ambos mundos, dialogar y buscar puntos comunes para que el mercado crezca.
